domingo, 13 de diciembre de 2015

Esas preguntas típicamente dirigidas a mujeres

Entrevistadora: ¿Y tienes pareja?
Supergirl: ¡Eso nunca se lo preguntarías a Superman!
(Supergirl, episodio 3, "Fight or Flight")

A mucha gente le molesta que se siga hablando del feminismo (o del machismo). Esta gente a menudo afirma que, en países como España, las cosas ya han cambiado totalmente y las mujeres tienen total igualdad de derechos y posibilidades. Por ejemplo, ya se han incorporado al ejército, una de las ocupaciones más tradicionalmente masculinas que existen, así que habría que dejarse ya de tonterías y quejas. ¿Verdad?

Sin embargo, como ocurre a menudo, los problemas no han desaparecido como por arte de magia, sino que se han vuelto más sutiles, más ambiguos, menos evidentes. Si una chica no podía acceder a un determinado puesto de empleo y ahora sí puede, el problema más inmediatamente patente parece que ya está resuelto. Pero mira más de cerca y la cosa no está tan superada como parece.

Y es que aunque las mujeres se hayan incorporado de pleno al mercado laboral, siguen pesando sobre ellas ciertas expectativas y estereotipos que los hombres se ahorran (ellos se encuentran con otros, de los que algún día hablaré). Recientemente, en una entrevista a Isabel Coixet, la directora de cine, ésta comentaba que estaba harta de tener que responder a menudo a preguntas sobre cómo compaginaba la educación de sus hijos con su trabajo, que a menudo la obliga a viajar. También le preguntaban cosas del tipo de si sus películas tenían un toque femenino, siendo ella mujer. ¿Habéis leído alguna vez a un director de cine masculino (o escritor, o artista de cualquier ámbito) al que le pregunten si sus obras tienen un "toque masculino" por ser él hombre? ¿Y sobre el cuidado de su familia? ¿Es que ninguno es padre?

Isabel, buscando las mejores ofertas en pañales

Un montón de factores intervienen probablemente en este tema. Por un lado, está la cuestión de cómo se considera casi siempre al hombre "la persona por defecto", y a la mujer como "caso aparte", y de esto ya ha he hablado alguna vez. En las cosas que hacen los hombres no hace falta la etiqueta "masculino", porque la suya es la opción, repito, por defecto. No se habla de "fútbol masculino", ni de "literatura masculina", "cine masculino"...  Es fútbol, literatura, cine o lo que sea a secas. Por tanto, cuando alguien que no es de ese grupo participa, inmediatamente se piensa que aporta alguna cualidad especial a su trabajo, intrínseca al subgrupo de los no-hombres. Por otro lado, la incorporación de la mujer a todo este tipo de cosas es más o menos reciente según el caso (en la literatura obviamente no, por ejemplo), y la transición no ha sido tan perfecta y carente de problemas como sería deseable. Hasta hace no tanto ellas se quedaban en casa a cuidar de los niños y hacer la comida, y esa concepción de la mujer como mamá/ama de casa sigue muy presente en nuestras mentes. Y no nos engañemos, gran cantidad de mujeres han accedido al mercado laboral sin por ello dejar de ejercer ese rol de mamás y guardianas del hogar, eso que la prensa llamaba a veces "superwoman", en el sentido de que sacan tiempo de debajo de las piedras para hacer catorce cosas distintas sin renunciar a nada. Así que cuando vemos a una mujer haciendo un trabajo que tradicionalmente sólo desempeñaban hombres, aún seguimos viéndola en esos otros roles.

Un capítulo aparte merecen las preguntas y comentarios sobre el aspecto. Hace aproximadamente un año, la astronauta Elena Olegovna Serova cobró cierta relevancia en los medios porque iba a ser la primera astronauta rusa enviada a la Estación Espacial Internacional. Hizo ruedas de prensa y se le preguntaron muchas cosas... Entre otras, cómo resistiría su hija de 11 años su prologada ausencia, o cómo, agárrate, cuidaría de su pelo en el espacio. Al parecer la chica respondió pacientemente a las preguntas, pero cuando se le preguntó otra vez por asuntos relacionados con su melena, perdió la paciencia y preguntó por qué no se interesaban también por las cabelleras de sus compis masculinos. Seguidamente explicó que se tomaba muy en serio su trabajo y la responsabilidad que conllevaba. Curiosamente, algo similar ocurrió también en el mundo de la astronomía, cuando se anunció que un grupo de ocho mujeres entrarían en un simulacro de ocho días en una nave espacial (falsa) para preparar un posible viaje pilotado a luna en 2029. Y es que en la rueda de prensa correspondiente, en este caso se les preguntó cómo aguantarían en el espacio, si la misión fuese real, sin hombres ni maquillaje. Una de ellas respondió irónicamente que sin duda en esa situación el estar guapas iba a ser su primera preocupación. Después les preguntaron también a ellas por el cuidado de su pelo. Ay, Pantene no sabe el increíble nicho de mercado que se está perdiendo al no patrocinar misiones espaciales.

En el espacio nadie puede arreglarte las puntas abiertas

Para acabar, una pequeña anécdota con la que quizás muchas se sientan identificadas. Una vez me contaba una amiga cómo, en una entrevista de trabajo, la cosa parecía ir sobre ruedas. De pronto, el entrevistador le preguntó si tenía pareja, y si vivía con él. Ante la respuesta afirmativa a ambas preguntas (las cuales es ilegal hacer en una entrevista de trabajo), su interés por ella como candidata al trabajo cayó en picado visiblemente. Y es que siendo mujer, y estando en edad de ser madre...

¿Creéis que esta pregunta se la hicieron a los hombres que participaban en el proceso?

miércoles, 21 de octubre de 2015

Regreso al futuro II: 2015 ya no es lo que era


Hoy no es un día cualquiera.

Hoy, 21 de octubre de 2015, es el día en que Marty McFly, Doc y Jennifer llegaban a nuestro futuro, para descubrir en qué andaban sus versiones futuras, meterse en varios líos y por el camino encontrarse con un montón de objetos y tecnologías curiosas, lo más inolvidable de esta mítica peli para mí. Es divertido comprobar qué predecía esta peli, en qué acertó, si es que lo hizo en algo, y en qué falló. Bueno, al final de la entrada hablaré un poco de ese tema, pero como este blog no trata de ciencia y tecnologia, de momento me centraré en algo distinto: en Jennifer Parker, la novia de Marty.

¿Alguno recuerda su rol en la película? Pues seguramente pocos, y la razón es simple: no pinta nada.

Al final de la primera película, Doc abordaba a Marty y Jennifer montado en el Delorean, que ahora podía volar y funcionar con basura (si hay una tecnología que de verdad ya estamos necesitando es esta), y les explicaba que necesitaban viajar al futuro para resolver no sé qué cosa. En el coche se montaba también Jennifer, que en esta película había sido totalmente secundaria.

La película, como todos sabemos, fue un gran éxito (normal, porque es maravillosa e inolvidable, un ejemplo de cine palomitero de primera calidad con el que aún me como las uñas cuando llega la escena del rayo, aún sabiendo de sobra que al final todo sale bien). La maquinaria se puso en marcha para esta segunda parte. Y así, los dos Roberts (Zemeckis, el diretor, y Gale, el guionista), se encontraron con que por cojones inevitablemente Jennifer tenía que viajar al futuro también, dado el final que habían escrito para la peli original.

"¿En serio me peinaré así de mal en el futuro?"
 Y para ella no tenían ningún plan.

¿Qué hicieron? ¿Buscaron la forma de introducirla en la trama? ¿Desarrolarron más su personaje? Va a ser que no: a los cinco minutos de empezar la peli, Jennifer se desamayaba, quedando eliminada del guión fuera de combate de un plumazo. Ejem, un golpe maestro.

Aprovechando el tema de los viajes en el tiempo y la fecha tan señalada, este giro de guión se presta mucho a hacer una observación así a bote pronto de cómo ha cambiado las cosas en el mundo del cine. En los 80, la mayoría de las chicas de las películas de acción eran novias de, futuras novias de, o esposas de, personajes satélite en toda regla, y ni pinchaban ni cortaban. En este blog soy un gruñón que no hace sino quejarse del machismo de Hollywood y cosas por el estilo, pero al César lo que es del César: si por algo es chocante esta subtrama de Regreso al futuro II, es porque las cosas han cambiado muchísimo en este aspecto, y desde hace ya tiempo las chicas, aunque sigan siendo a menudo una herramienta para introducir un romance en la trama, ya no son solamente una carga para el héroe, sino como mínimo una ayuda, y en el mejor de los casos, una heroína por derecho propio. De haberse realizado hoy la peli, y estar viajando a, qué se yo, 2040, Jennifer no se habría desmayado (sobre todo no "desmayado", porque nada remite tanto a "damisela en apuros" como DESMAYARSE).

Pero a la pobre Jennifer le tocó ser hija del cine de los 80, y allí quedó, desmayada e inútil cual bella durmiente.

En fin. Y ahora, como postre, unas cuantas curiosidades sobre aquellas cosas que predecía la peli y que, un poco en plan risa, para que se cumpliera la predicción, y un poco en plan sacar beneficio del tema, se han creado específicamente.

¡La hoverboard!

 
 Sí, bueno, va fatal y sólo funciona en ese parque, pero volar, vuela.


¡La Pepsi en bote cilíndrico!


                                                       Gomina para peinados chorra no incluida.

  
Pero, sobre todo, aquello por lo que el mundo entero clamaba: Tiburón 19. 




Sí: ¡vivir en 2015 mola!

viernes, 2 de octubre de 2015

La preocupante delgadez de...


 Tras un mes de pausa (¡lo siento!) volvemos a la acción. Y para ello, antes de empezar, te propongo una curiosidad.

Ve a Google y teclea el título de esta entrada.

A continuación verás que el predictor te ofrece varias maneras de completar la frase, y si te ocurre como a mí, te presentará los nombres de tres famosos: Angelina Jolie (con y sin segundo nombre), Shaila Dúrcal y Zayn Malik. Y es que el predictor de Google, además de hacernos la vida más fácil, también tiene un cierto poder para hacer surgir análisis sociológicos improvisados. ¿Qué es lo que más busca la gente? ¿De qué cosas se habla más? (Como curiosidad, si lo que tecleas es "extrema delgadez", además de Letizia Ortiz, sale de nuevo Angelina Jolie, y otra vez por partida doble... pobre mujer).

Sin duda la frase de marras es ya un cliché del mundo de la prensa rosa. Uno de los temas favoritos, además de las bodas, emparejamientos y rupturas son los cambios de peso. Existe un franja tácita de peso aceptable (¿quizás la que propone el Índice de Masa Corporal, IMC?), y cualquier famoso que se pase de la raya por encima o por debajo se expone al implacable juicio de los medios. Antes de continuar quiero aclarar que evidentemente un peso excesivo o excesivamente bajo puede ser desde luego un problema, y por el bien de la salud de uno mismo lo mejor es tratar de mantenerse dentro de unos ciertos límites. Lo que pasa es que cuando se establece un estándar, una media a la que todo el mundo debe aspirar, se está olvidando que más allá de eso cada persona es diferente y no siempre es posible, ni siquiera positivo, ajustarse a esa media. No somos muebles de Ikea, no estamos hechos en serie, y de la misma manera que no todos tenemos el pelo negro aunque sea el color estadísticamente más común en el mundo, alguna gente simplemente tiende a pesar más o menos por su propio metabolismo, sin que eso implique ninguna enfermedad.

Es muy posible que los famosos que menciona Google (reflejando las noticias de la prensa del corazón) efectivamente tengan algún problema. Pero quien sin duda tiene un problema es un mundo que está constantemente usando esta vara de medir (¿balanza de medir?) sobre la gente. Obviamente la tendencia generalizada es a fomentar la bajada de peso y no la subida, ya que la prensa de este tipo se publica en países donde la comida disponible es más que suficiente, y no en sitios que padecen hambruna, donde el problema es subir de peso y no morir de malnutrición.

Estar gordo, en este mundo, está mal visto no porque estés empleando más recursos nutricionales de los que necesitas mientras otra gente muere de hambre, sino porque se asocia a dejadez, falta de cuidado personal, desinterés por mostrar a los demás tu mejor físico. En particular, si eres mujer, lo que la sociedad espera de ti es que trates de ser lo más mona posible para el mundo. Pero en este sentido la igualdad de sexos también se va alcanzando, aunque sea para lo malo, y al igual que la tercera predicción de Google se refiere a un chico, indicando que la prensa rosa ya empieza a dedicar a hombres este tema que antes era casi exclusivamente femenino, el porcentaje de trastornos alimentarios en hombres va en aumento.

Y así, el siempre atento ojo de los medios te exige, a través de innumerables portadas de revistas, películas y series con personajes gordos-y-ridículos, publicidad, etc., que bajes de peso y no seas una vaca, pero si te pasas y empiezas a ser anoréxico, también caerán sobre ti, te sacarán fotos, te pondrán grandes titulares y te mostrarán compasión por tu preocupante delgadez.

 Y en ningún momento se plantearán que quizás, a lo mejor, puede ser, ellos hayan contribuido a ello con ese examen permanente e implacable de la cantidad de grasa alojada en el cuerpo de los famosos, y por extensión, del resto de la gente.

miércoles, 26 de agosto de 2015

2015: el año TRANS

Si tienes la mirada puesta, aunque sólo sea de soslayo, en el mundo que te rodea, lo habrás notado. Algo está pasando. La tierra está temblando, y en el paisaje empieza a perfilarse cada vez más algo que hasta ahora estaba en la bruma.

Cuando digo "en la bruma", quiero decir en el ámbito de la marginación, de la burla, del chiste. El colectivo trans está progresivamente entrando en la conciencia colectiva como algo digno de ser respetado, y este 2015 que se acerca a su último cuatrimestre parece haber sido un punto de inflexión.

Roma no se hizo en un día, reza el dicho, y con los derechos, la visibilidad y la imagen del colectivo trans ocurre lo mismo. Evidentemente todos los logros que se van consiguiendo no caen del cielo y son fruto del trabajo y el valor de mucha gente.

Carla Antonelli, la primera mujer transexual en acceder a un cargo de representación parlamentaria en España

Ya el año pasado cobró cierta popularidad la serie Transparent, donde se relataba cómo la vida de una familia se veía trastocada por la transición de hombre a mujer del padre. Sin embargo no dejaba de ser una serie hasta cierto punto minoritaria, y además por lo que he sabido gran parte del drama  giraba en cómo afectaba a los demás la transexualidad del padre, lo cual le quitaba un poco de fuerza al poder de la serie para fomentar la empatía con el personaje (si vas dedicar tu obra al drama de una persona, deberías en primer lugar centrarte en cómo lo vive dicha persona, y ya en segundo lugar de qué manera eso afecta a su entorno, y no al revés). Por otra parte, el personaje en cuestión, como viene siendo la norma en la industria de la ficción, estaba interpretado por un hombre cisexual (es decir, no transexual), con lo que de nuevo se perdía una oportunidad de oro de darle voz a este colectivo tradicionalmente relegado a papeles de prostituta, secundaria graciosa y demás.

Sin embargo, quién sabe si de alguna sutil manera esta serie ayudó a crear el ambiente apropiado para lo que vendría después, en este año 2015: la irrupción en la cultura popular de una persona que brillaría con luz propia, y que de forma totalmente inesperada, se transformaría en un referente, y pondría cara a todo un colectivo. Una persona que cambiaría la percepción del gran público de lo que es una persona transexual, y se convertiría en eso que llamamos un icono.

Hablo, por supuesto, de Caitlyn Jenner. 

El salto definitivo fue esta icónica portada para Vanity Far.

Nacida como Bruce Jenner, hasta el pasado año toda su fama se debía a sus logros como atleta, ganando el oro en la disciplina de Decatlón de las olimpiadas de 1976. Bueno, a eso y al reality Keeping Up With The Kardashians, en el que se cuentan en formato de "serie" las idas y venidas de la familia Jenner-Kardashian. La familia Kardashian no es precisamente conocida por haber cambiado el mundo con sus brillantes mentes, y el reality desde luego no es más que el típico escaparate donde presenciar ese mundo de riqueza al que la mayoría nunca accederemos. Sin embargo, la popularidad de este reality ha servido de trampolín para la historia personal de Caitlyn, y si no hubiera sido por la existencia de este programa y de su éxito continuado durante años, la transición de Caitlyn nunca habría logrado tanto eco mediático. Si en vez de provenir de una familia de estrellas de la prensa rosa Caitlyn hubiese sido, qué se yo, filósofa o astrónoma, nunca nos habríamos enterado de su transición y el gran público no se habría visto expuesto de semejante manera a la realidad transexual. Así que ya ves: nunca desprecies el poder de la cultura popular para cambiar la sociedad. 

Actualmente Caitlyn Jenner tiene su propio reality, I Am Cait, y así, de repente, tenemos una especie de versión más palomitera y menos sesuda que la anteriormente citada serie Transparent, con lo que el proceso de penetración en la conciencia popular sigue su curso. Y aunque digo que no deja de ser un reality para todos los públicos, quiero que quede constancia de que, por lo que he leído, además de los típicos elementos televisivos, la serie sí está tratando el tema con seriedad, y el punto de vista nunca es extraer comedia o morbo de Caitlyn como persona transexual, sino meterse en su piel y explorar el mundo desde su punto de vista.



Lo que desearía resaltar de toda esta historia es que Caitlyn Jenner no sólo ha puesto nombre y apellido a una realidad poco conocida para la mayoría, sino que, sobre todo, ha cambiado la percepción de mucha gente ante esta realidad. Ha cambiado la cultura, nada menos. Mucha gente, al ver de primera mano los sentimientos y las situaciones a las que se enfrenta Caitlyn, ha podido empatizar con ella, y es así como la sociedad puede dar pasos de gigante: cuando el objeto de las burlas, el morbo o la curiosidad se convierte en sujeto de su propia historia para que los demás la escuchemos. El cambio social que ha puesto en marcha esta mujer es del tipo de los que hacen que determinadas bromas pasen a ser consideradas intolerables y de mal gusto. Y así es como saltó la polémica en las redes sociales cuando, de cara al próximo Halloween, algún listo de pocos escrúpulos puso a la venta un disfraz de Jenner. Eso sí, si leeis los "inspirados" comentarios de la noticia en El Mundo, veréis que aún queda un largo camino por recorrer. 

Y es que, como cualquier colectivo tradicionalmente marginado, los transexuales hacen frente a su propio subgrupo de insultos, mitos y muestras de ignorancia. En esa misma sección de comentarios se puede leer a uno diciendo que como mujer ha quedado "fea"...como si su objetivo hubiese sido conseguir más belleza. Hale, pues ya está, si la naturaleza no te hace muy agraciado, cámbiate de sexo, que es una forma súper rápida y sencilla de estar más guapo y no te trae ningún problema. ¡Cómo no se nos había ocurrido antes! El próximo año, en lugar de ponerse bótox, los famosos van a empezar a cambiarse de sexo en masa para estar más atractivos, ya lo estoy viendo. Otro tiene la lúcida teoría de que Jenner se cambió de sexo para lograr más notoriedad y conseguir dinero. Claro que sí, hombre, uno se embarca en algo tan carente de problemas y facilón como cambiar de sexo por ganar dinero. No hay más que ver a todas esas transexuales millonarias que vemos por la calle  conduciendo ferraris. Otros comparan vestirse de monja o cura en general con vestirse de una persona en concreto, y no ven dónde está la burla en hacerlo y además poner el disfraz de marras a un modelo particularmente viril, por si no queda suficientemente claro que el objetivo del disfraz es burlarse de la famosa por su transexualidad como algo intrínsecamente ridículo.

En fin. Para acabar la entrada, dejo aquí este vídeo donde una chica transexual mexicana, Victoria Volkóva, hace un recuento de todas las preguntas y comentarios chorras que está hasta el gorro de escuchar. Vale la pena verlo, para reírse un rato, para pensar y abrir la mente... y para sentir una cierta vergüenza al darte cuenta de que sí, muchos hemos estado ahí y alguna vez hemos dicho algo por el estilo. Nunca se deja de aprender.


domingo, 16 de agosto de 2015

Kristen Stewart, la sexualidad y la visibilidad

Recientemente la actriz Kristen Stewart hizo una entrevista con la revista NYLON. La entrevista ha sido muy comentada en varios medios, ya que trataba sobre uno de los "misterios" favoritos de la prensa rosa: la orientación sexual de Kristen. Pocas cosas hay más jugosas para la prensa del corazón que el que un famoso "confiese" (uno de los verbos estrella en estas situaciones, el cual lleva todo un cargamento de connotaciones no muy buenas) que es gay o lesbiana, o quizás bi. Normalmente estos medios ya tienen razones para sospechar o saber, y la salida del armario es, como si dijéramos, la rendición del famoso de turno, algo así como si le dijeran "venga, déjate ya de tonterías y dilo".

Y el caso de Kristen Stewart sigue ese guión al dedillo: a la actriz ya la habían fotografiado unas cuantas veces "en actitud cariñosa" (¡otro clásico!) con una chica que al parecer es productora de efectos especiales. Sin embargo, la respuesta de Kristen ha sido como cuando en una película se detiene la banda sonora bruscamente con el sonido del disco rayándose: no le da la gana definirse.

A ver cómo te lo digo. (Imagen extraída de Socialite.com)
Concretamente sus palabras fueron:

"Si sientes que de verdad quieres definirte, y tienes la capacidad de definir esos parámetros, y eso en sí mismo te define, pues hazlo. Pero yo soy actriz, tío. Vivo en la puta ambigüedad de esta vida y me encanta. No siento que fuera algo auténtico para mí ir y decir "¡voy a salir del armario!". No, tengo un trabajo. Hasta que decida que voy a crear un fundación o que tenga un poco de perspectiva u opinión que los demás deben recibir... no. Sólo soy una niña que hace películas".  

Sus palabras, francamente, son bastante ambiguas y misteriosas: no veo la relación entre ser actriz y salir o no de un hipotético armario. Sin embargo, personalmente me parece leer entre líneas otra cosa. La industria del cine estadounidense (o su cúpula, concretamente) es, pese a su vinculación con el arte y la cultura,  muy conservadora aún. ¿Es posible que Stewart esté protegiendo el futuro de su carrera evitando hacer una declaración explícita? Los actores necesitan hacernos creer en los personajes que encarnan, y por algún motivo la sexualidad es uno de los aspectos que la gente no puede dejar de lado cuando piensa en un actor. Si Fulanito hace de homosexual en una peli, y lo hace muy bien, inmediatamente alguna gente pensará que si lo hace así de bien, es porque algo de verdad hay. De la misma manera, si las escenas sexuales de tal peli son especialmente tórridas, muchos creerán que esa química que se ve en pantalla refleja algo que también ocurrió entre los actores cuando no había cámaras. Es, la verdad, una tontería, pero tendemos a pensar que algo de los personajes hay en los actores, y quizás Hollywood, temiendo esta reacción del público, y por el conservadurismo que mencionaba antes, castigue a los actores que rompen esa ilusión saliendo del armario. ¿Como va a hacer un gay o una lesbiana de heterosexual? El romance no va a ser creíble.


Por cien puntos: tres películas en las que Rupert Everett haga de heterosexual. ¿Dos?

Paradójicamente, a la inversa no pasa lo mismo: es algo aceptable y hasta prestigioso que un actor  heterosexual haga de gay o de transexual. Es incluso material de Oscar. Se alabará su sensibilidad, su capacidad de meterse en otra piel, su versatilidad.

Desde luego, quiero dejar claro que parto de la base de que Kristen Stewart puede hacer lo que desee respecto a este tema. En cierto modo tampoco está ocultando nada, porque como ella misma dice "No me estoy escondiendo. Búscame en Google", y efectivamente se pueden encontrar fácilmente un puñado de fotos con la chica en cuestión, pasándole el brazo por encima en público y etcétera. Sin embargo, aprovechando la ocasión, quisiera hablar del asunto de la visibilidad.

Mucha gente, cuando se habla de la orientación sexual de las personas, opina que no debería hacer falta ningún día del Orgullo Gay, ni salir del armario. Que la sexualidad es algo privado, y nadie debería hacer alarde de ella. Que todo el mundo debería respetar a todo el mundo sin importar la orientación. Y entiendo lo que quieren decir, y quizás en un hipotético mundo futuro ideal, así será. Pero este argumento opino que hoy por hoy no es aplicable, por diversos motivos. Por un lado, sería importante aclarar dónde termina la privacidad y dónde empieza la libertad de hablar libremente de la vida de cada uno. Cuando un compañero de trabajo te dice que este fin de semana ligó con una chica guapísima, ¿está haciendo alarde de su heterosexualidad? Cuando una conocida te dice que a su marido no le gusta la comida china, ¿está siendo poco discreta con su vida privada porque nos está haciendo saber que es heterosexual? A veces cuando se habla de este tema de la discreción y demás, creo que en muchas ocasiones es el mismo hecho de ser homosexual, sin entrar en ningún detalle más, lo que se considera algo "privado". Es decir: tabú. 

¡Qué descarados!

 Por otro lado, los "días" dedicados a diferentes temas existen por un motivo. O bien por ayudar a arrojar luz sobre un tema que necesita más concienciación pública (las enfermedades raras, la dislexia, la esquizofrenia, el maltrato), o bien porque celebran un acontecimiento histórico que merece ser recordado, o bien por intereses comerciales... El día del Orgullo Gay es una mezcla de las tres cosas. Conmemora un hecho histórico que inició un progresivo cambio social que aún hoy sigue, da visibilidad y trata de quitar el estigma a un grupo social que en determinados contextos es rechazado, y desde luego permite que un montón de empresas se forren un poco más. No es necesario un día de la gente morena, ni un día de los amantes del helado de fresa, ni un día de la gente que es hincha del fútbol, ni desde luego otro del orgullo heterosexual, porque ese día son todos. En ninguna sociedad o época ser heterosexual ha sido considerado una vergüenza, o una enfermedad o una señal de corrupción moral, y estadísticamente es la opción más probable, por lo que no necesita ninguna campaña que la saque de la oscuridad y el desconocimiento. Cuando algo está en minoría, y por ello envuelto en prejuicios y desconfianza, necesita hacerse visible, para no ser borrado. A ojos de la sociedad, lo que no se ve no existe, y si estamos donde estamos no ha sido gracias a la "discreción", sino a la voluntad y la valentía de mucha gente de ponerse en el punto de mira y decir "aquí estoy yo", cuando hacerlo significaba la cárcel, la muerte o la marginación.

Repito que finalmente la decisión de salir o no del armario es algo es de uno mismo, y sólo cada uno sabe cuáles son sus circunstancias, el precio que tendrá que pagar (no se puede pedir alegremente a alguien que se arriesgue a quedar en la indigencia, o perder la relación con un ser querido) y sus sentimientos al respecto.

Así que con esta entrada sólo quiero romper una lanza por toda la gente que ha dado un paso adelante a lo largo de la historia, y con su acción han puesto un granito de arena más por un mundo mejor.

miércoles, 15 de julio de 2015

Plumofobia

Ayer me tropecé con un blog que "comentaba" este vídeo creado por Aless Gibaja, uno de los videobloggers que animan YouTube con su desparpajo y carisma. El bloguero decía que "podías sentir la homosexualidad entrado por cada poro de tu piel".



Los comentarios, lamentablemente, no se quedaban atrás, y se podían leer frases bastante tristes dirigidas a Aless. Cosas como "he ido a donar sangre y no me han dejado después de esto", "la medicina está lo bastante desarrollada como para permitirlos nacer, pero no para curarlos", "nadie critica la orientación, pero llévala con dignidad...", "no estoy en contra de la homosexualidad pero lo de este tio no es normal, MARICON", "Gente como él es el arma que usan decir [sic] que no podemos adoptar y nos estereotipan como seres ridículos y afeminados, que lo único que queremos es salir por la noche a que nos peten el culo". También, gracias a dios, se pueden leer algunos comentarios que piden un poco de respeto. No quiero poner un enlace a este blog, pero en fin, si alguien quiere buscarlo, con todos los datos que he dado supongo que no le será difícil llegar.

En julio de 2015, con el matrimonio homosexual legalizado en un montón de países (y contando), con marchas del Orgullo que son verdaderas fiestas regionales donde pasarlo todos (repito, todos) bien y permitir a un montón de establecimientos hacer caja, con una tele donde en todas las comedias y series hay personajes gays o lesbianas que son tratados con respeto y normalidad, con una sociedad donde está guay tener a un amigo gay o lesbiana y queda muy viejuno y casposo ser un homófobo... Ya seas neoyorquino, del centro de Madrid o de un pueblo de siete habitantes, la  plumofobia sin embargo sigue viva y coleando.

Y la plumofobia, amigos, no es más que homofobia con ropa de camuflaje.

A Freddie Mercury en cambio lo de camuflarse no le iba.
 Y está tan extendida, que es virtualmente omnipresente. Lo "bueno" de esos comentarios que mencionaba al principio es que ilustran uno de los aspectos más significativos de la plumofobia: no entiende de orientación sexual, y es perfectamente posible ser gay y sentirse asqueado y hasta damnificado por personas como el chico en cuestión. La plumofobia, en su origen, es simplemente el viejo machismo de toda la vida sacando sus rejos moralistas y dictatoriales: un "hombre de verdad" tiene que ser de una determinada manera, y todo el que no se ajuste a ello debe ser colocado en el paredón virtual para acribillarlo. La novedad es que ahora, si el el tipo es gay pero no se le nota, le perdonamos. Como se puede observar, algunos de los comentaristas se apresuran a asegurar que no tienen nada contra los homosexuales, pero es que este chico no es homosexual; es "maricón". Algún otro se define como gay, pero deja muy claro que él no es así, y que este chico y los que son como él son la causa de la homofobia en el mundo.

Hay tanto, tanto que decir sobre todo este asunto.

Quisiera empezar con una breve reflexión sobre la forma en que evoluciona la sociedad. Roma no se hizo en un día, se dice en ocasiones, y con los cambios sociales ocurre lo mismo. Tiempo atrás lo imperdonable era no ser heterosexual: fuera de ahí, todo era (o sigue siendo, según para quién) un error de la naturaleza, una enfermedad, una perversión, un insulto a Dios. Pasito a pasito una gran parte de la sociedad comenzó a ver que los mariquitas y las marimachos, aunque defectuosos, podían ser gente maja y que los pobres no hacían mal a nadie. Un poco después se empezó a descubrir que como estilistas o mejores amigos-mascota, podían ser muy útiles (y uso el adjetivo con toda la intención del mundo). Llegado el momento actual, digamos que en determinados contextos la homofobia está incluso mal vista, y tus amigos y compañeros de trabajo se apresurarán a dejarte muy claro que ellos te valoran igual. Y llegado el momento, y si en tu caso no te ven mucha pluma, comentarán con un sutil tono de halago que a ti no se te nota, a diferencia de Fulanito. Si alguien lee esto y se siente identificado, quiero aclarar que sé muy bien que su intención es buena, pero esta forma de pensar delata una innegable homofobia latente. La igualdad total sólo se logrará cuando deje de existir una jerarquía invisible entre la gente con y sin pluma. No hay gays de "mejor calidad" por tener poca pluma, ni se es más o menos gay por tener más o menos pluma. 

A veces, cuando se avanza en una causa, es muy fácil pasarse de la raya y llegar al extremo contrario. Al principio, en los medios, la única presencia homosexual que existía, era la de hombres gays con pluma: secundarios graciosos en las comedias, o comentaristas de la prensa del corazón, por poner dos ejemplos clásicos. Muchas voces se alzaron diciendo que esta gente no representaba a todos los gays, y se exigió más diversidad en la representación. Y así, el péndulo giró al lado opuesto, y aparecieron personajes homosexuales que no tenían nada de pluma, y lesbianas femeninas al cien por cien; y en muchos casos se les hizo la ola por romper con los estereotipos. Pero igual de falso es decir que todos los gays son de una manera como decir que son de la otra, y si por luchar contra el estereotipo del amaneramiento vamos a empezar a insinuar que la pluma es un defecto y que los "verdaderos" gays o lesbianas son así o asá, pues al final estaremos cayendo en el mismo error que pretendíamos corregir. Así que por qué no asumir cuanto antes que las personas somos de cientos de maneras diferentes, y que nadie es bandera de todo un grupo. 

Respecto a la acusación por parte de otros gays de que gente como Aless retrasa la evolución de la causa, quisiera contraponer un dato histórico: quienes empezaron la cruzada por los derechos LGTB no eran precisamente un dechado de tradicional hombría.


Y la explicación es muy sencilla: cuando te puedes esconder fácilmente, porque tienes poca o ninguna pluma, es muy posible que lo hagas, por puro instinto de supervivencia. Pero cuando tu pluma te delata, te convertirás en el objetivo de mucha gente, y entonces sólo te quedarán dos opciones: huir o luchar. Y si hemos llegado al punto en el que estamos ahora, amiguitos, es porque aquella gente decidió que estaba hasta el gorro y eligió la segunda opción. Así que quizás no estaría de más un poco de agradecimiento para esa gente que tiene mucha o muchísima pluma, y que con su sola presencia y su negativa a diluirse, descafeinarse y neutralizarse para que los "normales" no se atraganten, contribuyen a recordar que el mundo pertenece a TODAS las personas de TODOS los tipos.

En cuanto a los heterosexuales que, magnánimamente, respetan a los gays "serios" pero establecen la línea roja en los maricones con pluma, quisiera decirles que quizá les toque hacer un poco de introspección, y reflexionar sobre esa plumofobia. ¿Por qué son capaces de respetar sólo aquello que es más similar a ellos mismos? Un respeto que tiene un alcance tan escaso no es un logro demasiado grande que digamos, ¿no?

Todos tenemos afinidades y diferencias, filias y fobias. Alguno, quizá, al leer lo que escribo, pensará "¡yo respeto a todo el mundo, pero es que la gente histriónica me cae mal!". Otros sentirán que, aunque sean gays, los hombres con pluma no les atraen, y no por plumofobia, sino porque, como cualquier rasgo del físico o de la personalidad (el peso, la altura, el sentido del humor, lo que sea) la pluma puede o no atraer. No hablo de eso en esta entrada. No hablo de que todos seamos amigos de todo el mundo y nos llevemos bien con gente de todo tipo, o bien nos sintamos atraídos por gente de todos los tipos. Eso evidentemente es absurdo e imposible. Hablo de respeto. 

La plumofobia está tan extendida, es tan omnipresente, y es tan fácil dejarse influir por algo tan profundamente enraizado en nuestra cultura, que así, a modo de reflexión final, diría que estoy seguro de que el 99% de todos nosotros, y me incluyo, la sentimos o la hemos sentido alguna vez.

 Así que quizás toca volver la vista hacia dentro de nostros mismos. Y reflexionar.

viernes, 19 de junio de 2015

Jurassic World (2015): macho alfa busca hembra estrecha

"-¿Cuál de ellos es el [macho] alfa?
 -Lo tienes enfrente de ti, chaval."
                                              (Chris Pratt, dejando muy claro el mensaje de la película)

Cuando comenzaron a surgir los tráilers de Jurassic World, Joss Whedon, creador de Buffy,  cazavampiros, comentó en un tuit su desagrado al ver un viejo cliché sexista de Hollywood vivito y coleando. El tráiler mostraba a Bryce Dallas Howard, como Claire, la estirada, maniática y pija presidenta del parque Jurassic World, visitando a Owen, su ex, un tiarrón fuerte, pragmático y directo, para pedirle ayuda con un asunto del parque. En la escena se daba a entender que Claire, por ser tan estirada y una frígida, fue la culpable de que la relación no fuera a más. Pues sí: estamos en 2015 y aún así volvemos a encontrarnos el cliché de la tía inflexible y estirada que necesita relajarse y que la follen bien, y su futuro novio, el tío sencillo y rudo que la enseñará a soltarse.



Colin Trevorrow, el director de la peli, comentó sin embargo que no se había sentido ofendido por las palabras de Whedon, y que a él mismo le había llamado la atención que Universal hubiese elegido esta escena para todos sus tráilers, ya que no era representativa de la película, y sacada de contexto era engañosa respecto a los personajes.

Bueno, pues después de ver la peli, me pregunto si este hombre sabe qué película ha dirigido o sufre un ataque de amnesia o algo así, porque la película efectivamente es un desfile de clichés sobre roles de género como hace tiempo no veía.

El personaje de Claire es exactamente eso que el trailer te presenta, y no rasques más, porque no tiene más trasfondo. Una ejecutiva fría e impersonal que sólo entiende de números y no de mundanas necesidades humanas, como comer, dormir, y otras necesidades básicas, como muy expresivamente le explica Chris Pratt haciendo el gesto de "ñaca ñaca" en la famosa escena. "Algo de eso tienes que entender", le dice, para que el mensaje de lo que necesita Claire quede bien subrayado. Por supuesto ya sabemos que, según avance la peli, Claire se irá soltando y aprenderá a defenderse por sí sola, e incluso tendrá algún momento heroico en el que sea la que salve ella a los demás. El punto de inflexión está incluso subrayado en la película, en un momento en el que se quita su chaquetita blanca y se la anuda, provocando pasmo en Owen y risitas en el público; una escena que francamente me dio bastante vergüenza ajena y me hizo pensar qué pasaría por la cabeza de Bryce Dallas Howard mientras su personaje es ridiculizado de esta forma.


Y es que el personaje de Claire evoluciona mucho durante la película. No solo aprende a ser una tía guay ("tía" literal y figuradamente, porque su objetivo además de sobrevivir es proteger a sus sobrinos y ganarse su afecto), sino que además aprende que una mujer de verdad debe desear ser madre. Al inicio de la historia, sus conversaciones con, ejem, como se llame su hermana, la genérica mamá de los niños, dan a entender que Claire, la pobre, no entiende lo más importante en la vida es ser madre, y como bien le adoctrina su hermanita, la cuestión no es "si" lo será, sino "cuándo". Palabras textuales del guión. Menos mal que no hay nada como una crisis con terroríficos dinosaurios carnívoros para despertar el instinto maternal de las mujeres frías y antinaturales. Curiosamente este subtexto conservador en pro de la maternidad ya estaba presente en la película original, pero en aquella ocasión el que aprendía la lección era Alan Grant. Por cierto que su compañera, la doctora Ellie, era sin embargo una mujer resolutiva y espabilada desde el minuto uno, no necesitaba que la nadie la enseñara a soltarse, y tenía incluso un memorable diálogo con el dueño del parque en el que se burlaba de él por pretender tratarla como a una damisela en apuros.

"Mi peli tiene ya veinte años y era más progresista que ésta".

Del personaje de Owen he hablado sólo tangencialmente, pero es que de él hay menos aún que decir, porque es bidimensional hasta la médula. Owen es guay. Owen es un machote. Owen es capaz de domar velocirraptores, que es algo así como el grado máximo de machote que uno puede alcanzar, algo digno de los Chuck Norris facts, la rehostia al cubo. El guión no se molesta nunca en darle una pizca de humanidad, una debilidad, algo que lo baje un poco del pedestal, así que lo único que se interpone entre el personaje y el odio total es el carisma y la simpatía innata de Chris Pratt, el cual por cierto es capaz de hacer trenzas y correr con tacones. ¡Búscalo en YouTube!

La peli, ya saliéndonos del tema que ocupa este blog, es divertida y te ofrece todo lo que le pides: emoción, persecuciones, cientos de homenajes más o menos ocultos al original, dinosaurios zampándose a gente... incluida, aviso de spoilers, la pobre niñera encargada de cuidar a los niños, que sufre la muerte más impactante, prolongada, rebuscada y profundamente cruel no ya de esta peli, sino de toda la saga. Una muerte que se habría merecido cualquiera de los personajes oficialmente "malos" de la peli, incluso si vamos a ser justos la propia Claire, que es en gran medida culpable de todo lo que sucede. ¿Por qué esta pobre mujer merecía morir de esa horrible manera que parece diseñada para provocar los aplausos del público más morboso? ¿Por ser británica? ¿Por ser correcta y aburrida y carecer de frases?

A nivel cinematográfico, y a todos los demás niveles en realidad, la peli palidece en comparación con la original, y la justificación metarrefrencial que se hace en los diálogos de que el público ya no se conforma con aquello y pide más, no cuela. Lo que pasa es que para implicar de verdad al público y crear algo digno de recordar, más allá de lograr un megaéxito inmediato, necesitas más originalidad y unos personajes más carismáticos.

Y esto lo podrás encontrar en la entrañable película anterior de Colin Trevorrow, Seguridad no garantizada, filmada cuando aún tenía una voz propia y no había sido devorado por ese enorme dinosaurio llamado industria.

martes, 26 de mayo de 2015

El complejo de Madonna-Prostituta

"Ella lleva tacones altos,
           yo zapatillas..."
                                      (Taylor Swift, "You Belong With Me")

Uno de los clichés más frecuentes en la ficción, y que lamentablemente refleja una realidad muy palpable, es el de la dictomía entre la chica virginial ("Madonna") y la "prostituta". Hoy en día, al decir Madonna, todos pensamos inmediatamente en la cantante, que desde luego no es en absoluto virginal. Irónicamente, durante gran parte de su carrera, uno de sus objetivos ha sido derribar las fronteras entre esta dicotomía que atenaza a las mujeres, y que planteó en su momento Freud. ¿Y en qué consiste?

Pues básicamente en que las chicas, llegada la pubertad, y de forma más o menos sutil, se ven obligadas a elegir entre ser virginales y correctas, es decir, mojigatas, y ser sensuales, liberales, y promiscuas; es decir, putas. Seguramente alguna gente pensará que exagero, que eso ya no es así y que las chicas ya pueden hacer lo que deseen sin que nadie las juzgue. Bueno, desde luego no se va a mandar a nadie a la hoguera, pero las represalias sociales, siempre sutiles e invisibles, pero muy perceptibles, siguen ahí.

Del video "You Belong With Me" de Taylor Swift. Como todos sabemos, las chicas buenas cogen los libros de maneras raras, y las putillas van a la fiesta de graduación disfrazadas de artista de circo.

Hemos visto la película muchas veces: Mary es una adolescente desgarbada, estudiosa, con cero éxito entre los chicos, pero con un rico mundo interior. De repente algún compañero del instituto hace una apuesta sobre si podrán transformarla en una chica "apropiada" para salir con alguien. Tiene entonces lugar un proceso de cambio estético, durante el cual el chico en cuestión se da cuenta de que se está enamorando de verdad del patito feo de turno, y en el último acto de la historia, coincidiendo con la transformación final de Mary en cisne, le declara su amor (eso sí, después de que ella descubra todo el pastel y tengan la imprescindible discusión-de-mitad-de-la-peli). A todas estas, ella, por el camino, también ha visto que él, aunque era jugador de rugby, también era buen tío, pero eso es otra historia.


Gracias al sexo lésbico con Mila Kunis, Natalie Portman lograba liberarse de su "pureza" y se convertía en el Cisne Negro. 

La transformación de Mary en buenorra incluye indefectiblemente ponerse una ropa más provocativa, más maquillaje y adoptar un lenguaje corporal más abierto al sexo. Pero eso sí: Mary debe tener mucho cuidado de no pasarse de la raya y acabar como Kelly, el putón verbenero de la clase, que es perfecta para un polvo rápido ("¿Te la tiraste? ¡Choca esos cinco, tío!"), pero no es elegible como novia "seria".

Porque Kelly es demasiado.

Demasiado salida. Demasiado buena en la cama. Tiene demasiado kilometraje. A los ojos de la sociedad, tirársela es un orgullo, pero salir con ella, una vergüenza. Así que a lo máximo que puede aspirar esta rubia explosiva seguramente es a servir de válvula de escape para hombres que necesitan algo más. A menos que sea una de las protagonistas de la película, en cuyo caso aún tiene un posible "arreglo": abandonar la promiscuidad, buscarse un novio con el que iniciar una relación monógama y empezar a corregir su vestuario. Es decir: el arco argumental de Mary pero a la inversa. 



De esta manera, se castiga ambos extremos de la línea: si te pasas de santa eres una mojigata aburrida e invisible a ojos de la sociedad, y tal vez te quedes para vestir santos. Tal vez nadie te despreciará abiertamente ni se te negará la asistencia a ningún acto social. Pero te caerán las miradas de compasión, de condescendencia, de leve desprecio. Y si te vas al otro extremo, te ocurrirá exactamente lo mismo, sólo que las miradas irán teñidas de una cierta moralidad.

Y así, si no quieren caer en ninguno de los dos precipicios sociales, las chicas se ven obligadas a andar haciendo equilibrios por una fina cuerda. ¿Con cuántos chicos es aceptable haberse acostado antes de casarte con el "definitivo"? ¿A partir de qué punto el escote deja de ser elegante y empieza a ser de putón? ¿Cuánto maquillaje es demasiado maquillaje?

Hace ya un buen puñado de años, una cantante con un solo éxito, llamada Meredith Brooks, daba con el quid de la cuestión de toda esta historia: aunque lo fácil es colocarnos a cada uno en un compartimento, la realidad es que somos un conjunto de cosas a menudo opuestas entre sí, y se puede ser muchas cosas a la vez.  "I'm a bitch, I'm a lover / I'm a child, I'm a mother / I'm a sinner, I'm a saint / I do not feel ashamed". Amén.

Para acabar, os dejo aqui el video completo de "You Belong With Me" de Taylor Swift, que es como un resumen condensado de todo esto, con todos los clichés del tema apelmazados en rápida sucesión (la santa, la guarra, las gafas extragrandes que desapareen en el tramo final, el cambio de guapa-empollona a guapa-normal, que contradice totalmente el mensaje de la canción...) y que daría para una entrada entera él solo.


jueves, 9 de abril de 2015

De princesa a bruja

Hace unos días, en medio de esta oleada de revisión de cuentos infantiles que vivimos desde hace unos años, se estrenaba Cenicienta, la versión de Disney con actores de carne y hueso del cuento clásico que en su momento realizó esta misma compañía en versión animada. En esta ocasión, el papel de la malvada madrastra lo encarna la prestigiosa Cate Blanchett, que por cierto ya había hecho un rol parecido de "malvada de cuento" hace unos años en una fantástica película llamada Hanna.



El hecho de ver a una actriz de su prestigio y nivel haciendo de mala de la función, frente a la actriz que encarna a Cenicienta, Lily James, una muchacha convencionalmente guapa y un tanto insípida, como requiere hasta cierto punto este papel, me hizo pensar. Y me hizo recordar que esta no era la primera vez que algo similar ocurría. En los últimos años hemos podido ver un montón de revisiones de cuentos clásicos que siguen una pauta: personaje protagonista, buena, pura y un tanto idealizada, protagonizada por actriz de veintipocos años convencionalmente atractiva, y enemiga malvada (madrastra, bruja, reina, etc.) protagonizada por actriz prestigiosa que ha entrado en la cuarentena. Algo que se repite tantas veces deja de ser una casualidad y empieza a ser un síntoma. ¿De qué? Ahora explicaré mi teoría, pero primero, vamos a por unos cuantos ejemplos más.

Sólo unos meses atrás se estrenaba Into the woods, una película que mezclaba varios cuentos clásicos en su argumento. El cartel presentaba a una impresionante e inquietante Meryl Streep caracterizada como bruja, mirando fijamente a la cámara como sólo ella sabe. Creo que todos estaremos de acuerdo en que, si hay un cartel de la película que se quedaba más grabado en la mente, es el que ella protagonizaba. ¿Alguien recuerda las caras de los demás actores?


 Julia Roberts también tuvo su oportunidad de ser bruja, cuando en 2002 protagonizó Mirror, mirror una versión bastante libre y divertida de Blancanieves dirigida por Tarsem Singh, un director con una filmografía bastante curiosa por la impresionante y barroca estética que suele imprimir a sus películas. La bruja que componía Julia Roberts tenía muchísimo humor y se hacía bastante simpática con sus humanos defectos, y al final francamente era mucho más memorable que la chica que hacía de princesita de turno, Lily Collins. Irónicamente, Julia Roberts había sido una (metafórica) cenicienta en 1990, cuando hizo el que sin duda es su papel más recordado, Pretty Woman.

Un último ejemplo así a bote pronto: Charlize Theron haciendo de la reina malvada en Blancanieves y la leyenda del cazador (2012). En esta ocasión al menos la muchacha que hacía de princesa era Kristen Stewart, que tiende a hacer personajes no tan edulcorados, y ha demostrado grandes dotes interpretativas en más de una ocasión (no, en Crepúsculo no, precisamente).


Desde siempre se ha dicho que Hollywood tiene un problema con la edad cuando se trata de las mujeres. Los hombres van sumando años, pero no tienen problemas para seguir haciendo héroes de acción, o galanes románticos, con parejas a las que cada vez llevan más y más años... Para las chicas, en cambio, las alarmas empiezan a sonar en cuanto se acercan a los cuarenta, y es ahí cuando dejan de poder acceder al arquetipo de chica inocente, dulce y pura; o alocada y divertida, que se exige para las comedias, y que se observa con más claridad que nunca en las adaptaciones de cuentos, que son al fin y al cabo las representaciones más esenciales de los arquetipos de la ficción. En los cuentos está clarísimo quién es el héroe, la chica, el malo, la mala, porque son una versión muy simplificada de la realidad.

 Por otra parte, es muy común que en la ficción, particularmente en los cuentos, los papeles más interesantes, y a menudo los más humanos, sean los que representan los personajes malos. Y es que sinceramente, aunque la protagonista sea Caperucita, o Cenicienta, o la Bella durmiente, es difícil identificarse con personajes tan idealizados, tan increíblemente bondadosos y perfectos, que no sienten rencor ni rabia ante las injusticias que les suceden, y que "solucionan" sus problemas (más bien, sus problemas son solucionados, en pasiva) mediante la magia o la casualidad. En cambio, ¿quién de nosotros no ha sentido alguna vez envidia, celos, amor no correspondido o ambición por aspirar a una vida mejor, como hacen casi todas las brujas y madrastras de estos cuentos? Además, estas mujeres malvadas, a diferencia de sus rivales, muestran mucha iniciativa a la hora de lograr sus objetivos, y no esperan que las rescate ningún príncipe, ni que un hada les cumpla un deseo, ni se quedan dormidas durante años, ni... Creo que ya se nota a dónde quiero llegar, ¿no?


Curiosamente fue la propia Disney la que hace nos trajo a Maléfica, una original e inspiradora subversión del cliché

La conclusión a la que me lleva todo esto es doble. Por un lado está claro que en este tipo de obras de ficción, y en la industria del entretenimiento en general se da muy frecuentemente una ecuación que básicamente se resume en "joven = buena, mayor = mala". Además, la bondad en una chica va muy unida a la pasividad. Las chicas tienen que ser guapas, dulcitas y de buen carácter, y esperar que un factor externo las salve de sus problemas. Por otro lado, la maldad principalmente pertenece a las mujeres a partir de una cierta edad (o rango: observa las connotaciones de la palabra "princesa", como juventud, belleza, bondad, etc., y las de la palabra "reina", mucho más neutrales y a menudo negativas).

Pero eso sí: a las malvadas del cuento, y sólo a ellas, se les permite una mayor variedad de rasgos de personalidad, unas motivaciones más terrenales, un mayor poder de decisión. Como ya no son un un premio a conseguir, algo deseable, tienen la libertad de dejar de aparentar y agradar a todo el mundo.

Pueden ser poderosas.

Creo que no es muy difícil ver los paralelismos con el mundo que nos rodea, en donde las chicas a menudo deben aparentar ser un poco tontitas para no asustar a algunos, en donde se espera de las consortes reales que no hablen demasiado y sonrían discretamente, en donde las mujeres de carácter fuerte son a menudo demonizadas, en donde históricamente, a las mujeres sabias y con recursos se las quemaba y acusaba de ser...

lunes, 23 de marzo de 2015

Pride (2014): política y militancia desde el corazón

Una película puede ser buena por una combinación de motivos: un buen guión, una buena dirección, unas buenas interpretaciones... Pero hay un cuarto ingrediente un poco más etéreo que puede estar o no presente en cualquier película considerada buena, e incluso en alguna mala: el alma. Y de alma, esta película, está llena a rebosar. Se puede palpar. 

Y se puede palpar sobre todo en unos actores que se entregan por completo a sus personajes, dotando a cada uno de ellos de una mirada y una vida interior como pocas veces se ve. Si a menudo los repartos corales son difíciles de manejar y quedan desequilibrados, esta película esquiva completamente ese riesgo, y aunque alguno de ellos se aproxima a lo que se define como "personaje principal", lo cierto es todos tienen su pequeña historia, su lucha pesonal, su forma de reír y de mirar el mundo, y es casi imposible no empatizar con todos y cada uno de ellos. El líder comprometido y carismático, para el que compromiso social y vida personal están completamente indisociados, el inseguro recién llegado que poco a poco encuentra su propia voz y su propia fuerza, el fiel colaborador que siempre queda en segundo plano pero que jamás deja de estar justo donde se le necesita, la guerrera de incombustible energía, el ama de casa que esconde un enorme potencial a punto de desplegarse, el líder del sindicato que con su tranquila seguridad en sí mismo, su profunda humanidad y su don para la diplomacia juega el papel crucial de nexo entre dos mundos muy dispares, el desarraigado que lleva una profunda herida interior por haber cortado los lazos con su tierra y su familia, su novio, la clase de persona que con su alegría y su carisma transforma a un grupo de gente en una familia... Podría seguir, pero paro ya; basta decir que todos y cada uno de los actores han hecho algo inolvidable de cada uno de sus personajes.


Otro de los aciertos de la película es que no ha tratado de "gamourizar" la vida real, como tantas veces ocurre cuando las historias se basan en hechos reales, y así, el pequeño pueblo donde tiene lugar la historia (que acaba siendo un personaje más), no es presentado de forma idílica y bucólica: este grupito de casas no es ninguna atracción turística, y es bastante palpable que este es un lugar de pocas oportunidades, pocas libertades y un día a día bastante duro. De igual manera, los actores no son un puñado de guaperas salidos de un anuncio de ropa, sino gente normal y corriente.

La película es profundamente inspiradora y llena de esperanza, y lo mejor es que en esta ocasión no ha hecho falta recurrir a una historia inventada para crear un cuento con final feliz: esto ocurrió de verdad. Parecía imposible: dos mundos tan distintos, y con tantas razones para odiarse y desconfiar el uno del otro... Cuando se ve un ejemplo así de lo  que las personas pueden lograr cuando, en vez de alejarse, se esfuerzan por tender puentes y dar lo mejor de sí mismas, es difícil no emocionarse.

domingo, 8 de marzo de 2015

Cincuenta sombras de Grey (2015) y el abuso como forma de romanticismo

¿Abuso? ¿Acaso no sé que todo (o casi todo) lo que hacen Anastasia y Christian en Cincuenta sombras de Grey es pactado? Pues sí, pero no van por ahí los tiros. En seguida me explico.

Antes de empezar, un poco de historia, que quizás muchos sabrán ya. Todo comenzó cuando la autora, E.L. James, una fan de Crepúsculo, decidió crear un fanfic (relato realizado por un fan ambientado en el mundo de una serie, película, libro, etc. preexistente) sobre esta obra, pero añadiendo mucho sexo explícito. A todas estas tiene gracia que si a la autora le gustaban tanto las historias con contenido sexual, le gustara una historia tan, tan casta como Crepúsculo, donde solamente hay una escena de sexo insinuada, y que además acaba en un traumático embarazo y posterior parto, pero bueno, que me voy por las ramas. El fanfic en cuestión, Master of the Universe, fue un éxito, y pronto le propusieron a la autora maquillarlo un poco, cambiar nombres, quitar referencias fantásticas y mitológicas, y hala, así salío Cincuenta sombras de Grey, best seller al canto. Me fascina la idea de que una segunda persona se haya hecho millonaria partiendo del material que ya hizo millonaria a una primera, material que en sí mismo además no era muy allá y contenía unas ideas muy cuestionables, pero de eso ya hablé largo y tendido en su momento.

Antes de entrar al trapo tengo que admitir que no he leído ni el fanfic ni los libros, pero sí fragmentos y comparativas sobre ambas obras, y me parece que partiendo de un material tan flojo a nivel literario, y tan espinoso a nivel argumental (la influencia de Crepúsculo se deja sentir), la directora de cine Sam Taylor-Wood ha hecho un trabajo bastante digno con esta adaptación. Los cambios son sutiles pero bastante importantes: la Anastasia interpretada por Dakota Johnson es inocente y un poco tontita, sí, pero tiene su carácter, y es capaz de oponer una cierta resistencia a los abusos que Christian pretende imponerle (otra cosa es que esta resistencia le sirva de algo). Y aquí llegamos al meollo de la cuestión: ¿por qué digo abuso, si ambos firman un acuerdo sobre las prácticas BDSM que van a realizar? Porque el abuso no proviene de ahí, sino de su comportamiento con ella fuera de la cama. En el mundo del sadomaso se habla a menudo de una regla de oro: sensato, seguro y consensuado; es decir que todo lo que se haga tiene unos límites y es consentido y pactado por ambas partes, así que ningún problema en ese sentido.

Lo que ocurre es que al igual que lo era su precursor espiritual Edward, Christian Grey es un celoso patológico, controlador, posesivo e inseguro, y trata a Anastasia no como la adulta que es, sino como una niña a la que controlar, proteger y poseer. La primera alarma salta cuando una noche Ana se emborracha y le llama para reírse se él por ser tan estirado y darse esos aires de importancia (¡punto para Ana!). Y él, escandalizado y preocupado, la localiza inmediatamente (el cómo no se nos explica, pero se insinúa que como es tan millonario, tiene medios para hacer lo que le desee), y va a rescatarla.

Y además la desviste y le pone un pijamita mientras está inconsciente.
En primer lugar el estar borracho, por lo menos dentro de un límite inferior al coma etílico, no es ninguna emergencia que necesite que nadie te rescate, sino una cosa muy normal y básicamente inocua (ya sabemos todos que a la larga no es sano, pero hablo de un consumo moderado y no diario) que mucha gente disfruta de vez en cuando. A estas alturas de la historia Christian no es más que un conocido de Ana, y ni aunque fuera su novio o su mejor amigo, debería adoptar esta actitud tan absurdamente sobreprotectora. Para subrayar el mensaje de que Ana es una pobrecita que necesita que la rescaten todo el rato (una afinidad con Bella, su alter ego), un amigo trata de ligar con ella y besarla, y tiene que ser Christian, en plan caballero andante, el que llegue justo a tiempo y le pare los pies.

Ahí no queda la cosa. Tras muchos tiras y aflojas, Ana (después de que Christian "corrija su problema de virginidad", según sus palabras) decide que lo del sadomaso no le va, y se despide de él con un breve y claro email. Ah, pero Christian no acepta un no por respuesta, y ahí que se lo encuentra ella en su apartamento, sin haberle abierto la puerta, esperándola, para tener un polvo salvaje que la convenza de lo equivocada que está. El plan le funciona.

"Me encanta cuando los chicos cometen allanamiento de morada por mí, es super romántico".
 En otro momento de la peli, Christian da nuevas muestras de su deseo de controlar, y le hace un regalo increíble a Ana, en una señal bastante clara de potencial maltratador (los regalos "compensatorios" que demuestran lo mucho que te quiere una persona y lo mucho que lo necesitas). Christian, por las buenas, vende el coche de Ana sin consultárselo y le compra otro del estilo que a ella le gusta. Ana se molesta bastante, y posteriormente, cuando la relación entra en su primera crisis, le exige que le devuelva su antiguo coche (mil puntos para Ana por demostrar un poco de asertividad). El problema es que todos estos detalles que voy explicando no son contados como señales de alerta ante un posible maltratador, sino como "demostraciones" de lo romántico que Christian es y cuánto la quiere.

Christian, simplemente, no para de dar muestras de ser tremendamente celoso y controlador (se molesta cuando Ana no le dice que va a ir a la ciudad de Savannah a ver a su madre, está en guardia ante cualquier macho que pueda hacer de rival...), pero la peli lo baña todo en una capa de caramelo líquido, con una bonita fotografía, un música romántica, unos actores guapos, y un guión que hace uso intensivo del arquetipo del chico-malote-al-que-la-chica-transforma gracias a su amor. ("¿Qué me estás haciendo, Ana?" Casi puedes oír suspirar al público en un "ooooh" colectivo).

Christian Grey tiene un total de dos expresiones faciales: ceño fruncido o media sonrisa.
 Pese a todo la peli podría haber sido peor, y por el lado positivo, Ana da muestras de notar que algo no está bien en esta historia; aunque el guión trata de justificar los comportamientos turbios de Grey explicando que tuvo una infancia dura, lo cual me evoca a esas mujeres maltratadas que mientras dura la relación buscan disculpas y justificaciones al comportamiento de sus parejas. Por otro lado, la película contiene una cantidad inesperada de humor, no siempre intencionado (es difícil para cualquier actor decir "Yo no hago el amor. Yo follo duro" y que el público no se ría, por mucha cara de intensidad que ponga), y me alegré de ver que gran parte del público entiende que esto no se puede tomar en serio, que gran parte del encanto del tema es ver a buenorros con poca ropa y fantasear con que eso de conocer a un millonario filántropo que te compra ordenadores y coches y te lleva en jet privado te pudiera pasar a ti, una persona normal y corriente. La propia película, hasta cierto punto y en ciertos momentos, da la sensación de reírse un poco de sí misma, y eso es un soplo de aire fresco, después de la solemnidad ridícula que presidía Crepúsculo casi en todo momento. Así que bueno, en definitiva, teniendo en cuenta el material de base, digamos que la peli podría haber sido mucho peor, y se merece mi respeto la directora, que además al parecer tuvo que luchar arduamente contra la autora de los libros durante todo el proceso. Este dato da pie a leer muchas cosas entre líneas...

En fin. "Pierde el control", dice el lema de la película en el cartel oficial. Y es que decir "Deja que tu novio te controle y decida por ti" no quedaba igual de romántico...

Por cierto: ¡feliz Día Internacional de la Mujer!

jueves, 29 de enero de 2015

Personajes gays de Disney: dentro del armario de papel

¿Disney? ¿Personajes gays? Quizás al leer el título, más de uno se quede incrédulo. La productora de dibujos animados más famosa del mundo no parece muy propensa a reflejar la diversidad social, a primera vista. Tardamos un montón de años en poder ver a la primera princesa Disney negra (aprovecho el paréntesis para reivindicar la maravillosa Tiana y el sapo, de 2009, y lamentar que después de ella hayan abandonado la animación tradicional), y entre tanta caucásica frecuentemente rubia sólo me vienen a la cabeza una princesa india, Pocahontas, y otra asiática, Mulan. Y respecto a la sexualidad, pues peor todavía. Hace un par de años, Frozen pareció tantear el asunto entre metáforas y guiños semiocultos... sin embargo, pese a lo que parezca, esta no era la primera vez que lo hacían.

Y es que seguro que más de una vez te ha pasado. Vuelves a ver una película de cuando eras pequeño, y de repente caes en la cuenta. Todos aquellos chistes que de niño no pillabas, todas aquellas subtramas que pasaron volando muy por encima de tu tierna cabecita, todo aquel subtexto que el guión escondía y entonces eras incapaz de ver... Estaban ahí, esperando ser decodificados por una mente adulta. Aunque los dibujos animados y las películas infantiles, en general, tienen un público diana muy concreto, los animadores y guionistas no dejan de ser gente adulta, y a veces son un poco traviesos y meten determinados elementos que sólo los adultos pillarán a ver la peli.

Fue pensando en todo esto que empecé a caer en la cuenta de que incluso una compañía tan orientada a la familia como Disney, estandarte de la moral tradicional, ha ido metiendo sus pequeños mensajes subversivos. El otro día, en los comentarios de la entrada sobre Frozen, un lector anónimo opinaba que, aunque aún no son capaces de pronunciarse abiertamente sobre estos temas, Disney en varios detalles ha demostrado una actitud muy gay friendly, dedicando por ejemplo días a colectivos LGTB en sus parques de atracciones. Y respecto a las películas en sí, concretamente en lo que a sexualidad se refiere, hay un puñado de personajes que no tienen para nada pinta de ser heterosexuales. ¿No te lo crees? Pues acompáñame por este recorrido y analizaremos unos cuantos...

La Sirenita (1989):  Úrsula
Este personaje tiene truco. Sí, efectivamente se trata de una mujer (bueno, una mujer-pulpo). Lo que pasa es que la inspiración de Úrsula, con esa mirada penetrante, esas cejas imposibles, ese maquillaje y ese pelo alocado, venía ni más ni menos de Divine, una famosa drag queen. Esto no es una teoría mía, sino algo confirmado por los creadores.

Imagen obtenida de http://asylumfornerds.blogspot.com.es/2014/06/5-reasons-why-ursula-from-little.html

La bella y la bestia (1991): Lefou y los tres amigos de la taberna
"Vaya tiarrón es Gastón", cantaba Lefou ("el loco", en francés) en su canción dedicada a babear sobre describir a su alto y viril amigo Gastón. Lefou en general tiene bastante pluma, y su interés principal en la vida parece ser Gastón... Respecto a los tres compis del bar, ellos también brindan por Gastón al oir la frase "You can ask any Tom, Dick, or Stanley / And they'd tell you whose team they'd prefer to be on!", es decir, "Pregúntale a fulanito o menganito, y te dirán en qué equipo querrían jugar". En inglés, la expresión "jugar para el otro equipo" significa ser gay, ¡y no me lo invento!


Pocahontas (1995): Wiggins
Wiggins era el ayudante de Ratcliffe, el malo de la peli, pero a diferencia de este, en el fondo no era mal tipo, aunque tuviera que trabajar para él (¡y eso que le vino recomendadísimo!). En fin, Wiggins es uno de esos casos que comentaba al principio de la entrada de cosas que a uno se le pasan por alto cuando es pequeño. Si vuelves a ver la película, no te cabrá duda de que los creadores de la peli (y los actores de voz) lo concibieron como un personaje gay. 


Mulan (1998): Chien Po
Aquí, a diferencia de otros casos, estamos ya hilando bastante fino, y tampoco se puede hablar un subtexto claro de que este personaje sea gay. Pero algo hay. Veamos: Chien Po es uno de los tres amigos que Mulan conoce durante su estancia en el ejército; se trata de un hombre gordito, grande y de buen carácter. El caso es que en un momento dado, los tres guerreros se ponen a cantar sobre las ganas que tienen de acabar la guerra y estar con una mujer. Y mientras los otros dos se imaginan cómo serían sus chicas, el bueno de Chien Po se imagina a su hipotética mujer cocinando para él. La canción da a entender que lo que ellos echan de menos es, ejem, un tipo de necesidades que en una peli de Disney no se pueden explicitar, y a todas estas, Chien Po, si piensa en una chica, no es a nivel sexual, sino para que le haga la cena. Da que pensar...


Atlantis (2001): Helga Sinclair
Vale, volvemos al terreno de la ambigüedad. La ayudante del malo principal de la peli en ningún momento se define sexualmente como lesbiana, pero si nos ponemos a mirar, la verdad es que la chica tiene bastante pluma. Y de echo, el personaje, aunque la peli no dejara mucha huella en la cultura popular, se convirtió en un pequeño icono lésbico para algunas chicas. (Ahí tienes tres enlaces, pero si buscas en Google hay más).


Lilo & Stitch (2002): Wendy Pleakley
Wendy Peakley, el simpático y nervioso alienígena de esta maravillosa peli, parece algo así como el resultado de una apuesta de los guionistas de cuántos guiños sobre la ambigüedad sexual pueden meter en un personaje. Para empezar, aunque es extraterrestre y por tanto técnicamente ajeno a los conceptos humanos de género y sexualidad, está claro que Wendy, como personaje, está diseñado para que nosotros, el público, le percibamos como de sexo masculino. Sin embargo, ocurre que es bastante femenino en comparación con su compañero Jumba, y se viste de chica a menudo (en la adaptación animada para la tele lo seguía haciendo), lo cual según él mismo explica le encanta. Su relación con Jumba da la impresión de matrimonio bien avenido aunque con sus peleas sin importancia... Ah, y no sé si mencioné ya que se llama Wendy.



Enredados (2010): el bar The Snuggly Duckling y sus clientes
En cierto momento de esta fantástica película, Rapunzel y Flynn entran en un tenebroso bar, donde pasan el rato, medio en penumbra, un montón de tíos muy viriles y de aspecto un tanto amenazador, vestidos con todo tipo de armaduras, máscaras, cuero... Finalmente los muchachos resultan ser encantadores, y se hacen amigos de la entusiasta y alocada Rapunzel. Esta peli ya me pilló más mayor, y en este caso, la fuente de inspiración de los animadores de Disney me pareció bastante evidente desde el primer momento: es un bar de ambiente en plan leather. El giro interesante y divertido es que estos personajes con ropas de aspecto un tanto sadomaso y en un primer momento tan inquietantes, resultan ser unos tipos simpáticos y dispuestos a compartir con ella una canción sobre sus sueños por cumplir en la vida (unos sueños que, por cierto, parecen un catálogo de clichés sobre los gays: decoración de interiores, repostería, danza...). En una peli infantil, el hecho de que unos personajes buenos tengan un diseño así es algo para subrayar, ya que normalmente la ecuación es "oscuro = malvado". Por cierto, en cierto modo esta escena del bar  me da la impresión además de ser una parodia de la Ostra Azul, aquel pub de ambiente en el que siempre entraban por accidente los polis de Loca academia de policía, y donde los clientes, hombres con bigotes y ropa de cuero, compartían un casto baile de tango con los protagonistas. Una curiosidad: mientras me documentaba para esta entrada, descubrí que existe realmente un bar gay llamado The Snuggly Duckling en Orlando, Florida.



Y aquí lo dejo. ¿Se te ocurren más ejemplos?

jueves, 1 de enero de 2015

Anne Igartiburu, el frío y la mujer como elemento decorativo

Esta nochevieja, Anne Igartiburu, la presentadora todoterreno de Televisión Española, tuvo un final de año complicado. Una vez más llegó la hora de presentar las campanadas en televisión, y una cosa quedó muy clara: los modistos no necesitan la misma cantidad de tela para hacer la ropa de ellos que la de ellas. Y es que si en la anterior entrada hablaba del desnudo, en esta me centraré en la ropa. 

La pasada noche, cada cadena de las principales hizo su apuesta para retransmitir las campanadas de fin de año, y unas cuantas optaron por la clásica pareja de presentador y presentadora. Presentador-de-aspecto-normal y presentadora-buenorra, podría especificar. Una combinación perenne y omnipresente en la televisión que anoche fue particularmente notoria para todo el mundo debido a las circunstancias meteorológicas. Hablando en plata: hacía un frío que pelaba, y mientras que en La Primera cadena de TVE Ramón García llevaba un traje de chaqueta y su icónica capa, Anne Igartiburu lleva un ligerito vestido rojo con transparencias que apenas la tapaba y le dejaba los brazos y los hombros al descubierto, cubriendo lo demás con un tejido semitransparente según la zona. No, no es el traje que te pondrías para dar un paseo por los Alpes en enero. Los que siguieron Twitter esa noche pudieron disfrutar de unos cuantos memes y chistes a costa de la situación, y de los gestos de tensión a causa del frío que ponía la pobre Anne.

"Sólo diez minutos más... sólo diez minutos más..."


En el caso de Cristia Pedroche, digamos que tampoco adquirió su traje en la zona de montañismo del Decathlon, y se puede decir que le faltó poco para ir directamente desnuda, ya que su traje era casi completamente transparente. Frank Blanco, su compañero, no llevaba capa, pero sí el correspondiente traje de chaqueta. Dafne Fernández, para Mediaset, iba bastante tapada comparada con las dos anteriores, y también la acompañaban una simpática troupe de actores bien enchaquetados. En Antena 3, Anna Simón, por su parte, lucía un sensual escote, y estaba acompañada de Carlos Sobera, de nuevo sobriamente vestido (ahora ya sabemos por qué la prensa nunca cubre los desfiles de ropa masculinos ni habla de la ropa de los miembros masculinos de la realeza, ni de los actores nominados al Óscar: ¡no hay nada que decir sobre ellos!).

Llevar la ropa interior a juego tiene sus ventajas

El frío que hizo esa noche (que siempre hace, evidentemente, dadas las fechas) y el gesto de incomodidad de Anne no fue sino la anécdota que puso de relieve algo muy enraizado en nuestra cultura audiovisual:

El rol de la mujer como elemento decorativo. 

Defiendo totalmente el derecho de cada persona a sentirse atraída o no por el tipo de hombre o mujer que desee, pero no podemos ignorar que existe un canon de belleza que rige nuestra cultura, y echando un vistazo a las parejas o grupos de presentadores de la pasada nochevieja, no cuesta nada distinguir un patrón: una chica convencionalmente atractiva, vestida con un traje que resalta o deja ver parcialmente su figura, y un hombre de aspecto normal y corriente bien tapadito. Seguro que Frank Blanco, Carlos Sobera, el Langui, Ramón García o Jesús Bonilla tienen sus fans, pero es obvio que no entran dentro del mismo grupo que sus compañeras de campanadas, y que yo sepa este evento lo siguen no sólo hombres heterosexuales deseando ver a buenorras, sino gente de toda clase y condición. Por otra parte, quiero que quede claro que no estoy diciendo que una chica no pueda vestirse como le venga en gana, y si lo que le apetece es llevar ropa sexy, pues evidentemente tiene toda la libertad para hacerlo. Pero la pregunta es, ¿por qué sistemáticamente tiene que ser la chica la que haga el rol de reclamo sexual?

¿Recordáis algún tándem televisivo de presentador buenorro / compañera normal? Es posible que lo haya, pero parece que es un fenómeno escaso, y se trata de una de esas excepciones que confirman la regla.

Como dato esperanzador, leyendo un poco parte de la prensa y los tuits de anoche, tengo la sensación de que el público colectivamente empieza a caer cada vez más en la cuenta en esta clase de machismo soterrado, y quizás con el tiempo empecemos a ver las cosas cambiar. Y si no quién sabe, a lo mejor el próximo año Ramón García demostrará que es un caballero de Bilbao y cubrirá con su capa a la elegante, pero aterida, Anne Igartiburu.

"Y si no, que me llamen a mí el año que viene. El frío a mí nunca me molestó".