domingo, 7 de diciembre de 2014

El desnudo masculino en la ficción y en la realidad

El desnudo del cuerpo humano siempre ha recibido un tratamiento muy particular según las épocas y culturas. Recientemente visitaba una exposición de Sorolla, y al ver el tratamiento del desnudo en sus cuadros, me asaltó ese pensamiento. El siguiente cuadro, Niños a la orilla del mar, es muy representativo y me parece que resume a la perfección el asunto:


sorolla, desnudo masculino, desnudo femenino


Como ves, se trata de una niña tapada hasta las cejas que observa a dos niños desnudos jugando. A lo largo de toda la exposición se repetía la escena, con pequeñas variaciones, pero siempre igual. Niños nadando desnudos, niños corriendo por la playa como dios los trajo al mundo, niños corriendo alrededor de un cura (!) muy fresquitos... Niñas con vestiditos largos mirando, junto a la orilla. Niñas corriendo por la orilla, con sus largas faldas ondeando al viento. ¿Acaso el cáncer de piel afectaba en mayor medida a las chicas por aquel entonces? ¿Al bueno de Sorolla le daba reparo pintar a niñas desnudas? No, claro, que no: la realidad tenía que ver más con la sociología que con la oncología o la vergüenza, obviamente.

Simplemente, está claro que el cuerpo de las niñas era considerado como algo que debía ser tapado, porque no era decente que andasen por la playa desnudas. Sin embargo con los niños no pasaba nada, porque eran hombres, y "por tanto" (léase con ironía) no eran objeto de miradas turbias. Me pregunto si las niñas simplemente no podían disfrutar de un baño en la playa, aunque fuera usando algún tipo de bañador, porque por más que miré por la exposición (en este enlace puedes hacer una visita virtual) no vi a ninguna adentrándose más allá de la orilla... .

Curiosamente, a día de hoy, en la ficción más o menos mainstream, hablo de películas y series principalmente, el desnudo masculino y el femenino tienen un tratamiento prácticamente contrario, y a partir de aquí hablo evidentemente de actores y actrices adultos.

Para empezar, el desnudo frontal masculino es a todas luces un tabú en el cine comercial y en las series. Alguno estará pensando en las series de HBO o quizá en producciones europeas, pero son dos casos un tanto particulares y a menudo excepcionales. EEUU y Europa, y Hollywood y HBO respectivamente tienen poco que ver...

En raras ocasiones vemos un desnudo frontal masculino, y cuando lo hacemos, es en ocasiones con una finalidad humorística y/o ridícula. "Un tío desnudo es gracioso", es la mentalidad que parece haber detrás. Los desnudos femeninos, por el contrario, rara vez son tratados como algo gracioso, y más bien suelen tener un componente erótico. En la mayoría de las escenas de sexo del cine comercial, raramente verás un pene, pero no te costará mucho ver un buen par de pechos y alguna vulva más o menos insinuada... ¿Por qué es esto así?

Robbie Williams en su traje de cumpleaños

Por la misma razón por la que que existe el Test de Bechdel. Por la misma razón por la que se habla de "pelis de chicas" (chick flicks, en inglés) y no de "pelis para hombres". Por la misma razón por la que las series infantiles protagonizadas por niños son para todo el mundo pero las protagonizadas por niñas son "para niñas".

Es decir: porque se considera que el espectador por defecto es un hombre (heterosexual concretamente), y por tanto los cuerpos desnudos que salgan deben excitarle. Y si sale algún tío desnudo, para contrarrestar el factor "argh, le he visto el pito a un tío, ahora me volveré gay", se presentará en tono de comedia, como algo de lo que reírse. Falsa alarma, todos tranquilos: no hay mejor forma de distanciarse de algo que riéndose de ello. Todos los acosadores y matones de patio de colegio del mundo lo saben muy bien. 

De una manera opuesta pero paradójicamente similar, podemos observar cómo en numerosas culturas el cuerpo femenino es sistemáticamente ocultado con ropas y pañuelos. El tema evidentemente da mucho de sí y tiene muchas ramificaciones, pero básicamente todo se resume en que para proteger el honor de una familia, el aspecto de la mujer, su belleza en particular, debe ser ocultada y protegida de la mirada de los demás, y así no provocar deseo.


"¿Sabes que ayer entre la multitud me pareció ver a mi prima?"

Sin embargo, si nos ponemos a buscar algo similar para el caso de los hombres, vemos que no hay un equivalente (lo más aproximado que se me ocurre es el pañuelo de la cabeza de los hombres sijes). En ninguna cultura se considera al cuerpo masculino como algo que debe ser completamente tapado en público. A menudo, en nuestra sociedad, escuchamos a la gente comentar con enfado cómo a las chicas que llevan este tipo de prendas (burkas, etc.) se les exige ir bien tapadas, incluso cuando están de viaje en países donde no existen esas leyes al vestir, pero en cambio ellos pueden ir como quieran.

Sobre esta reflexión, que comparto, me gustaría profundizar un poco más y añadir que la cuestión no es sólo que ellos se pongan lo que quieran y ellas no, sino también qué rol estás atribuyendo automáticamente a cada sexo al hacerlo, y es aquí donde entra la similitud con el tratamiento del desnudo en la ficción occidental de la que hablaba antes.

En pocas palabras, la mujer es considerada objeto de atención, y el hombre, sujeto observador. Cuando se las obliga a llevar cualquier tipo de prenda que las oculta, ellas deben taparse para que ellos no las miren. Cuando en una película americana ella se desnuda pero él no, de igual manera es porque, repito, se está considerando que ella por definición es el objeto a observar, y él el sujeto observador.

En la mentalidad profundamente machista y androcentrista que ha provocado esta situación, ni por un momento se plantea la posibilidad, el hecho, de que las mujeres también tienen dos ojos y un cuerpo, y que ellas también pueden disfrutar de la visión del cuerpo desnudo o poco cubierto de un hombre, si es eso lo que les atrae. Simplemente no se tiene en cuenta. Sus deseos y sus opiniones no sólo no son escuchados, sino que para empezar no se tiene en cuenta ni tan siquiera su misma existencia

¿Existe mayor discriminación? 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Katniss Everdeen y la libertad de elegir


"Nunca quise nada de esto. Nunca quise estar en los Juegos. Sólo quería salvar a mi hermana y a Peeta". 

Existe un arquetipo muy utilizado en la ficción: el del elegido. Una antigua profecía presagió que un día llegaría él o ella, y derrotaría el mal, cambiaría la faz del universo, detendría el apocalipsis. Tenemos incontables ejemplos en el cine, la televisión, los cómics, etcétera. Es un recurso de guión con mucho potencial y por tanto ampliamente usado.

Y tenemos también subversiones y deconstrucciones de este arquetipo: como la inolvidable Katniss Everdeen, protagonista de la saga Los juegos del hambre, cuya tercera parte en versión cinematográfica, Los juegos del hambre: Sinsajo - parte 1, se estrenaba el pasado viernes. Aviso: si no has leído todos los libros, atención porque cerca del final de la entrada hay spoilers.

Katniss no es una heroína normal. Poco sociable, de carácter brusco, más bien antipática y seca, tímida. Sin comerlo ni beberlo se ve obligada a participar en los "juegos" que dan nombre a la saga, una suerte de circo romano creado para la diversión (y sometimiento) de las masas, presentándose voluntaria cuando su dulce y frágil hermana Primrose es elegida por sorteo para participar.

Este acto forzoso de amor por su familia y valentía no es el primero: ya anteriormente se nos ha explicado cómo Katniss se vio obligada a saltarse las leyes y cazar animales en el bosque que rodea su distrito, cuando años atrás su padre murió y su madre entró en una profunda depresión que la dejó completamente incapaz de sacar adelante a su familia. Katniss, ante el riesgo inminente de ver a su adorada hermana, su madre y a sí misma morir de hambre, agarró un arco y unas flechas e hizo lo que debía hacer, forjando de esta manera un carácter duro y resolutivo producto de la necesidad.



Una vez envuelta en el torbellino de los Juegos y todo lo que les rodea, Katniss se ve tratada como un pelele a merced de los intereses e intenciones de los que la rodean. Su equipo de preparación busca una "estrategia de mercado" para hacerla atractiva para el público y conseguir patrocinadores, imprescindibles para su superviviencia. La maquillan, la visten, le dicen cómo hablar, le inventan historias melodramáticas para el consumo de los televidentes. Pero cuando, en su examen final, debe impresionar a los inversores, lo hace desafiándolos. Y una vez dentro de la arena de combate, la obligan a elegir entre asesinar o ser asesinada.

En medio de todo este engranaje, Katniss encuentra siempre la forma de rebelarse y hacer prevalecer sus propias intenciones: primero, forjando una alianza con Rue, posiblemente una de las participantes más débiles, y honrando su muerte cuando finalmente esta fallece, un acto inédito entre los participantes. Y luego, haciendo el acto de rebeldía definitivo, amezando con suicidarse y privar al público de un ganador si los organizadores del juego no permiten que haya dos ganadores ese año, algo de nuevo inédito hasta entonces y que le permite salvar la vida de su amigo Peeta.

Katniss utiliza la señal de los tres dedos para honrar la muerte de Rue

Las semillas de la revolución, en una sociedad desigual y oprimida como es la de Panem, van siendo plantadas, y Katniss, de manera totalmente inconsciente e involuntaria, se va convirtiendo en el rostro de la rebelión: el Sinsajo. En el mundo del libro, el sinsajo es un ave que nació como híbrido entre el charlajo, un pájaro espía creado por el gobierno para destruir a los rebeldes, y el humilde sinsonte, un pájaro (que existe realmente) que imita los cantos que oye. El paralelismo es muy interesante: el sinsajo fue el resultado de un intento fallido del gobierno de controlar a las masas, volviéndose contra él, y Katniss, futuro icono de la rebelión, empezó siendo un mero peón del gobierno. Katniss fue "elegida", sí, pero finalmente son sus propias acciones y sus pequeños sabotajes al sistema lo que la impulsan a una posición de notoriedad que ella nunca pretendió ocupar. 

A lo largo del segundo libro, de nuevo Katniss se ve envuelta en el horror de los Juegos, en un nuevo intento del Gobierno de Panem por aplacar a las masas. El presidente Coriolanus Snow la amenaza con quitarle "lo que más quiere" si no cumple su papel y calma a un pueblo cada vez más inquieto y deseoso de romper con la dictadura del Capitolio, capital opulenta y decadente de la nación. Sin embargo, de nuevo las cosas se tuercen, y una vez más Katniss pone fin a unos juegos que le han sido impuestos saltándose las normas y acabándolos a su propia y apocalíptica manera: destruye la arena de combate redirigiendo un relámpago hacia la bóveda del recinto, provocando el caos y dejando a los juegos sin un final ni un ganador.

En el tercer libro, las cosas dan un profundo giro, y en esta ocasión Katniss vuelve a verse utilizada como herramienta en los intereses de terceras personas: ni más ni menos que los Rebeldes del Distrito Trece, liderados por la presidenta Alma Coin, que ven en ella el símbolo que los ciudadanos de Panem necesitan como inspiración para levantarse. Una vez más la maquillan, le dan frases, la visten, le graban vídeos promocionales, tratan de convertirla en un símbolo. Pero Katniss, "la chica en llamas", es una olla a presión volátil e impredecible, y como dicen en varias de ocasiones otros personajes, "ni ella misma sabe lo que va a hacer". Finalmente, como bien sabe su mentor Haymitch, son sus acciones improvisadas y producto de sus propios deseos las que la han hecho convertirse en lo que es.



La saga, pese a ir dirigida a un público juvenil, se aleja bastante de los cánones de este tipo de ficción, y una de las mayores muestras de ello es el sombrío y hasta cierto punto deconstructivo final de la obra, en el que no se produce nunca la esperada confrontación final entre Katniss y el presidente Snow. "¿Cómo iba una adolescente a adentrarse sola en una base militar y asesinar al presidente de una nación?", parece la pregunta tácita que la autora del libro, Suzanne Collins, hace al lector. No: el intento desesperado de Katniss de asaltar la presidencia acaba en la muerte de su hermana Primrose, y la rendición del gobierno tiene lugar en un anticlimático fuera de plano, mientras Katniss cae inconsciente y después en estado semi catatónico producto de la muerte de Prim, la persona a la que más quiere en el mundo.

A Katniss se le concede la gracia de ejecutar, con su icónico arco y flechas, al presidente Snow, una vez acabada la guerra, en un acto de nuevo televisado para toda la nación. Y es entonces donde, en uno de los giros en mi opinión más brillantes del relato, Katniss lleva a cabo su rebeldía final, y dirige su flecha hacia la presidenta Alma Coin, responsable indirecta de la muerte de su hermana.

Por última vez, Katniss Everdeen se niega a seguir el guión que otros han escrito para ella.

A lo largo de toda la historia, vemos como Katniss es"elegida" siempre por los demás para hacer un determinado papel en cada ocasión, pero sin embargo es capaz de tomar el mando y dentro de sus limitaciones, encontrar siempre la manera de elegir por sí misma, y es eso, y no una profecía, lo que la convierte finalmente en una heroína.

Y nada más que añadir. Gracias a Pepe por la inspiración para esta entrada y por descubrirme este divertido y certero meme

jueves, 23 de octubre de 2014

La hora de la Viuda Negra

Desde hace unos años ya, lo que se ha dado en llamar el Universo Marvel Cinematográfico lleva dando alegrías al público (y a la propia Marvel) con una serie de películas de superhéroes ambientadas todas en la misma línea temporal, con notable éxito de público y crítica. Dejando de la lado la oscuridad deconstructiva de su rival DC, las películas de Marvel se han caracterizado por tener un aspecto en general bastante colorido y un tono principalmente optimista, a ratos hasta humorístico.

Como digo, las peliculas conforman una especie de universo paralelo al de los cómics y por lo tanto los mismos personajes entran y salen en diferentes películas: quizás en una el protagonista es Iron Man, pero Ojo de Halcón hace un cameo, o también Hulk. Todos ellos se reúnen y comparten el foco en Los Vengadores, que es algo así como la gran saga unificadora, pero al mismo tiempo, casi todos ellos tienen pelicula "en solitario". Hay una excepción notable: Natasha Romanova, alias la Viuda Negra.

La explicación oficial de Marvel de por qué no tiene peli propia es un tanto nebulosa. Hay algún guión fantasma rondando por ahí, hay susurros y teorías, pero de momenta todo son castillos en el aire. Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios, ha ido entre tanto justificándolo con alguna que otra explicación cuando se le preguntaba por esto. Les parece más interesante verla relacionarse con sus compañeros, no tienen aún un guión que les convenza; o la más rocambolesca: dado que ya ha ha participado de forma prominente en varias pelis y tiene cierta fama, ya no se les reconocería el mérito por dedicarle una película en solitario. No, yo tampoco entiendo el razonamiento.

Sin embargo, la impresión que da es que, en la sombra, aunque nadie lo diga oficialmente, la causa real quizás es el conocido mito de Hollywood que afirma que las películas de acción protagonizadas por chicas no venden. En la década de los '00 hubo varios intentos protagonizados por actrices de primera fila, y efectivamente, todas se pegaron una considerable hostia en lo que a crítica y público se refiere. Ultraviolet, Elektra, Aeon Flux, Catwoman... Si he de ser sincero, aún reconociendo que ninguna de estas películas puede ser calificada de "buena", opino que todas ellas tienen sus cualidades reivindicables.

Pero eso es tema para otro artículo: hoy voy a hacer una lista de las cinco razones por las que opino que el cliché de que las chicas y la acción no funcionan en taquilla es completamente falso, y que en concreto una peli de la Viuda Negra bien realizada es completamente capaz de funcionar en taquilla. Y sin más rodeos, empezamos.

"¿Sólo cinco? Si me pongo yo a pensar me salen como mínimo cien"

1. Los fracasos en taquilla de muchos de esos intentos pasados se debieron en gran parte a unos guiones pobres.

Como digo, cada una de aquellas pelis tenía en mi opinión algo para reivindicar, pero es innegable que todas sufrían de unos guiones flojos, flojos. Catwoman, como entretinimiento palomitero, era divertida y no se tomaba nada en serio a sí misma, pero era bastante ridícula. Ultravioleta no tenía pies ni cabeza y el guión era más delgado que la cintura de Milla Jovovich, pero el diseño de producción era fascinante, básicamente una muestra de forma sin ningún fondo. Elektra contaba con un guión muy descompensado pero con apuntes interesantes (como curiosidad, supera sin despeinarse el test de Bechdel y deja la trama romántica muuuuy en segundo plano, una rareza), y una interpretación de Jennifer Garner sobria pero con ciertos matices. Etcétera. En fin: ninguna era material de blockbuster veraniego, y el público, pese a todo, sí que le exige un poco más a su pasatiempo palomitero.

2. También han fracasado películas de acción protagonizadas por hombres... 

...y eso no hizo pensar a nadie que los hombres eran veneno para la taquilla. Aquí entra en juego cierta tendencia a considerar que las cosas relacionadas con una mujer tienen valor universal, mientras que lo contrario describe específicamente a un caso ("Menganita se comporta de determinada manera: es que las mujeres son así", versus "Fulanito hace tal cosa: es que él es asi"). Superman tuvo un par de secuelas que nadie quiere recordar, y no hace tanto un reboot/secuela que tampoco funcionó como la productora esperaba. Pero aún con todo unos pocos años más tarde volvieron a intentarlo con The Man Of Steel. Las críticas fueron variadas: 56% de aprobados en el agregador de críticas Rottentomatoes.com, que hace una media estadística de todas las críticas que encuentra por internet. Hulk ha tenido ya dos oportunidades separadas en espacio de sólo cinco años (!!!!) y ninguna cuajó verdaderamente entre crítica y público. En su última aparición en un puñado de años, ya cuenta con su tercer actor, en la peli de Los Vengadores. Linterna Verde naufragó en 2011 pese a contar con un actor tan popular como Ryan Reynolds como cabeza de cartel. Lobezno tuvo un primer spin-off que recibió una acogida bastante tibia, lo cual de nuevo no impidió que se le diera una nueva oportunidad poco después (esta vez con un resultado mucho mejor, todo sea dicho). Pues no, a la vista está que los del equipo XY no estamos automáticamente a salvo del fracaso, pero sí tenemos el beneficio de las segundas y terceras oportunidades, y de la no generalización.

No hay más que ver la cara de cabreo que se les quedó a todos

3. Existen un buen puñado de precedentes de películas y series de acción de éxito protagonizadas por chicas. 

¿A alguien le suena de algo Alien y la teniente Ripley? ¿Lleva alguno la cuenta de las secuelas de Resident Evil que van ya? ¿Recordáis a Buffy la cazavampiros, a Xena la princesa guerrera, a la femme Nikita, a Sydney Bristow de Alias? Pues sí: la historia nos demuestra que cuando pones a una actriz competente y con carisma al frente de un guión atractivo, las cuentas cuadran y el público entra. Lo que nos lleva al siguiente punto, y entramos ya en razones más concretas para pensar que una pelicula específicamente de la Viuda Negra es viable.

3. Scarlett Johansson. 

La actriz que encarna a a Viuda Negra no es una cualquiera. A un talento interpretativo demostrado ya en varias ocasiones y en varios registros (la adolescente en un momento de transición de Ghost World, la melancólica inmigrante de Lost in Translation, la choni con pretensiones de Don Jon, la estudiante desgarbada de Scoop, la voz incorpórea de Her...), se suma una cualidad personal difícil de encontrar y de medir: un enorme carisma. SJ desprende un potente magnetismo y es capaz de dotar de interés casi con su sola presencia a cualquier personaje. Si hay alguien en cuyas manos puedes poner el futuro de un blockbuster, es ella.

4. El éxito de la reciente Lucy.

La película desde luego no inventa la pólvora, y al guión se le pueden achacar unos cuantos defectos, quizás el peor de los cuales que a los pocos minutos de empezar, el espectador se vea ya incapaz de identificarse con su protagonista. Sin embargo, un director capaz de dotar de gancho y ritmo a la peli y una actriz como la que acabo de describir, son capaces de sacar el conejo de la chistera y acabar dándonos una de las pelis de acción más divertidas y carismáticas de este año. Quizás definirla como "de acción" es un poco inexacto, pero en definitiva lo que importa es que el público diana es básicamente el mismo, así que la peli funciona como un ensayo enmascarado de Black Widow: The movie. Y a la vista está que el ensayo ha aprobado con nota.

"Más te vale que des luz verde a mi peli ya, Kevin"

Y aquí lo dejo. Pese a todo, teniendo en cuenta el rendimiento comercial tan bueno que está teniendo el Universo Marvel Cinematografico, tengo la sensación de que no es tan difícil que se animen por fin a hacer la peli de marras antes o después. Con suerte los números cuadrarán, y eso animará a otras productoras a intentarlo también... Y quizás el mito al que hacía alusión al principio de la entrada irá cayendo en el olvido, con lo que podremos ir teniendo un poco más de variedad en la representación en el cine. Y es que cada vez que exterminamos un mito estúpido, damos un paso más hacia delante.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cuerpos reales

 Este verano han sonado, y siguen coleando todavía, dos canciones con un tema similar: las curvas que una "mujer de verdad" debe tener, frente a la tiranía de los cuerpos flacuchos de las pasarelas. Las canciones en cuestión son "Anaconda", de Nicki Minaj, y "All About That Bass", de Meghan Trainor. La primera se centra específicamente en el pandero XL de Nicki, estrella absoluta del video (su culo, digo, no la propia Nicki), y la segunda en el cuerpo en general de Meghan Trainor, que tampoco se ajusta al canon de las pasarelas. Una estrella del pop y una recién llegada con un éxito veraniego bajo el brazo, reivindicando la belleza de las curvas.

A las dos les une también el amor por el rosa, al parecer


Qué bien, ¿no?

No.

La intención quizá era buena. Desde luego una gran parte de los medios presiona para que si no encajas en esos pantalones pitillos tan ajustados te sientas culpable. Las modelos siguen prácticamente todas el patrón esquelético, y cuando alguna no lo hace, se la vitorea efusivamente por romper con los cánones, y todas sus entrevistas se centran en cómo su peso no se ajusta a lo habitual. Es decir: se la felicita por ser la excepción que confirma la regla. Eso por no mencionar que normalmente estas modelos "raras" son tratadas como elefantes blancos a los que encumbrar durante un tiempo, hasta que pase la moda y todo siga igual.


¿Alguien recuerda a Beth Ditto, esa chica que durante unos meses fue la musa de todo el mundo? (Confesión: no, yo tampoco recordaba su nombre, y me costó un buen rato de Google encontrarla).

Así pues, ¿por qué no aplaudo simplemente a ambas cantantes por su reivindicación de un cuerpo más voluptuoso y espero que esto se convierta en la norma?

Primero, porque también estaríamos mintiendo si dijéramos que este es el cuerpo "real" de la mujer, así, como norma general. Y segundo, porque ambas canciones caen en la misma falta: menospreciar a las chicas delgadas. Nicki rapea "fuck those skinny bitches" ("que les den a esas perras delgadas"), y Meghan también menciona a las "skinny bitches" en su canción, aunque es cierto que luego medio lo retira y dice "ya sabes que eres perfecta de los pies a la cabeza". Hubiera sido tan fácil ahorrarse esa primera frase y ya está...

Es muy común que a la hora de reivindicar algo, se recurra a menospreciar su contario, cuando en muchos casos, como este mismo, dos cosas opuestas pueden coexistir y ser válidas a la vez. Y es que la realidad es que no hay un cuerpo "real" de las mujeres o de la gente en general, ni una sola "belleza real", como decía una marca de cremas y jabones. Decir que sólo una mujer es "de verdad" si tiene curvas, es insinuar que que las mujeres que por naturaleza tienen un cuerpo delgado o directamente escuálido no son "reales", o pertenecen a un subgrupo inferior de la feminidad. Y así, finalmente caemos en el mismo error del que acusamos a las pasarelas del mundo cuando decimos que no representan a la mayoría de las mujeres.

Podríamos llevar a cabo una estadística de pesos y medidas, y sacaríamos una media concreta con la que comparar a todo el mundo... Lo que sería una tontería enorme, porque finalmente lo que importa es que las variedades de cuerpo son infinitas, y todas merecen el mismo respeto y consideración de "reales".

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Yo no soy feminista, pero...

"Yo no soy feminista, pero [insertar aquí frase expresando el deseo de alcanzar la igualdad en determinado campo]". (Cientos de personas, diariamente).

Mucha gente teme definirse a sí misma como feminista. Y sin embargo, por puro sentido común y humanidad, rechazan el machismo, y expresan opiniones que, lo pongas como lo pongas, son... feministas. ¿Qué está pasando?

Sí, hay que afrontarlo: la palabra feminista, en los últimos años, ha ido adquiriendo connotaciones negativas a ojos vista, y desde hace relativamente poco se empieza a oír la palabra "feminazi" con frecuencia creciente. "Las" feministas, según la percepción de una parte considerable de la sociedad, son unas locas radicalizadas que odian a los hombres (cuando no son directamente lesbianas, ya sabes, esas chicas que odian a los hombres pero en lo que realidad necesitan es que un tío las folle bien tienen relaciones con otras chicas), van hechas un desastre y están todo el rato amargadas y quejándose por todo. Menudo grupito, las feministas, ¿eh?

Rebobinemos. Y empecemos a cortar los metros de tela que el asunto tiene.

No: el feminismo no es apoyado únicamente por las mujeres ni tiene por objetivo aplastar los hombres. El feminismo busca la igualdad de derechos para las mujeres respecto a los hombres. Y entonces, si busca la igualdad de todos, ¿por qué se llama entonces feminismo y no "personismo"?, alguno podría decir. Pues muy fácil. Porque históricamente, adivina quién ha ocupado una posición de inferioridad. Quién no podía votar. Quién tenía que pedir permiso a su marido para abrir una cuenta bancaria. Quién sólo podía dedicarse a un puñado de trabajos "aceptables" (cuando no considerados "indignos" para los hombres). Y adivina quién a día de hoy sufre estas y otras clases de discriminación aún peores a lo largo y ancho del mundo. Pues sí, evidentemente el nombre de esta corriente tenía que ser "feminismo", porque estaba claro quiénes estaban siendo ninguneadas.

Desear la igualdad respecto a otro grupo social, por mucho que nos empeñenemos en simplificar, no implica despreciar a ese grupo. Eso tiene otro nombre, en este caso misandria, que es exactamente lo opuesto de la misoginia, y curiosamente es una palabra muchísimo más desconocida a nivel popular; lo cual da que pensar bastante (dato curioso: mi corrector ortográfico conoce la palabra "misoginia", pero no "misandria"). En la cultura popular (los chistes, las comedias, las series, etc.) se alude a menudo a una interminable "guerra de sexos" en la que los participantes de cada bando tienen unas características estereotipadas que a fuerza de machacar muchos dan por ciertas, como si viviésemos todos en una telecomedia donde en vez de seres complejos fuésemos clichés bidimensionales caminando por un decorado. "A las mujeres no hay quién las entienda", "Los hombres son tontos y simples", "Cuando se juntan varias amigas hablan exclusivamente de hombres", "A los hombres sólo les interesa el fútbol y el sexo", y un largo, estúpido y simplificador etcétera.

Piensa por ti mismo y olvídate de los clichés que gran parte de la cultura trata de inculcarte por pura inercia, por pereza, por dejadez, por falta de la independencia necesaria para usar tus ojos y tu mente por ti mismo y no adoptar ideas de segunda mano. Sí, evidentemente existen mujeres que mezclan el feminismo con la misandria, y para mucha gente su presencia tiñe de negatividad todo este movimiento social. En todas las doctrinas y corrientes de pensamiento existen manzanas podridas: hay ecologistas dispuestos a matar, hay abogados corruptos, hay miembros de ONGs que roban dinero de los donativos. ¿Estas personas definen a todo el resto, definen la propia idea original? No, por supuesto que no. Con el feminismo pasa lo mismo. Tampoco las lesbianas son por definición odiadoras de hombres, obviamente.

No hay ninguna necesidad de disculparse por expresar el deseo de igualdad entre sexos. No hay ninguna necesidad de matizar que no se es feminista, como si fuera algo vergonzoso serlo. Cuando denuncias y hablas abiertamente sobre una desigualdad social entre hombres y mujeres, estás expresando una idea feminista, y eso nunca será algo malo ni vergonzoso.

Así que, para acabar, te propongo algo. La próxima vez que sientas la necesidad de hacer una aclaración como la que abre esta entrada, o añadir ese "pero" matizador totalmente innecesario... párate un segundo y plantéate por qué sientes la necesidad de hacerlo.

sábado, 16 de agosto de 2014

Vístela, témela, o ámala

El rosa.

Hace un tiempo ya hablaba de este color en otra entrada, y de todas sus connotaciones. Como explicaba aquella vez, esto no siempre ha sido así, pero el rosa desde hace bastante tiempo es el color "de las niñas", es el color de la feminidad, es el color de la lucha contra el cáncer de mama, es el color "los gays", es el color de Barbie, es el color de los juguetes para niñas... es el color de todo lo que es considerado dulce, cursi y/o femenino. Es el color de Hello Kitty. Y nadie podría cambiarlo.

Pero llegó el verano de 2014, y de repente una oleada de camisetas rosas se hizo un hueco en el armario de de cientos de hombres y niños de España, y seguramente de más rincones del mundo. ¿Qué une a todos ellos? El amor por... el Real Madrid.



Para más inri, el tono de rosa que ha elegido Adidas no es muy tenue que digamos: se han tirado a la piscina y han optado por un rosa fucsia resplandeciente, casi fluorescente. De repente, el mundo ha dejado de ser como lo conocíamos, y un equipo de fútbol, icono por antonomasia de la masculinidad y la heterosexualidad, ha decidido enfundarse en un color hasta ahora inédito en sus equipaciones, un color que como digo tiene las connotaciones más alejadas imaginables al mundo del fútbol. Se trata de un movimiento atrevido, que podía haber fracasado estrepitosamente. Los hinchas perfectamente hubiesen podido poner la cara del icono de Edvard Munch y huir despavoridos de la Tienda Oficial.

Pero no ha sido así: desde hace unas semanas las calles se han empezado a colorear con aficionados que visten orgullosamente la camiseta en cuestión, y si das un paseo por la ciudad (siempre que tu ciudad tenga un buen número de hinchas madridistas, claro) es más que probable que te cruces con uno o varios futboleros rosas.

Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre el enorme poder que tiene el fútbol sobre la gente, al menos en un gran número de culturas. Aficionados que apenas leen, tragándose la prensa deportiva enterita. Gente que roza el analfabetismo aprendiéndose nombres extranjeros que incluyen apóstrofes, vocales dobles, uves dobles, acentos circunflejos y cualquier combinación de consonantes que exista. Y ahora, introduciendo el rosa como color "aceptable" para lucir por un macho ibérico.

Dan Hibiki, de Street Fighter, un hombre adelantado a su época

Y siendo así, sólo puedo pensar en el enorme poder como fuerza de cambio social que el fútbol podría tener. Imagínate que un jugador de primera línea saliera del armario. Y a continuación otro, y después otro; porque al igual que con las fichas de dominó en cadena, cuando uno da el primer y más terrorífico paso, los siguientes le siguen mucho más fácilmente. Sí, habría burlas, al principio. El jugador en cuestión tendría que tener una piel de enorme grosor para soportar la que se le vendría encima. Los aficionados más "creativos" se inventarían motes, comparaciones, etc. Aquel tipo que lanzó un plátano a Dani Alves, un jugador negro, para insultarle, se frotaría las manos.

Pero el mundo cambia inexorablemente, y después de la tormenta las cosas se irían transformando. Los niños tendrían nuevos referentes. La ecuación homosexualidad = debilidad se iría difuminando, igual que la camiseta de fútbol rosa desafía los clichés sobre este color. Uno de los sectores más conservadores y sexistas de la sociedad, el del deporte y todo lo que abarca, empezaría a abrirse y sus efectos se harían sentir en todos los ámbitos.

El lema elegido por Adidas dice "Wear it or fear it", vístela o témela, pero tanto si eres madridista como si no, no hay nada que temer. Lo que hay que hacer es mantener la esperanza. Hay que esperar, hay que insistir...

...porque el milagro que esperamos va a ocurrir.

viernes, 1 de agosto de 2014

Privilegio

Varón, raza blanca, entre 18 y 49 años: ¡todo el mundo te hace caso por muy bobas que sean tus sugerencias!
(Homer Simpson, agarrando un bote de nueces con chicle)

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en la Constitución española y, supongo, en cientos de otros documentos oficiales de todo el mundo, uno de los primeros artículos, si no el primero, habla de la igualdad de derechos de todo el mundo, sin importar sexo, raza, etc. Es incluso posible que a un nivel estrictamente legal y abstracto, esto sea cierto. Sin embargo, el mundo va mucho más allá de lo abstracto, y en la realidad tangible, además de las diferencias sociales por razones económicas, hay también diferencias más sutiles a nivel cultural, que provienen de tu equipaje digamos "biológico" al nacer, y el que vas adquiriendo con la edad. Tu color. Tu sexo. Tu orientación. Tu edad. Y es aquí donde entra en juego el concepto del privilegio, empleado por primera vez en 1910 por el sociólogo William Edward Du Bois.

El privilegio es algo así como el aire: es invisible, pero está ahí, e influye en todo. Y seguramente sólo pensarías en él, sólo pensarías en su importancia, si te faltara. El privilegio es también algo así como un pódium de muchos escalones fabricado con un material invisible, que sin embargo nos clasifica a cada uno de nosotros en una determinada altura. En general, basta observar un poco el mundo que nos rodea para observar quién ostenta la medalla de oro: Homer Simpson lo dijo muy claro. En las películas que vemos, en los libros que leemos, en las series, en los cómics, la figura central, la "persona por defecto" que representa al hombre medio, es habitualmente un varón adulto de raza blanca heterosexual. Todo lo que no sea eso, es la excepción, y por tanto, un peldaño más abajo en el escalafón.

Cuando una banda de música está formada sólo por mujeres, es algo notable. Cuando en una peli de acción el protagonista es una chica, es algo notable. De la misma manera, la mayor parte de presidentes del mundo se ajustan a ese molde, con un puñado de excepciones bastante... notables.


El primer presidente... hawaiano. ¿Qué pensabas que iba a decir?
 Hace unos meses, coincidiendo con el estreno de Noé, de Darren Aronofsky, se le preguntaba al guionista por qué todos los humanos de la película eran de raza blanca. ¿Su respuesta? Que se trataba de una fábula mítica, y no querían acabar con un anuncio de Benetton o llamar la atención sobre las razas, que sus personajes sólo pretendían hacer el rol de "huecos" en los que el público medio podía proyectarse. El subtexto, evidentemente, es que la raza blanca es la opción por defecto, y las demás son "excepciones" que llaman la atención. Realmente tampoco se puede culpar demasiado al guionista porque en defintiva, de forma seguramente subconsciente, estaba reflejando el mensaje que nos rodea en todo momento. 

Con motivo de la llegada del verano, y los blockbuster que vienen cada año a animar a esta época las carteleras, en esta página se publicó un estudio sobre porcentajes de representación en una lista de las 100 películas más taquilleras, y bueno, los resultados son bastante reveladores... Como nota curiosa, resalto que, "de los ocho personajes de color, seis de ellos eran Will Smith", y el porcentaje de personajes LGTB era de, ejem, el cero por ciento. Aquí tienes el gráfico, cortesía de http://blog.leeandlow.com


Muchas gracias a Hannah Ehrlich de Lee & Low Books por dar su consentimiento para reproducirlo aquí.

¿Alguien se anima a hacer un estudio parecido sobre las caracterísiticas de los personajes que hacen el rol de mejores amigos de los protagonistas? Porque me apuesto lo que sea a que los resultados saldrían un pelín distintos...

viernes, 4 de julio de 2014

Queercore: no todo es pop al otro lado del arco iris


Estos días, con motivo de las fiestas del Orgullo Gay, si te acercas a celebrarlo, sin duda oirás un montón de música de determinados estilos sonando con fuerza. Las líneas maestras son bastante específicas: se tratará de música bailable, con abundancia de tintes electrónicos (o íntegramente electrónica), mucho pop y muchas chicas con voces que van desde la omnipotencia vocal hasta la necesidad absoluta del auto-tune. Oirás un montón de letras sobre la importancia de ser uno mismo, o sobre salir a pasarlo bien, o sobre el amor, o quizás todo a la vez.
 
Evidentemente, es esa la música asociada al "mundo gay". Difícilmente escucharás, pongamos, heavy metal, o rap (bueno, admitámoslo, el rap no es que sea el género más gay friendly del mundo la verdad), ni tampoco indie ni nada mínimamente rebuscado. Aquí hemos venido a ver comer naranjas a bailar. Y muy bien que está la música para bailar y pasarlo bien.

Pero sin embargo... la diversidad que representan las franjas de la bandera también se manifiesta en el tipo de música que una persona LGTB puede apreciar. No, pese a lo que pueda parecer, no somos tuercas y tornillos fabricados en serie, cada uno tiene sus gustos; y no estaría de más que ya que celebramos la diversidad y las diferencias individuales, nos saliéramos un poco de lo homogéneo y se diera también una oportunidad a la gente LGTB que anda por el mundo cuyos gustos musicales no se adaptan al estereotipo, y que quizás en estos días participan (o no) en las fiestas sintiéndose un pelín desplazados.

"¡¿Y yo qué?! ¿Eh?" (Rob Halford)
Esa gente pueden ser, por ejemplo, los amantes del queercore. No voy a entrar en una explicación muy detallada porque para eso está la Wikipedia, pero el fenómeno me parece bastante interesante y desconocido y desde luego merece unas líneas. Si bien los estilos que se engloban dentro del queercore pueden ser muy variados, en general se puede decir que sus raíces se hunden en el punk, y por consiguiente, una de las claves de este submundo es la rebeldía y el cuestionamiento de lo establecido. El queercore a menudo cuestiona los valores consumistas que poco a poco han ido impregnando la cultura LGTB "mainstream" (es posible que quizás alguna vez, leyendo alguna revista de temática, después de ver varios anuncios sobre viajes a sitios paradisíacos o relojes y ropa cara, hayas sentido que la publicación en realidad no iba dirigida exactamente a ti, pobre sub-mileurista, por mucho que seas gay). De la misma manera, también cuestiona la idea tan común de que los lugares de ocio de ambiente deben de estar segregados por género. Los temas políticos y las letras explícitas también se dan a menudo, en fuerte contraste con la música tradicionalmente asociada al mundo LGTB, que rara vez por no decir nunca entra en el terreno de la política, y suele tratar el amor y el sexo en términos "positivos" y aptos para todos los públicos. 

 
 
Evidentemente el mundo del queercore es más bien pequeño y no recibe mucha publicidad de los medios normales. Como música obviamente no resulta muy comercial ni radiable, sus canciones no son aptas para ambientar un anuncio de champú o ir en promoción conjunta con la peli de moda, y las obras de Limp Wrist o Pansy Division nunca se convertirán en la canción del verano. Pese al nombre de este blog, mentiría si dijera que me gusta la música punk (aunque he de decir que "Oi Oi! We Fuck Boys!" es pegadiza), pero creo que vale la pena no quedarse con lo de siempre y admirar la creatividad, la libertad en todos los sentidos, el compromiso y la capacidad de ser uno mismo que estas bandas reflejan. En ocasiones, cuando veo a la enésima cantante de limitada voz enarbolando la bandera de colorines con la esperanza de convertirse en una diva más, no sé tú, pero yo siento que apuntan más a mi bolsillo que a mi corazón, y se hace cansino. 
 

Y frente a ello, la honestidad de unas bandas que hacen lo que les da la gana y no tienen miedo a provocar incomodidad o rechazo ni a salirse del camino establecido. El yo en estado puro. Y de eso, de no tener miedo a ser uno mismo, es de lo que se trata, ¿no?

miércoles, 4 de junio de 2014

Maléfica (2014), algo pasa con Disney

Director: Robert Stromberg
Guión: Linda Woolverton
La frase: "Tuve alas una vez, pero me las robaron. Y eran poderosas". 

A menudo se dice que Hollywood se está quedando sin ideas. Puede ser que sea un cliché cierto, o puede ser que no, pero en todo caso, este supuesto agotamiento de ideas al menos nos está trayendo giros de tuerca inesperados a cosas que ya conocemos, y como muestra, esta Maléfica, o lo que es lo mismo, La Bella Durmiente contada desde el punto de la malvada bruja. ¿Pero de verdad es esta la historia que conocíamos... o es algo más? A continuación va a haber todo tipo de SPOILERS, así que si no la has visto, ya sabes.

Maléfica, si bien personalmente como película me ha parecido flojilla, contiene en su guión un puñado de ideas interesantes, además de una carismática interpretación por parte de Angelina Jolie, que se funde en el papel a la perfección. Para empezar, la malvada bruja no es ni bruja ni "malvada", o no mucho, en todo caso. Resulta que era un hada madrina (y al parecer, ya en las notas de producción de la peli original de 1959 se establecía este dato), y su supuesta maldad tenía una causa muy concreta, esa sí, inventada para esta película: le robaron las alas, es decir, su libertad, y el padre de la rubísima y monísima Aurora fue el traidor que la engañó. Ya el punto de partida de la peli da para detenerse a pensar: ¡un historia para justificar, y finalmente redimir a la mala!

A lo largo del film, y alejándose cada vez más del original, se nos revela que en realidad casi desde el principio Maléfica no pudo evitar sentir afecto por la pequeña Aurora, y si no llega a ser por ella, las incompetentes de las hadas madrinas la habrían matado con su negligencia (!).

Pero quizás lo más llamativo de la película es que, por segunda vez en un corto espacio de tiempo, nos encontramos con un film en el que el amor romántico pasa a un segundo plano, y es otro tipo de amor el que resuelve el conflicto principal. Los que la hayan visto, recordarán que en Frozen (SPOILERS) era el beso de amor fraternal de Elsa el que salvaba a su hermana Anna. Por otro lado, el príncipe de turno resultaba ser un psicópata, y el novio del que posteriormente se enamoraba la hermana menor era importante en la trama pero no el centro y fin de la misma, y su relación no acababa en boda.

En Maléfica, quizás inspirándose en dicha peli, o quizá porque es el signo de los tiempos y algo va cambiando en Disney, resulta que ¡es el beso de amor casi materno-filial de la supuesta malvada bruja el que despierta a Aurora de su sueño! Para ser sincero, según se aproximaba el momento, no era muy difícil predecirlo, pero lo verdaderamente bueno y rompedor ocurre un momento antes: las torponas hadas madrinas convencen desesperadas al muy secundario príncipe Philip para que bese a la muchacha... ante los razonables reparos de este, que explica que está dormida y que además la acaba de conocer, y bueno, aunque no lo diga explícitamente, da a entender que le parece guapa y simpática, pero amor, lo que se dice amor, (al menos de momento) no siente por ella. Su beso, evidentemente, fracasa.

"¿Seguro que no le huele el aliento?"

Y así, sin más miramientos, la película se burla de la noción del amor a primera vista, y cuestiona leve pero inequívocamente hasta qué punto es ético besar a un persona a la que acabamos de conocer y está dormida y/o en coma. Dos conceptos fundamentales en la película original de animación, así como en otras obras, tanto de Disney como de otras compañías.

Así que como decía, por segunda vez en muy poco tiempo, Disney nos sorprende con una nueva película en la que subvierte los clichés que ella misma ha afianzado e incluso creado durante tantos años, y no sólo eso, sino que se burla de ellos. ¿Es una casualidad? ¿El hecho de que la autora del guión sea una mujer, igual que en Frozen, ha influido en algo? ¿Estamos viendo el inicio de una nueva era en los guiones, o es todo un chispazo de originalidad y progresismo que se desvanecerá pronto?

Estaremos pendientes a la próxima peli de la factoría...

sábado, 17 de mayo de 2014

Sobre la "maldad" de las mujeres

El otro día, durante un almuerzo, alguien pronunció la conocida frase.

"Es que las chicas somos más malas".

Hay muchas variantes: "las chicas son mucho más malas", "las chicas son peores", "las chicas son más cabronas", etc. Todas básicamente aludiendo a lo mismo, y en muchas ocasiones pronunciadas en primera persona del plural; es decir, por una chica que se incluye a sí misma y a sus compis de género en el club de la maldad.

Cada vez que la escucho, me subo por las paredes, y entro en un acalorado debate que se salda sin ningún resultado: ambos bandos acaban reafirmándose en sus posiciones, sin importar los argumentos que se den. Sin embargo, creo que hay numerosos argumentos para tirar por tierra este manoseadísimo cliché, pero si algo se demuestra día a día, es que es muy difícil enfrentarse a un estereotipo. Si la conciencia popular ha decidido que la gente del país X es antipática, que las rubias son tontas o que el universo gira alrededor de la Tierra, porque "se sabe", "siempre se ha dicho", "es evidente" y demás razonamientos, ya puedes darte de cabezazos contra la pared, que la sentencia ya está dada.

Pese a todo, vale la pena luchar contra la corriente y poner en tela de juicio determinadas cosas, y esta, en mi opinión, es una de ellas: no, no pienso que las mujeres en general sean "más" malas o malas a secas, así, estadísticamente hablando. Es más: creo que puestos a generalizar, se podrían encontrar números que más bien indicarían lo contrario, que la maldad se haya más frecuentemente en los hombres. Puede que alguien haya leído hasta aquí y esté flipando, pero sigue leyendo: a continuación voy con lo interesante, los motivos objetivos por los que defiendo esta idea. Antes de empezar, una puntualización crucial: hago una distinción muy clara entre lo que puede llamarse "maldad" entre comillas (criticar a alguien, no ser buen compañero de trabajo, etc.), y Maldad, con mayúsculas y en negrita: matar, violar... En mis argumentos hablo de este segundo tipo de maldad, que es la que considero que merece ese nombre. Van en forma de lista:

  • El número de asesinos de sexo masculino que ha habido en la historia es superior al número de mujeres. Según las estadísticas de la policía norteamericana, un 15% de los asesinos en serie han sido mujeres.
  • Cuando una ONG interviene en una población desfavorecida, por ejemplo para enseñar técnicas sanitarias o de cultivo de alimentos, centran la educación en las mujeres de esa comunidad. ¿Por qué? Porque ellas extienden ese conocimiento educando a su vez a los demás. Los hombres lo usan en provecho propio. Con las concesiones de microcréditos para generar economía local a menudo ocurre lo mismo. Puedes leer por ejemplo este artículo que explica el caso concreto del uso de microcréditos en Bangladesh, y cómo la mejora de la situación de la mujer influía en toda la familia, frente a lo que ocurría si se le prestaba el dinero a los hombres.
  •  Los dictadores que existen o han existido hasta hoy han sido todos hombres. Durante la discusión que mencionaba al principio de la entrada, se mencionó a Margaret Thatcher, pero supongo que por mucho que odiáramos todos a esta tipa, no resiste una comparación con (por ejemplo) su amiguito Pinochet, y no cabe la palabra "dictadora". No es lo mismo ser cuasi dictatorial que ser literalmente un dictador. Eso por no decir que cada Margaret Thatcher hay unos cuantos equivalentes masculinos. El argumento con el que se me respondió entonces era que esto era porque las mujeres no lograban llegar al poder, así que la presunta legión de mujeres malvadas nunca lograba llegar a realizar su sueño de ser dictadoras. Este argumento abre una serie de problemas distintos: ¿Quiénes les impiden llegar al poder y por qué no hacen lo mismo con los dictadores hombres que sí llegan? ¿El hecho de de impedir que alguien dirija un país por ser mujer no es ya en sí mismo una demostración de, sino maldad, al menos injusticia? ¿El hecho de que el machismo imperante impida a la mayoría del mundo tener dirigentes femeninas es algo "positivo"?
  • El porcentaje de mujeres en prisión es bastante menor al de hombres. Según esta página, en toda Europa oscila entre el 4 y el 6% del total, siendo el porcentaje más alto el de Portugal, que asciende al 10%; en España por nuestra parte rondamos el 8%. Evidentemente no es un lugar fácil para nadie, pero por lo que he estado leyendo además, las mujeres particularmente pagan un precio extra por estar en la cárcel, sufriendo con mayor frecuencia que los hombres violaciones y abusos por parte del personal. La tasa de contagio de HIV en prisión es bastante más alta para las reclusas. Por otro lado, dado el menor número de prisiones femeninas que hay (en España por lo que he leído sólo hay cuatro; existiendo además centros mixtos), históricamente ha habido una tendencia a construirlos sin plantearse sus diferentes necesidades. La verdad es que el tema da para mucho, y a poco que leas te das cuenta de que la desigualdad sexual se multiplica en este mundo. Por cierto, parece un poco ridículo tener que decirlo, pero es evidente la conclusión que se saca de que el porcentaje de mujeres presas sea sensiblemente menor, ¿verdad?
  • Si bien evidentemente todo el mundo sale dañado en un conflicto armado, la mayoría de los refugiados son mujeres y niños. En una guerra, las mujeres (y los niños) se enfrentan al riesgo añadido de ser violados. Durante mucho tiempo este crimen no tenía una consideración aparte como crimen de guerra, ya que se daba por sentado que era "normal" en el contexto de una guerra. Podría poner ocho mil quinientos enlaces para ilustrar este punto, pero en fin, casi te diría que cojas cualquier guerra y ahí tienes un ejemplo. En la guerra de Bosnia, por poner un caso, había incluso campos dedicados exclusivamente a la violación de mujeres y niñas. Puedes leerlo aquí, con bastante más información en la versión en inglés.
  • Hablando de violaciones, la mayor parte de las víctimas de la trata de personas son, de nuevo, las mujeres y los niños (según esta página, el 80%). ¿Alguien duda del sexo de la gran mayoría de los clientes de este "negocio"? 
Seguramente podría seguir, y cada uno de los puntos podría ampliarse hasta dedicarles artículos y hasta libros enteros que los investigasen en profundidad, pero creo que en definitiva ya queda claro lo que quiero decir. Estos días todos hemos escuchado la noticia del secuestro, por parte de la organización terrorista Boko Haram, de unas 200 niñas que iban a examinarse en un instituto de Nigeria. Dicho grupo defiende una filosofía integrista (su nombre básicamente significa "La educación occidental es pecado"), y una vez declararon la autoría del secuestro, explicaron que las chicas no debían estudiar, sino casarse, ya que las niñas "a partir de los nueve años son aptas para el matrimonio". Todo esto me parece muy significativo y casi metafórico de todo lo que trato de decir aquí: en el mundo entero, las mujeres son oprimidas, violadas, silenciadas y básicamente anuladas de cientos de maneras distintas, y en la mayor parte de los casos, los autores de estos crímenes son... hombres.

Si has leído el artículo hasta aquí, sólo quiero darte las gracias, y pedirte que la siguiente vez que oigas, o te entren deseos de decir tú mismo/a, la frase de marras, pienses en al menos alguno de los puntos de que he mencionado más arriba. Mi opinión es que esta noción procede no del conocimiento ni de datos concretos, sino del machismo y la misoginia que imperan en el mundo, que llegan al punto de que incluso las propias víctimas de la frase la han interiorizado como cierta. Creo que necesitamos borrarla ya de una vez de la consciencia colectiva.

Y una última petición: si no estás de acuerdo conmigo y opinas que sí, que las mujeres son más malas, sólo te pido que en los comentarios expongas argumentos objetivos, y fuentes y ejemplos para apoyarlos, como he hecho aquí, y que recuerdes la distinción que he hecho al principio sobre la maldad y la Maldad.

Por cierto, casualmente, una vez acabado el almuerzo del que hablaba al principio de la entrada, reparé en el mantel de papel sobre el que habíamos comido.

Sí, eso que ves son manchas de grasa de la comida

Y si sabes euskera, lo podrás leer y verás que es... un poema feminista. A veces hay casualidades raras.

jueves, 24 de abril de 2014

Derecho de admisión en los dibujos animados

Recientemente, el animador, director y productor Giancarlo Volpe (podéis seguirle en su cuenta de Twitter @Giancarlo Volpe) publicó en su página de Tumblr un interesante cómic en el que explicaba la trastienda de la creación de su serie Linterna Verde: la serie animada (Green Lantern: The Animated Series). En este pequeño cómic, que a continuación podéis leer traducido, se pueden observar una serie de cosas que llaman la atención. El cómic relata el desarrollo de un grupo focal o focus group en inglés, un tipo de estudio de mercado en el que tras proyectar al público diana un capítulo o película, durante el cual los asistentes indican con un mando lo que les va gustando y lo que no, se les hace a continuación una entrevista dirigida y se observan sus reacciones y opiniones.

A continuación os dejo con el cómic (se amplían las imágenes haciendo clic):











El cómic tiene bastante que rascar. En principio parece confirmarse que estadísticamente las niñas prefieren los contenidos "emocionales" y los niños los de acción. Sin embargo, me surgen algunas dudas. El hecho que de que la emoción de ambos vaya en aumento de forma pareja hasta llegar al clímax del capítulo me hace pensar que quizás, aunque objetivamente muestren una predilección o rechazo por cada uno de los tipos escena, la conjunción de ambas cosas les está implicando en lo que ven. Por otro lado, no sé hasta qué punto se puede descartar la presión grupal en una proyección colectiva como esta, y que la gente gire el dial según lo que sienten que "debe" gustarles.

La conclusión final del cómic y del propio Giancarlo Volpe es que este tipo de estudios dan unos resultados muy manipulados y poco fiables, pero hay otro elemento más que llama mucho la atención: si bien los grupos de niños están segmentados por grupos de edad, a las niñas las juntan todas en un mismo grupo. Sí: al parecer, para los estudiosos del marketing televisivo, es igual una niña de siete años que una de once (!). El cómic no entra en detalles, pero además parece deducirse que si esto es así, por tanto entre el público habría muchas menos niñas.

Este sesgo tan evidente y llamativo revela bastante sobre la industria de la televisión y sus opiniones sobre el público. En general, existe la creencia, de la que ya he hablado antes, de que las obras de ficción protagonizadas por chicas son percibidas como "para chicas" y espantan a los chicos, mientras que aquellas protagonizadas por chicos son para todo el mundo. Por tanto, no sólo se procura que el protagonista sea un hombre, sino que además se procura que la proporción de mujeres sea inferior sensiblemente (existen estudios que demuestran que si el número de chicas y chicos es equilibrado, la audiencia al parecer percibe el número de chicas como mayor, lo que demuestra hasta qué punto está acostumbrado a que las chicas sean la minoria). Casi siempre esto se traduce en la presencia de una única chica en un grupo de amigas, quizá dos como mucho (y entonces lo típico es que una será tradicionalmente femenina y la otra más mas viril).

La banda del patio

Al parecer, gran parte del miedo de las productoras por gustar "demasiado" a las niñas proviene de la percepción, supongo que también contabilizada estadísticamente, de que las niñas no compran muñecos. Y no nos vamos a engañar: el objetivo final de cualquier peli, serie o dibujos dirigidos a niños es vender todos los juguetes posibles. El problema es que es difícil saber si esta creencia tiene una base real, o si es lo que a veces se conoce como "profecía autorrealizada" o "Efecto Pigmalión": su poca fe en que las niñas comprarán muñecos femeninos hace que no saquen éstos a la venta o si lo hacen no los publiciten adecuadamente, con lo que finalmente ellos mismos están provocando que se cumplan sus predicciones negativas.

Mi opinión es que, finalmente, la mayor parte del público responde positivamente cuando se le ofrece algo de calidad y los altos cargos al mando le dan un verdadera oportunidad de tener éxito. Realmente da igual si dicha obra está protagonizada por un chico, una chica o un robot. A lo largo de la historia reciente ha habido un montón de obras de ficción protagonizadas por chicas que han triunfado sin ningún problema (a bote pronto me vienen a la mente los éxitos masivos de Los juegos del hambre o Frozen), así como casos de lo contrario. El verdadero problema creo que está en que los que se encargan de tomar las grandes decisiones, los que  levantan o bajan el pulgar, muchas veces se siguen aferrando a creencias que el tiempo ha ido desmintiendo...

Con suerte, el tiempo también les irá cambiando a ellos, antes o después. Esperemos.

"¿Me estás llamando anticuado?"

Esta entrada está basada en en este artículo de The Mary Sue. Gracias a Giancarlo Volpe por dar su permiso para traducir y publicar el cómic aquí, y a Andrés por su ayuda con la parte técnica al encajar los textos para la traducción.

jueves, 10 de abril de 2014

Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! (2013), o cómo definirse a uno mismo

Guillaume Gallienne nos presenta, en esta curiosa mezcla de drama y comedia biográfica de origen teatral, un puñado de situaciones e ideas que, por curioso que parezca, son bastante inéditas o como mínimo infrecuentes en el mundo del cine de temática LGTB. Si no has visto la peli todavía, y te la recomiendo, ten cuidado porque a continuación vienen SPOILERS:

Cuando un director se enfrenta a la idea introducir elementos LGTB en su película, ya sea de manera accesoria o como parte del tema central, existen cientos de maneras de hacerlo, y en líneas muy generales se puede decir que la cosa ha ido por oleadas, como ya comentábamos hace un tiempo. Simplificando mucho, cuando comenzó a existir la amplitud de miras suficiente como para tratar estos temas, el tono era, podríamos decir que paternalista. Se trataba de echar un cable a un colectivo ignorado, temido y despreciado por muchos, y no, no hablo de los X-Men. Desde una perspectiva bieninitencionada y amable, empezaron a surgir personajes secundarios que, aunque eran gays o lesbianas, eran básicamente gente maja y servían de mejores amigos/as para el o la protagonista de la peli o serie en cuestión. Le daban consejitos, le ayudaban a arreglarse para esa cita, etc. Muy pronto llegarían también los personajes centrales que sufrían por la homofobia, el acoso escolar, el SIDA y demás situaciones dramáticas. El objetivo de estas películas era, simplificando mucho, dar pena al público heterosexual medio, y hacerle ver que los gays eran también personas y sufrían. Esta frase tan sonrojantemente obvia que acabo de teclear era sin embargo un paso previo para poder avanzar en la cuestión, y por ello sería injusto y facilón echar por tierra desde la perspectiva de hoy a películas como Philadelphia, que abrieron la brecha del cine comercial cuando la cosa era muy distinta a la situación de ahora.

Pasada esta fase de transmitir moralejas al espectador, se fue poco a poco ampliando el abanico de películas y series que no trataban de enviar ningún mensaje "solidario", sino que se limitaban a contar la peripecia personal de un protagonista cualquiera que entre otras cosas resultaba ser LGTB (principalmente G o L, siendo sinceros). Ya no se trataba de que te compadecieras de nadie ni de que te rieras con las gracias de Stefano, el peluquero de confianza de Jennifer: se trataba de ver si Johnny conseguía acabar con Derek y ser felices y comer perdices. No está prohibido sacar el acoso, la homofobia o el SIDA, como elementos del guión, pero ya no es de recibo que ese sea el problema central de la trama (a menos que la trama se sitúe en un entorno más atrasado en este asuntos).

Y en este escenario en el que ya vamos teniendo pelis y series de este estilo (lo único que nos falta ahora es que lleguen de verdad al gran público y no se queden en el gueto de los festivales y los cines alternativos), era posible por fin que apareciera una peli como Guillaume y los chicos.

Porque, en el caso de Guillaume Gallienne, la situación era completamente la inversa: después de toda una vida siendo etiquetado automáticamente de mariquita/homosexual/maricón (cada uno le plantaba un adjetivo según su grado de amplitud de miras), el gran descubrimiento es que él era heterosexual, y fue el molde que la sociedad quiso crear para él lo que le estaba defininiendo.

La originalidad del planteamiento, que en defintiva no es más que la experiencia real de Gallienne dramatizada, abre la caja de Pandora sobre un tema que no es tratado a menudo desde este punto de vista. Es innegable que una parte crucial del desarrollo de la propia personalidad se lleva a cabo gracias a la mirada de los demás, a aquello que, igual que un espejo, nos devuelven cuando nos enfrentamos a ellos.

Guillaume era un "mariquita" de libro: amanerado, amante de la ropa de chica, admirador de Sissi en particular y las mujeres en general, sensible. La peli incluye incluso la clásica escena en que el padre, horrorizado, le pilla vestido de chica.

El recorrido de Guillaume hasta llegar a su salida del armario inversa es complicado y espinoso, e incluye varios amores desengañados, muchas burlas y amenazas, y alguna visita a la discoteca con resultados inquietantes o simplemente desagradables. La película finalmente va por otros derroteros, pero me parece interesante resaltar las aventuras de Guillaume por el mundo de una discoteca de ambiente.

Así como en aquellas películas y series buenrolleras que mencionaba antes se solían presentar los bares de ambiente como lugares coloridos y llenos de sonrisas, la película deja muy claro que para Guillaume, este es un mundo completamente alienígena y un tanto inquietante. Él, que viene de una sociedad de gente pijilla, elegante y correcta, de repente se ve sumergido en un submundo de pectorales marcados y ropa ceñida, miradas frías y arrogantes, música techno y ligues que le tratan como un objeto. Finalmente Guillaume no era gay y este no era su mundo, pero la pregunta que queda en el aire, es ¿y si no hubiera sido heterosexual, habría encajado en este sitio? ¿Hay algún gen asociado a la homosexualidad que garantice un determinado físico y un determinado tipo de bares o discotecas? No, la peli no responde a esto. Otra vez será.

Narrada con un cariño y una generosidad por su familia y su entorno palpables (el actor pefectamente podría haber quedado lleno de rencor hacia su familia y hacia la sociedad por todo todo lo que le hicieron pasar), la película en cambio hace una reflexión sobre la dificultad de encontrarse y escucharse a uno mismo entre el barullo de los que desde el principio ya te han etiquetado y han elegido por ti lo que puedes ser. A mayor o menor escala, todos nos enfrentamos a esto en nuestro día a día: esto no te pega, cómo vas a hacer tú eso, no pareces tú. Es inevitable que el entorno te vaya conformando y definiendo.
Pero, en última instancia, tu identidad está en tus manos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El sexo por defecto

En alguna ocasión, James Cameron, el director de cine, ha explicado su truco para crear los numerosos personajes femeninos independientes y bien definidos que ha creado (la teniente Ripley de Alien, Rose de Titanic, Sarah Connor de Terminator...). El truco es simple y al mismo tiempo muy revelador: empieza escribiendo el guión como si fuesen personajes masculinos, y al terminar, les cambia el sexo. Como quien le da la vuelta a un calcetín.

En definitiva el truco digamos que funciona. Se pueden decir un montón de cosas sobre James Cameron y sus películas, cosas buenas y malas, pero es innegable que ha dejado para el recuerdo un buen puñado de personajes femeninos icónicos, y no todos ellos giraban siempre en torno a un hombre; la teniente Ripley siendo el ejemplo perfecto. Pero es inevitable plantearse las implicaciones del truco de marras. Para crear un personaje femenino, partimos de uno masculino.

Suena un poco a Adán y la costilla, ¿no?

La realidad es que en el mundo de la ficción, el masculino es el sexo por defecto, y el femenino la excepción. Cuando hablamos de una peli de acción, y esta está protagonizada por una chica (mi debilidad en cuanto a pelis de acción, debo decir), en seguida se subraya el hecho de que quien reparte las hostias es una chica. Quizá, y yo el primero que lo hace, se buscan subtextos feministas en la trama. Cuando una película está protagonizada sólo, o principalmente por chicas, es etiquetada como película "de mujeres". Si la protagonizan hombres, esto es lo "normal", y por tanto las etiquetas son más bien sobre el contenido en sí de la película: terror, drama, comedia, etc. Cuando se crea una serie infantil, el público al que irá dirigida, niños o niñas o ambos, es lo que decide el sexo de la mayor parte de los personajes. Entre las productoras de animación, el mantra es que algo protagonizado por niños puede ir dirigido a todos los públicos, pero algo protagonizado por niñas, va dirigido exclusivamente a niñas.

Si queréis un ejemplo reciente, cuando hace un par de años Disney lanzó su película Enredados, el título escogido (Tangled, en inglés), no fue desde luego casual. El cuento en el que se basaba era Rapunzel, nombre de la muchacha protagonista de la historia. Pero el temor de los altos mandos de Disney era que si le plantaban a la peli un título de nombre de niña, sumado a que la protagonista era una ídem, los niños correrían en dirección contraria, quizás a ver Transformers XXVIII: la venganza. ¿Solución? Un nombre que es un adjetivo, y por tanto carente de género en inglés, y una campaña promocional que dejaba clarito, me estáis oyendo, niños del mundo, que junto a la rubita de pelo largo había un muchachote fuertote.


Imagínate uno de sus pelos en la sopa...

Como todas las reglas, esta ha tenido sus excepciones que la confirman, y así tenemos clásicos modernos de la animación como Las Supernenas, o más recientemente el increíble caso de Mi Pequeño Pony: la magia de la amistad, la versión más reciente de la franquicia basada en los famosos juguetes. La serie en cuestión evidentemente iba dirigida a un demográfico concretísimo: sexo femenino y corta edad. Pero, gracias a un buen trabajo de guión, un humor algo iconoclasta, una animación colorida y vitalista pero no ñoña, y unos personajes bien perfilados e interesantes, oh milagro, se desató el fenómenos de los bronies: fans de la serie que ni eran niñas ni eran de corta edad.

Las chicas son guerreras. Y ponys.

Los ejemplos en el mundo de la ficción son innumerables y podría seguir y seguir, pero ocurre que, como suele pasar con la ficción, esta no es más que un reflejo de la realidad. Como explicaba al principio, la cosa no es nueva, y ya desde los tiempos de la Biblia con el tema de Adán y la creación de Eva a partir de él, el concepto de que el masculino es el sexo por defecto siempre ha estado presente. Esta idea, que me temo que todos tenemos enraizada en la cabeza fuertemente, y yo el primero, tiene un montón de consecuencias prácticas, negativas para ambos sexos. Ahí van unos ejemplos y alguna excepción de las que confirman la regla:

  • En una situación de guerra o catástrofe, se consideran más valiosas las vidas de las mujeres, y los hombres digamos que son hasta cierto punto "desechables". Sí, desde luego no se me escapa que hay una posible explicación a esto en tanto que sólo las mujeres pueden quedarse embarazadas y procrear... 
  • Vas por la carretera, y el conductor de delante hace determinada maniobra peligrosa. ¿Qué ocurrirá si se trata de un hombre? Que le pondremos a caldo. ¿Qué ocurrirá si se trata de una mujer? Que alguien dirá la frase lapidaria: "Mujer tenía que ser". Cuando un hombre hace algo, le calificamos a él personalmente. Cuando una mujer hace algo, representa a la totalidad de las mujeres del mundo. Dado que el hombre es el sexo por defecto, lo que hace la excepción adquiere valor universal.
  • En el mundo anglosajón, y otras culturas, una mujer al casarse adopta el apellido de su marido. Quizás en algunos caso lo une al suyo con un guión. En extrañísimas y contadas ocasiones, él adopta el apellido de ella. Es decir: el apellido de él es el apellido por defecto.
  • Los nombres de muchas profesiones se utilizan en masculino, evidentemente porque hasta no hace tanto sólo las desempeñaban hombres. Llegada la situación actual, o bien es necesario especificar el género pegándole la palabra "mujer" (mujer policía, mujer bombero), o bien, en español por ejemplo, encasquetamos una -a al final, y conseguimos un palabro que no termina de sonar muy normal: la médica.
  • Un ejemplo inverso: en el mundo anglosajón un enfermero es definido como male nurse. Ya sabemos de qué sexo eran históricamente la gtan mayoría de las enfermeras... 
  • En política, un alto cargo ostentado por una mujer es siempre algo digno de resaltar. No es sólo un político, es una mujer que es político (¿política?). El hecho de ser mujer la define, se especulará sobre la forma en que su feminidad influye en sus decisiones como político, y desde luego se mirará con lupa la ropa que lleva. De un político hombre se analiza exclusivamente su labor, porque no es un hombre-político, es un político a secas.
  • La ropa unisex es básicamente ropa masculina apta para mujeres, no viceversa. Lo que viene a decir que el cuerpo de un hombre es el cuerpo por defecto. 

Y podríamos seguir y seguir. Hace unos días se celebraba el Día de la Mujer Trabajadora. Aquí tienes un puñado de ejemplos más de por qué dicho día sigue siendo, desde luego, necesario.


domingo, 2 de marzo de 2014

Campo de batalla: la alfombra roja

Esta noche tendrá lugar la ceremonia de entrega de los Oscar, y habrá un momento en particular que muchas personas esperarán con intriga: el momento en que Cate Blanchett cruce la alfombra roja. La cuestión es: ¿qué harán los cámaras? ¿Qué hará ella? ¿Se repetirá esto?



Para los quien no la hayan leído, en la gala de los SAG, un cámara hizo un barrido de los pies a la cabeza del vestido dentro del cual estaba metida Cate Blanchett. La actriz se sintió tan despersonalizada como la frase que acabo de escribir, y en un gesto sin precedentes en una alfombra roja, se agachó para buscar con la vista el objetivo, y le preguntó al cámara si este tipo de planos se los hacían a los chicos también. Evidentemente la pregunta era retórica...

Por otro lado, en otro acto de rebeldía alfombril, en la ceremonia de los Globos de Oro (sí, ya sabes, "la antesala de los Oscar") de este 12 de enero, la actriz Elizabeth Moss, cuando se vio expuesta a la Mani-Cam (un invento del canal E! que consiste en una mini alfombrita roja donde las actrices exponen su manicura), ni corta ni perezosa giró la mano y le sacó el dedo corazón a la cámara, la cual cortó la toma al instante y con increíbles reflejos. Pero ahí quedaba la pequeña declaración no verbal de principios de Moss.


Entre esto y lo de antes, los cámaras de E! no ganan para sustos

El análisis de los modelitos que lucen las actrices en las entregas de premios se ha convertido, desde hace ya mucho, en una parte crucial de todo asunto. Algunas revistas de cine le dedican secciones. Las revistas del corazón se lanzan en plancha al asunto, y elaboran listas de la más elegantes, las más atrevidas, las peores vestidas, etc. Según el medio que cubra el asunto, el interés de todo se desplaza desde su sentido digamos primigenio (los logros artísticos de los intérpretes) hasta prácticamente sólo el aspecto estético. Sí, sí, vale, Fulanita Pérez estaba nominada al Óscar por su emocionante interpretación de una campeona de natación que lucha por la gloria mientras se enfrenta una enfermedad incurable a la vez que descubre que fue adoptada. Pero aquí lo que de verdad nos importa es saber si iba guapa o qué. Mención aparte merece todo el tema de la relación edad-belleza de Fulanita, y ay de ella si el cirujano de turno no ha logrado hacer un buen trabajo: la misma industria que la presiona para que se mantenga permanentemente atractiva, le caerá encima salvajemente para despedazarla.

Generalmente, los hombres se han visto más a salvo de este juicio y ejecución pública, partiendo ya de la base de que sus trajes de etiqueta son infinitamente más homogéneos y uniformes (el esmoquin y el traje de chaqueta tienen sus límites, aunque los hay que están dispuestos a ponerlos a prueba), y los peinados y complementos masculinos tampoco tienen un gran peso. Sí es cierto que desde hace unos años hemos empezado a ver, con cuentagotas, a algún que otro hombre siendo objeto del escrutinio público tras haber pasado por el quirófano sin resultados positivos (el pobre Mickey Rourke es casi el Santo Patrón de los Hombres Mal Operados: en cualquier reportaje que hable de este tema, ten por seguro que le nombrarán, con la fotito de rigor del antes y el después).

Así que una vez más nos encontramos con un ejemplo más de la mujer empleada como florero, como objeto bello y decorativo, que no sólo debe responder de su trabajo oficial como actriz o cantante o abogada, sino que también está tácitamente obligada a ser bella y seductora. Sí, lo entiendo: finalmente las entregas de premios son fiestas, y como tales cada uno trata de llevar sus mejores galas y estar lo más guapo/a posible, pero ¿justifica esto que en muchos casos se termine hablando más del look que del mérito artístico de las actrices? ¿Deben las mujeres aceptar que las cámaras las escaneen de arriba abajo cual código de barras?

Veremos si la gala de esta noche nos trae alguna sorpresa más de este tipo. Para acabar, una foto para el recuerdo de otra actriz nominada que decidió también pasarse las normas no escritas por el forro...

En la redacción de esta entrada ningún animal sufrió daños