miércoles, 25 de diciembre de 2013

Batalla navideña

Soldiers and dolls won't give away my childhood dreams,
I was a pirate, I conquered
and I sailed free.
                            (Gala, Let a Boy Cry)

Una de las tareas típicas de estos días de Navidad es la obligada visita a la tienda de juguetes, en busca de esos regalillos que harán las delicias de los hijos, sobrinos, nietos y demás. El caso es que en cuanto pongas el pie en cualquier centro comercial o juguetería... entrarás en el mundo azul y rosa; un mundo claramente dividido en dos con muy pocas zonas neutrales.

Recientemente me llamaba la atención un anuncio de un juguete que, aún siguiendo las reglas del juego en lo que a colorines se refiere (rosa y violeta a tutiplén), introducía una cierta ruptura: ¡una línea de armas para niñas! Se trata de un conjunto de ballestas, pistolas y arcos. El anuncio va inequívocamente dirigido a las niñas, ya que, además del tema de los colores, todos los personajes son de sexo femenino (y ya sabéis, las cosas protagonizadas por niños pueden ir dirigidas a todos los públicos, pero cuando el personaje central es chica, se sobreentiende que la cosa va dirigida sólo a ellas). Las armas tienen una serie de nombres bastante graciosos que aluden a una especie de guerra contra los sentimientos: el arco Rompecorazones, el kit Dulce Venganza (este me encanta)...


Además de buena arquera, la niña al parecer puede volar

La verdad es que si nos ponemos en plan radical, seguimos un poco en las mismas: sigue siendo imprescindible el código de colores, por algún lado hay que meter una referencia romántica, y sobre todo: hay que acotar a qué sexo va dirigido el juguete. Me parece que más fácil sería mostrar un juguete neutral, en un anuncio en el que niños y niñas (en bandos mixtos, je, que no parezca la guerra de sexos a escala infantil) se dispararan por el bosque; pero en fin, el de la mercadotecnia es un mundo que merece uno, o mil, artículos aparte. Así que me quedo con lo bueno: hemos llegado al punto en que a las niñas se les ofrece explícitamente la posibilidad de jugar a juegos de acción, y ya eso está bastante bien.

Quizás puedes pensar que la neutralidad total no se va alcanzar nunca (o que no debería alcanzarse nunca; vuelvo a este asunto después), pero resulta que precisamente este año una de las cadenas de tiendas más importantes del Reino Unido, Marks & Spencer, ha decidido cambiar el etiquetado por sexos de sus juguetes, que hacían referencia claramente al sexo al que iban dirigidos ("Boys' stuff" y "Little Miss Arty" eran sus respectivos nombres, y curiosamente esta última se centraba en juegos de manualidades y pintura. Ejem...). El caso es que la presión de los consumidores y de la organización Let Toys Be Toys hizo efecto y a primeros de diciembre de este año, M&S anunció que durante 2014 se eliminará este etiquetado. Finalmente cada niño que busque un regalo por sus pasillos podrá elegir lo que más le gusta sin la presión extra de una etiqueta indicándole si es aceptable que le guste ese juguete o no (por supuesto este hipotético niño ya llega a la tienda bombardeado por mil influencias previas, pero esta vez vamos a dejarlo ahí). Podéis leer un artículo con más información sobre la decisión de M&S en este enlace.

Y dicho todo esto, ¿se debería llegar algún día, como decía antes, a la neutralidad total? ¿Hay que prohibir el rosa y el azul, y que las tiendas parezcan la bandera de Bolivia? Pues en realidad tampoco llegaría tan lejos. Finalmente cada niño es como es, y de la misma manera que no habría que impedir que un niño jugara con una muñeca si lo desea, tampoco pienso que haya que demonizar el que una niña adore el color rosa y lo que más desee sea la Mansión Soñada de Barbie. La clave está en tratar de permitir que esa decisión sea, dentro de lo posible, lo más inocente y ajena a influencias externas que se pueda. Ahí es nada...

Los índices de crímenes Barbiefóbicos no dejan de aumentar de manera alarmante


En fin, que paséis todos una feliz Navidad, y que el regalo que finalmente elijáis, sea como sea y del color que sea, pueda hacer feliz a alguien. Más que suficiente con eso ;)

lunes, 2 de diciembre de 2013

La iniciativa Ojo de Halcón (The Hawkeye Initiative)

Hoy, dos de diciembre de 2013, se cumple el primer aniversario de la Hawkeye Initiative. ¿Se trata de algún movimiento social? ¿Una nueva ONG? ¿Un nuevo partido político? No: se trata de coger y dibujar a Hawkeye (Ojo de Halcón, en España), un personaje de Marvel, posando en las típicas poses sexys y anti-anatómicas en las que a menudo posan las superheroínas del cómic. Y, tachán, de repente, al ver a un hombre posando de semejantes retorcidas maneras, se hace evidente lo anormal de la pose, y el sexismo implícito en dibujar a las chicas de esas maneras.


"¡¿Quién es este copión de la derecha!?"¿
La Iniciativa Hawkeye, creada en Tumblr por Skjaldmeyja (ejercicio de memoria: intenta copiar ese nick sin comprobar la ortografía siete veces), no pretende ser muy sesuda ni analítica, y en realidad tiene un punto de vista divertido. Quizá por esto la cosa prendió inmediatamente, y Tumblr se llenó de dibujitos de Hawkeye partiéndose la espalda, ejercitando los glúteos y saltando de maneras un pelín raras. Desde luego tiene gracia ver a un hombretón como Ojo de Halcón contorsionándose así.

Alguno, como Blatsuura, se ha animado a llevarlo al mundo real haciendo cosplay

Para rizar el rizo, se da la coincidencia de que Jeremy Renner, el actor que encarna a Hawkeye en el cine, ha posado en alguna ocasión con la conocida "pose tetas y culo" (de esto he hablado alguna vez) y por la cara que pone en la foto que circula por internet, parece que se lo toma con bastante humor.

Un actor de método

Una curiosidad: investigando para escribir la entrada, he descubierto que, curiosamente, el culete de Jeremy tiene páginas dedicadas íntegramente a él, incluso un grupo de Facebook (aviso: si estás en el ordenador del trabajo, cuidado no te pillen mirando esas páginas; o como dicen en inglés, NSFW). ¿Fue por culpa de la Iniciativa Hawkeye que se centró el interés en este punto concreto de Jeremy? ¿La Iniciativa proviene de que alguien subconscientemente quería ver explotada la anatomía del chico de esta manera? ¿Es todo una gran coincidencia?

Thor también sabe

Un misterio-tontería más para acabar. Llevaba varios días pensando escribir esta entrada, y hoy que me he sentado por fin a hacerlo, descubro que la iniciativa cumple precisamente hoy un año...

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Unique y la dificultad de encajar

En el episodio The End of Twerk de la serie Glee, emitido el pasado 14 de noviembre, se decidían por fin a tocar un delicado tema que merecía ser tratado desde la introducción del personaje de Unique: las situaciones a las que se enfrenta un adolescente transexual en un medio a menudo tan hostil como es el instituto. La serie no se caracteriza precisamente por su realismo, y gran parte de las veces simplemente convierte en comedia temas serios (para luego, arbitrariamente, tratarlos seriamente unos capítulos más tarde), y otras los resuelve de formas un tanto fantasiosas. El personaje de Unique, hasta ese día, había  participado en tramas principalmente ligeras.

Pero era difícil creerse que un adolescente transexual pasase sus estudios en el instituto sin ningún problema. La historia de Wade Adams, Unique, no es de las más frecuentes en el mundo de la tele. Ante el miedo a ser él mismo y enfrentarse el público como cantante, decidió inspirarse en sus ídolos Kurt y Mercedes y adoptar la identidad de Unique, una chica, creando una personalidad para ella: una diva de fuerte personalidad que no se achanta ante nada. Con el paso de los episodios, fue quedando claro que Unique no es exactamente un "personaje" creado por Wade, sino que es su verdadero yo. Su cuerpo quizás sea el de un chico, pero la realidad es que es una mujer.

Como digo, hasta este capítulo todo había consistido básicamente en que Unique actuaba con su ropa de chica y su peluca, y exhibía una personalidad un tanto estereotipada de "chica negra descarada". Sin embargo, llegado este capítulo, se retratan por fin los problemas de Unique, usando como punto de partida un problema muy simple y muy concreto al que se enfrenta cotidianamente un transexual: ¿a qué baño debería ir? Ella evidentemente prefiere el femenino, pero claro, corre el riesgo de encontrarse con una chica que no entienda qué hace un supuesto chico ahí.



Y al entrar, resignadamente, en el de los chicos, la cosa va a peor: un grupo de chicos que estaban dentro inmediatamente se sienten amenazados por su presencia (amenazados a nivel, ummm, filosófico, digamos). Tras burlarse de ella y quitarle su peluca, se marchan entre risas, dejando a la pobre Unique en un rincón hecha polvo. Y es entonces que empieza a cantar una emotiva interpretación de "If I Were a Boy", de Beyoncé.

La interpretación desde luego es hermosa, y transmite la sensación de desolación de Unique ante su situación y su desamparo al encontrarse en tierra de nadie, pero tengo que decir que la canción realmente no tiene demasiado sentido en el contexto de la trama, y bueno, la verdad, es bastante sexista en sí misma. Casi daría para dedicarle una entrada para ella sola, con frases como "si fuera chico, bebería cerveza con los colegas y ligaría con las chicas", o "me inventaría las reglas sobre la marcha, porque sabría que ella me sería fiel y me esperaría en casa". Ejem. Parece que quien escribió la letra vivía en un mundo aparte en el que las chicas nunca ponen los cuernos ni pueden beber cerveza. Ah, y además según la letra, si la cantante fuera un chico, ella "sabría lo que se siente al amar a una chica", porque por lo que se ve los chicos son insensibles. En fin. Ya véis que los estereotipos sexistas no son patrimonio exclusivo del machismo.

Volviendo a lo que estábamos, a lo largo del capítulo la trama va oscilando como siempre entre la comedia y el drama. En un momento dado, la directora del instituto resuelve como solución crear un baño portátil (cubierto de signos de interrogación) "unisex" que Unique pueda usar sin problemas. El baño evidentemete es ridículo, y su situación hace que sea muy violento usarlo, así que finalmente el director del coro donde canta Unique decide negociar con la directora, su enemiga, a cambio de la valiosa llave del baño de los profesores, donde por fin podrá estar a salvo.

Y es aquí cuando el director del coro dice las hermosas palabras que ponen la guinda a toda esta subtrama:



"Odio ser yo el que te lo diga, pero mientras sigas siendo tú mismo, tu vida va a ser una sucesión constante de momentos en los que no encajes. [...] Nunca deberías acostumbrarte a ello. Todos los grandes cambios provienen de gente que se negó a acostumbrarse a lo que estaba aceptado pero no estaba bien. [...] Lamentablemente no vas a cambiar el mundo en un día con un acto de rebeldía radical. Simplemente tienes que seguir buscando el sitio en el que encajas, y la gente con la que encajas; y entonces tendrás a un ejército para luchar a tu lado. Hasta que por fin el mundo sea lo bastante valiente para aceptarte tal cual eres."

Poco más que añadir. Hoy, 20 de noviembre, se celebraba el Día Internacional de la Memoria Transexual.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Hard Out Here: Lily Allen agarra el micrófono

Y de pronto, Lily Allen, después de unos años de silencio, se mete en el estudio y suelta en cuatro minutos y pico su opinión sobre el estado del pop actual respecto a la mujer. Por el camino, en el video, varios dardos dirigidos a la canción Blurred Lines de Robin Thicke, el twerking, el product placement, la presión por mantener una estética aceptable para el mercado (aunque hayas sido madre, atentos al diálogo del principio del video), los ocho millones de videos que emplean a bailarinas como reclamo sexual, con momentos de pseudolesbianismo-para-heteros (los que acusaban a La vida de Adèle de explotación por su contenido sexual no tienen más que comparar)... Y una letra que pone varios puntos sobre las íes.

El arte de comerse un plátano

La canción en sí misma no ha provocado tanta polémica (quizá porque en definitiva la gente tampoco está muy atenta a lo que dicen las letras, y más con una canción tan fácil de tararear), pero como siempre, el video es otro asunto, y se ha formado un buen debate sobre él. La principal acusación es que es racista, ya que en él, son un grupo de bailarinas principalmente negras y asiáticas las que hacen el baile de marras, las que se desparraman champán por encima, las que agitan y se abofetean el culo en primer plano... Lily, significativamente, lleva más ropa encima, y al acabar el video, se aleja del grupo de bailarinas con gesto de estar harta, en plan "bah, paso de esto". Ante las críticas, la propia Allen se ha defendido desde su blog, explicando que se limitaron a elegir a las mejores bailarinas para el video, sin importar su raza (de hecho, hay una bailarina causásica pelirroja, y otra con pelo rosa que aparece en una escena), y que si no baila junto a ellas es porque aunque lo intentó, no logró dominar el twerking, y porque nadie querría ver su celulitis (finalmente, por muy crítico que uno sea, es inevitable sentir inseguridad sobre el propio físico). El propio director del video añadió que las bailarinas entendían perfectamente el concepto, en absoluto se sintieron despreciadas o utilizadas y que además fue idea de ellas mismas lo de rociarse de champán, parodiando lo que ya hemos visto en otros videos. Quién sabe, quizás alguna había participado en algún video donde le habían hecho esto sin intención de parodiar nada.

En realidad son como las Power Rangers pero en femenino y con una única miembro blanca


Personalmente, por esto último precisamente, me sobraban las explicaciones: me parecía evidente que aquí se estaba parodiando el uso como objeto sexual de estas chicas, que en decenas de videos efectivamente son negras y/o asiáticas. Tiene gracia que, cuando un video "normal" emplea este cliché como mero gancho visual, nadie levante una ceja, pero cuando otro video lo hace con intención satírica, la gente lo acuse de racista, porque la intérprete es blanca. El problema de siempre: en la sociedad, consideramos que la "persona media" por defecto es un varón blanco heterosexual. Todo lo que haga Fulanito sólo le representa a él, no a todos los hombres, ni a todas las personas caucásicas, ni a todos los heterosexuales. Pero cuando introducimos a mujeres en la ecuación, o a gente de otras razas u orientaciones sexuales, los sujetos se convierten en representantes de su "grupo". Si la que te adelanta por la derecha es una mujer, "mujer tenía que ser". Si el gay de la serie es sensible, es que "los gays son sensibles". Si el asiático de la peli come carne de perro, es que los asiáticos (además de ser todos iguales) son unos monstruos come-perros.
Dios mío, es la primera vez que veo un video en que el cantante presume de millonario delante de un coche y rodeado de buenorras bailando

En este contexto, es comprensible que la gente perciba como racista el que la cantante, la única que no se exhibe y que abandona el baile, siendo blanca, esté comportándose de manera racista. Ante esto, sólo puedo decir que viendo un poco la trayectoria de Lily Allen y la inteligencia y sentido crítico que demostrado tener, lo menos que podemos hacer es considerarla una persona lo bastante inteligente como para no ser racista, ni siquiera de manera inconsciente. ¿Créeis que una persona con la amplitud de miras y la mirada crítica requerida para hacer una canción así sería a la vez tan corta como para ser racista? Por otra parte, y esto es especulación mía, si observáis detenidamente el video, es fácil ver varios momentos en los que las participantes se ríen en medio del baile, seguramente saliéndose del personaje por un momento, y en ese sentido la famosa escena final da la impresión de ser básicamente una toma falsa: a la vez que Lily se aleja como diciendo "me rindo", podemos por un milisegundo ver como las bailarinas empiezan a reírse y relajan la pose, lo que me da a entender que unos instantes antes el director ha gritado "corten". Es decir: posiblemente esto no era parte del guión.

Quizá también eran tomas falsas todos esas escenas de los videos en donde la estrella de turno enseña claramente qué marca de ordenador usa


En fin, para acabar, dejando ya de lado el video, creo que la letra de la canción se merece también un poco de atención. Aquí tenéis mi traducción libre del texto:

Supongo que debería decirte
lo que piensa esta perra
Me encuentras en el estudio
y no en la cocina
No estaré presumiendo de mis coches
O hablando de mis cadenas
No tengo que afeitarme los brazos por ti
Porque tengo un cerebro

Si te hablo de mi vida sexual
me llamas guarra 
Pero los chicos hablan de sus putas
y nadie dice nada

Hay que romper el techo de cristal, sí
hay que ganar dinero
Y ya toca acelerar
Porque en este sitio no me puedo mover

A veces cuesta encontrar las palabras
Pero las voy a decir y ya está
Olvídate de las pelotas y ten un par de ovarios

No lo tiene fácil, no lo tiene fácil una perra tan fuerte (repetir)

Si no llevas la talla 38
y no eres guapa
pues más te vale ser rica
o muy buena en la cocina
Seguramente deberías bajar unos kilos
porque no se te ven los huesos
Deberías arreglarte esa cara
o te quedarás sola
¿No quieres tener a alguien que te trate como a un objeto?
¿Has pensado en tu culo, en quién te lo va a partir en dos?
Nos va mejor que nunca,
ya hemos salido de la oscuridad
Y si no detectas el sarcasmo,
es que no me has entendido bien

(estribillo)

La desigualdad promete
que no se va a mover de aquí
Confía siempre en la injusticia
porque no va a desaparecer

(estribillo)


martes, 5 de noviembre de 2013

La vida de Adèle (2013) y la mirada masculina

Recientemente se estrenaba en España La vida de Adèle, la adaptación libre del cómic de Julie Maroh El azul es un color cálido.

La película ha recibido críticas excelentes, y de hecho les valió tanto al director como a las dos actrices principales la Palma de Oro del festival de Cannes. Sin embargo, el proceso de creación estuvo marcado por todo tipo de polémicas, y tanto las actrices como el propio director hablan del rodaje como una experiencia agria; hasta el extremo de que el director afirma que el único momento feliz que ha tenido fue obtener el galardón en Cannes, y que desearía que la película no se proyectase más. Teniendo en cuenta que normalmente la promoción de las películas suele ser un desfile de piropos y cumplidos por parte de todos los implicados ("Mengana es una compañera de reparto increíble y muy generosa", "Fulano sabe muy bien lo que quiere y te ayuda mucho", etc.), ya se puede imaginar uno lo mal que fueron las cosas para que se atrevan a hablar tan abiertamente de lo mal que lo pasaron.

Como suele pasar, en el centro de toda esta polémica están las escenas de sexo. Unas escenas que, en el caso de esta película, destacan por su abundancia, su longitud y su explicitud. Sin duda, en la sala muchas personas se removerán en sus asientos un tanto incómodas ante semejante despliegue de cunnilingus, tijeras, lametazos, orgasmos, azotes y demás, y no ya por tratarse de dos chicas, sino porque pocas veces se ve en un cine que no sea X algo parecido a esto. Mientras lo veía, no podía menos que asombrarme ante la valentía y la entrega de las dos actrices, que se meten en el papel con tal autenticidad y arrojo que por momentos esto parece un documental sobre el amor y la pasión.

Pero claro, esta autenticidad tiene un precio, y según explicaba la actriz Adèle Exarchopoulos (que afirma no querer repetir nunca otro rodaje con el director), las escenas de sexo, que normalmente son tratadas por los directores como una coreografía mecánica y desexualizada, con el fin de ayudar a todos los implicados a sacarlas adelante de la forma menos incómoda posible, eran aquí rodadas de una forma digamos mucho más visceral. El director ha sido acusado de"dictatorial" por varios miembros del rodaje, y al parecer el rodaje de estas escenas se prolongaba días y días, en los que las acrices debían pasar horas fingiendo orgasmos...




Las críticas, si bien muy matizadas y respetuosas, también llueven por parte de Julie Maroh, la autora del cómic original, y aquí es donde la cosa se complica. Según ella, las escenas sexuales bordeaban en el porno, y no puede menos que preguntarse de dónde vino la inspiración para las posturas, dado que el director es un hombre y las dos actrices en principio son heteros. Según explica en su texto (vale la pena leerlo), "entre el público, la gente heternormativa se reía porque no lo entendía y encontraba la escena ridícula. El público gay y queer se reía porque no les parecía nada convincente y lo encontraban ridículo. Y entre la gente que no escuchábamos reírse se encontraban posiblemente hombres que estaban muy concentrados dándose el banquete ante la representación de sus fantasías en pantalla grande". Todo esto viene a cuento del concepto de la "mirada masculina", acuñado por Laura Mulvey en 1975, según el cual, dado que gran parte de la producción audiovisual es creada por hombres heterosexuales, estos retratan el cuerpo femenino desde el punto de vista sexual, convirtiéndolo en un objeto. En plata: esa es la razón de todos esas escenas de sexo en las que lo único que vemos son las tetas y el culo de la chica, y rara vez alguna parte del chico. Lo único que importa es que los tíos tengan "material" para luego, ¿no?

Personalmente, entiendo perfectamente las reservas de la autora y la sensación que tuvo respecto a estas escenas. Tengo que añadir además que en algún foro he leído más opiniones en la línea de que "el sexo lésbico no es así, eso es una fantasía masculina" y demás... y, a renglón seguido, otra persona respondiendo si acaso la primera tiene la verdad universal sobre qué hacen o dejan de hacer las lesbianas en la cama.

Y por eso las entiendo pero no las comparto. Sí, en mi sala hubo también alguna risa suelta (pero más fecuentemente en momentos intencionadamente cómicos, tengo que añadir), pero desde luego no eran la norma, y además no lo atriburía con tanta seguridad a que nadie las encontrara ridículas o irreales. La realidad es que el sexo en pantalla, y más cuando es tan explicito, suele provocar un poco de incomodidad y por tanto risitas. Y en fin, sí, seguramente algún espectador hetero (¿y alguna lesbiana? ¿y algún/a bisexual?) seguramente disfrutó mucho de las escenas, pero sinceramente, en un caso como este, en que las escenas están concebidas como una explosión de sensualidad y disfrute (Adèle y Emma tienen una química desbordante, y las actrices simple y llanamente lo clavan) y no como una tortura, como otras veces suele ser (ver el caso de Shame), pues la excitación me parece una respuesta perfectamente aceptable y sana. sí, ver a dos personas disfrutando tan sinceramente del sexo es excitante, y eso en mi opinión no tiene nada de malo.

No somos amnésicos ni ingenuos, y conocemos muy bien el uso que los medios suelen darle al lesbianismo. Las lesbianas suelen ser un combustible perfecto para la imaginación del espectador medio (o la idea del espectador medio que se tiene en ciertos ámbitos, es decir un varón heterosexual), y a menudo no son tratadas como personas, sino como meros reclamos publicitarios. Lo hemos visto en el porno, lo hemos visto en infinidad de telecomedias y películas, lo hemos visto en los cómics en incluso en la música. Personajes lésbicos que no tienen verdadera personalidad, trasfondo ni objetivos, que sólo están ahí para calentar al público y subir las ventas. No hay en absoluto una verdadera voluntad de normalización ni de militancia LGTB (¡ja!) en estos personajes, y la prueba más clara de que son un mero reclamo para la audiencia es que la contrapartida evidente, personajes gays que fuesen usados como reclamo para las espectadoras femeninas, es básicamente inexistente. Al menos en occidente.

Y como no somos amnésicos, entiendo que ante una película como esta, con unas escenas sexuales como estas, y dirigida por un director heterosexual, inmediatamente pensemos mal. Yo personalmente creo que aquí no hay voluntad de explotación (ni siquiera, en realidad, de militancia), sino simplemente una hermosa historia de amor, perfectamente universal sea cual sea la orientación del público, increíblemente interpretada y en la que sí, esta vez también se ha retratado el sexo y de forma más explícita de lo acostumbrado. Nada más y nada menos. ¿Qué opinas tú?

jueves, 24 de octubre de 2013

Kick-Ass 2 (2013) y la máquina de pasteurizar de Hollywood

Dirección: Jeff Wadlow
Guión: Jeff Wadlow, basado en el cómic de Mark Millar
La frase: "Sabes qué, todo ese rollo homófobo te hace sonar super gay".

La frase, soltada por Hit-Girl al poco de comenzar la peli, ya hizo saltar las alarmas.

Habiendo visto la primera peli y leído el primer cómic en el que se basaba, así como otros cuantos cómics creados por el mismo autor, me extrañaba muchísimo escuchar esta frase saliendo de la boca de un personaje creado por Mark Millar. Desde luego, si los personajes cobrasen vida propia, más bien se girarían a la "cámara" y le dirían esta frase al propio Mark. Así que busqué Kick-Ass 2, el cómic, lo leí, y confirmé la sospecha: desde luego ni Hit-Girl ni ningún otro personaje decían nada ni remotamente parecido. Es más: los diálogos estaban rebosantes del lenguaje homofóbico de siempre, tanto por parte de los "buenos" como de los "malos". ¿Qué está pasando aquí?

Pues lo que pasa evidentemente es que esto es cine comercial, y las incorrecciones políticas que en un medio mucho más liberal como el cómic pueden ser pasadas por alto (total, el número de lectores nunca va a ser exageradamente alto y están acostumbrados a más libertad de temas y estilos), en el cine de palomitas pueden afectar al rendimiento en taquilla de una peli. En cualquier película que adapte un cómic o un libro y que tenga una vocación claramente comercial, podemos ver un montón de ejemplos de este proceso de blanqueamiento y pasteurizado, pero el caso de Kick-Ass 2 me parece especialmente curioso por un par de motivos. Primero, porque pocas veces el proceso es tan evidente, desde la frase de marras a los pocos minutos de metraje hasta  alguna otra cosa que comentaré a continuación. Y segundo, porque así como en otras películas de lo que se trata es de eliminar cualquier factor que intimide al espectador medio varón heterosexual (el más numeroso y por tanto el que más dinero da), en esta se han incorporado elementos LGTB y se han eliminado los diálogos homofóbicos.

El Hijoputa y Kick-Ass discutiendo quién la tiene más larga

Y lo curioso es que hablamos de la misma industria que creó por ejemplo 300, donde los espartanos de repente eran 100% heterosexuales y a Leónidas incluso le daba por insultar a los atenienses llamándoles mariquitas, lo cual, ejem, está un poco alejado de los verdaderos hechos históricos. Pero claro, a ver si no quién convencía a los machos palomiteros de que fueran al cine a ver a 300 tiarrones ligeros de ropa peleando y haciendo otras cosas codo con codo. Si nos remontamos unos años más atrás, otra peli basada en hechos reales, Enigma, borraba completamente del guión cualquier referencia a la homosexualidad de Alan Turing, el matemático que inventaba la máquina codificadora así llamada.

Ahora compáralo con Kick-Ass 2, donde por boca de la heroína parece mandarse un mensaje encubierto al autor del cómic original (me encantaría saber qué opinión tuvo Mark Millar, que sin duda pillaría el mensaje al vuelo), y donde un secundario es transformado en gay para la película, con un trasfondo con un mensaje abiertamente anti-homofóbico.

La Hit-Girl original no tiene ese deje freudiano
Insect Man en el cómic es un ex-policía que, harto de la inefectividad de la ley, decide pasar a la acción directa. Como véis lleva una máscara. En la peli, sin embargo, se trata de un muchacho de aspecto normal, que explica que en su vida ha sido atacado muchas veces por ser gay, y por ello decide empezar a defenderse. Y también dejar de esconderse: no lleva máscara. El personaje es muy secundario (no creo que tenga más de dos frases en el cómic, y lo mismo en la peli), pero el cambio desde luego es significativo. De repente, la película se posiciona claramente, y si quisiesen ser más explícitos sólo faltaría un subtítulo cuando el personaje se presenta que dijera algo así como "SÍ, NOSOTROS ESTAMOS EN CONTRA DE LA HOMOFOBIA".

Encuentra las 5.346 diferencias

Ya más en general, la película tiene otros muchos ejemplos de elementos desagradables que han sido eliminados o suavizados. El Hijoputa es un supervillano más gracioso y ridículo que su contrapartida del cómic, mucho más amoral y cruel, culminando con la perturbadora escena en la que viola, junto a sus compañeros, al personaje de Katie... Lo que en la peli terminaba en gatillazo por su parte. Por no hablar del pobre Eisenhower, el perro del Coronel Barras y Estrellas, que en la peli sobrevive intacto ("¡Ni yo soy tan cabrón!", dice el Hijoputa, de nuevo marcando las distancias con el cómic explícitamente), y en el cómic corre una suerte un tanto más sangrienta. 

Así que, volviendo al principio, la conclusión es para darse con un canto en los dientes: parece que ahora, para que una peli no cause rechazo entre su público potencial, hay eliminar los elementos homofóbicos y hacerla más gay-friendly. ¡Ahí es nada!

jueves, 10 de octubre de 2013

Las brujas de Zugarramurdi (2013)

Director: Álex de La Iglesia
Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
La frase: "¿Pones a tus amigos por encima de mí?"

Antes de meterme en harina, un par de apuntes: como película en general, opino que contiene un puñado de interpretaciones fantásticas (destacando la vis cómica de Mario Casas, que inesperadamente roba la función), un guión con mucho ritmo y lleno de humor, que sólo decae en el tercio final; y en general una factura sobresaliente, sobre todo teniendo en cuenta el ajustado presupuesto con el que se realizó. Una vez más Álex de la Iglesia demuestra su carisma como director y guionista, y su capacidad marca de la casa para crear momentos icónicos: en esta ocasión, un atraco en la Puerta del Sol protagonizado por Bob Esponja, Minnie, un Jesucristo plateado...

A nivel digamos ideológico, sin embargo, el tema se pone espinoso...

Son varios los críticos que la han acusado de misógina, y el propio director en una entrevista respondía que se sentía más misántropo que misógino concretamente. Sin embargo, después de verla no puedo evitar estar de acuerdo con los primeros, y la verdad no es necesario rascar mucho para percibir que todo esto es una gran metáfora (menos y menos velada a cada minuto del metraje) sobre el divorcio y la estúpidamente llamada "guerra de sexos". Una guerra que, tal como se nos presenta aquí, es bastante desigual, ya que los hombres son básicamente tontorrones e inútiles (pero con buen corazón), y las mujeres, literal y figuradamente, unas brujas capaces de lo peor. Sería fácil decir que al fin y al cabo nadie sale bien parado del todo en esta peli, porque todos tienen defectos, pero también sería bastante simplista y falso, ya que los defectos de los personajes masculinos son poco importantes y entrañables (torpones, poco inteligentes, atolondrados...), mientras que los de los femeninos son de todo menos entrañables: son todas psicópatas, y el único personaje femenino remotamente "bueno", la bruja encarnada por Carolina Bang, es presentada como una manipuladora que disfruta humillando a los hombres y es emocionalmente inestable (la escena de su ataque de histeria, en donde reproduce en clave de humor los clichés de todos los chistes machistas del mundo que vienen a decir que todas las mujeres son unas locas posesivas). Está también el personaje de la novia de Mario Casas, que parece una chica normal, pero su personaje es tan irrelevante (no creo que llegue al minuto su tiempo en pantalla), que básicamente no cuenta.

Y más cosas que te sacarán si las dejas...

Al inicio de la peli, la ex esposa de Hugo Silva se lanza en busca de su hijo. Su primera escena nos la presenta como una enfermera antipática y negligente, pero una vez iniciada la búsqueda de su hijo cabe la posibilidad de que el personaje se redima y sea la que salve la situación con su fuerte carácter. Pues nada de eso: más bien al revés, ya que las brujas inmediatamente la convierten en una de las suyas, con el simbólico método de exprimirle un corazón directamente en la boca. Ejem. Así son las brujas/mujeres: te chupan la sangre. Y así, el único personaje femenino que no explícitamente malvado, se convierte en una bruja literal.

Junto a la familia de brujas central de la peli, que representan las tres generaciones de abuela, madre e hija, conviven dos personajes masculinos. ¿Y cómo es que han permitido a dos hombres vivir con ellas? Fácil: uno porque básicamente sufre algún tipo de retraso, y porque se insinúa que le han hecho cierto proceso transformador que sufre el hijo humano en el clímax de la película ("Entrar por la boca, salir por el culo: te acostumbras"), y al que llegaré ahora. Se le permite vivir porque es tonto. El otro vive encadenado en el sótano como castigo por ser hombre. Los mensajes se van amontonando...

Respecto al clímax de la peli, en el que el niño secuestrado será transformado en una especie de anticristo destinado a destuir a los hombres "como un caballo de Troya, desde dentro", vale la pena pararse, porque aquí la simbología llega a niveles estratosféricos, y me puedo imaginar a De la Iglesia y su co-guionista partiéndose de la risa ante su ocurrencia: el niño debe ser devorado por la diosa de las brujas, una Venus de Willendorf gigante.

Los historiadores se siguen devanando los sesos: ¿es un hombre? ¿es una mujer? Hmmm...

Se trata de una especie de parto demoníaco antinatural, y por tanto el niño, como ya había sido insinuado en una escena anterior, es expulsado por el ano del monstruo. Evidentemente la elección de esa figura no es casual...

La película cuenta con dos secundarios que aportan más humor al tema, la clásica pareja de policías más bien inútiles y torpones enfrentados a un asunto que les supera completamente. El giro (que en honor a la verdad se intuye pronto), es que ambos resultan estar enamorados. Y así, el personaje de Pepón Nieto encuentra otra forma de librarse de las brujas, es decir, de las mujeres: liarse con otro hombre. Queda claro en el epílogo que la de ellos es una relación feliz, sin los nubarrones en el horizonte que les esperan a Hugo Silva y a Carolina Bang, según las predicciones de la bruja interpretada por Carmen Maura.

Es inevitable ver paralelismos con la vida personal del director y guionista (y más cuando es de dominio público que Bang es su novia en la vida real, y que él mismo pasó por un divorcio anteriormente), por lo que la película parece un gran ejercicio de psicoanálisis dedicado a, nunca mejor dicho, exorcizar sus demonios personales... En definitva, la amarga conclusión final a la que parece llegar es que los matrimonios están destinados a acabar mal, y aunque al principio las novias puedan ser guapas y fantásticas (muy distinta tuvo que ser en su día la ex de Hugo Silva, Macarena Gómez, para que empezaran a salir), todas acaban convirtiéndose en... eso mismo.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Crepúsculo, 4ª parte: Leah Clearwater (bonus track)

"Ser rechazada no es exactamente nuevo para mí".

Inicialmente, la idea era dejar las entradas sobre Crepúsculo en una trilogía, pero cuanto más lo pensaba, más sentía que la pobre Leah merecía también su hueco, aunque quizás su importancia en la historia no fuera tanta. Así que, al igual que pasa con los libros, finalmente esto va a ser una tetralogía, y la protagonista de la última parte va a ser Leah Clearwater, uno de los personajes más singulares y maltratados de la saga.

En varios sentidos, Leah es la anti-Bella. Mientras que Bella es automáticamente adorada por todo el mundo (excepto los personajes malvados o descaradamente antipáticos, como Lauren, Jessica o Rosalie), y todo el mundo se pone en su lugar y trata de protegerla, Leah es tratada por todo el mundo como una molestia, hasta el punto de que su frase de presentación en la wikipedia Twilight es esa que yo he reproducido, porque resume básicamente su rol. El terrible crimen de Leah consiste en que su novio, Sam, de buenas a primeras se imprima (ay, la imprinación) de su prima y gran amiga Emily (de la que luego hablaré), y Leah se queda hecha polvo. Pero esta joven no es un simple damisela en apuros que necesite ser rescatada constantemente, como cierta protagonista, y resulta que llegado el momento se transforma en lobo, convirtiéndose en la única mujer de toda  la manada. Como mujer loba resulta una guerrera valiente y decidida, pero resulta que los lobos comparten un hilo de comunicación telepático, y claro, todos se sienten muy incómodos por tener que soportar sus sentimientos de amargura.

Lo cual contrasta con el tratamiento que recibe Bella cuando Edward decide marcharse: al caer en una profunda depresión, su situación es tratada como algo profundamente dramático, y Stephenie Meyer se apresura a proporcionarle una muleta emocional en la que apoyarse, en forma de Jacob, el amigo perfecto que siempre está ahí para ella, que la hace reír y la lleva a sitios, que la quiere tal cual es y no necesita transformarla en nada para estar a su lado. Irónicamente a Jacob le pone de los nervios que Leah esté por ahí poniendo caras largas y sintiéndose mal por exactamente la misma causa que Bella.

Pese a que la conexión de Leah con la historia central es bastante tangencial, llegado el momento de luchar por defender a la embarazada Bella, Leah es una de las primeras en ofrecerse voluntariamente, junto con su hermanito, porque... ¿porque sí? ¿Porque Bella es Bella y todo el mundo gira a su alrededor?

Inquietantemente, la transformación de Bella en mujer lobo tiene dos consecuencias significativas por la carga de connotaciones que traen: la primera vez que lo hace, su padre muere de un infarto por la impresión.
Alguien de sexo femenino indepeniente y de fuerte carácer en esta saga... Glups
Un padre que supuestamente estaba acostumbrado a ver cómo sus familiares y demás miembros de la tribu se convertían en lobos llegado el momento preciso. Por otra parte, en la mitología creada por Stephenie Meyer, cuando una mujer se transforma en lobo, se detiene su ciclo menstrual. Es decir, queda estéril.

Así que si nos paramos un momento a pensar, caemos en la cuenta de que el padre de Emily murió del susto porque quien se transformaba era una chica, lo que indica que a sus ojos era antinatural que una mujer adoptara ese rol de guerrera. Eso por no decir que el detalle argumental de la muerte del padre de Leah es una forma más de castigar al personaje de Leah por no mantenerse donde le corresponde: en casa cocinando, básicamente (como sí haría su prima Emily, a la que estamos a punto de llegar).

Y en segundo término, tenemos el asunto de la infertilidad, una nueva forma de castigar a Leah. En primer lugar es algo a todas luces arbitrario: ¿por qué iba la naturaleza a provocar este absurdo efecto secundario que no provoca en los hombres? (Obsérvese el paralelismo con los vampiros, donde ocurre exactamente lo mismo: los vampiros varones sí puede dejar embarazadas a humanas; viceversa no). La pobre Leah se siente como "un callejón sin salida genético", porque en el contexto de Crepúsculo la infertilidad es tratada como algo que anula a la mujer. En definitiva, el mensaje está claro: si te conviertes en mujer lobo o en vampira, es decir, en un ser superpoderoso capaz de combatir y defenderte por ti misma, perderás gran parte de tu feminidad. Bienvenidos al siglo XIX.

Termino con dos apuntes más: Leah queda al final de la saga como el único personaje principal sin emparejar (el castigo final de S. Meyer), y Emily. Resumiré muy rápido el asunto de Emily. Al principio rechaza a Sam y le dice que vuelva a con Leah. Él insiste días tras día, ella le rechaza cada vez. Hasta que ella se exaspera y le dice que basta, y entonces Sam pierde el control, se transforma en lobo y le da un zarpazo, dejándole una profunda cicatriz en la cara. Y es gracias a esto que Emily por fin entiende y acepta su amor y se convierte en su pareja.


No voy a insultar la inteligencia del lector analizando esta "bonita" historia. Así que, sin más que añadir, pongo punto y final.

martes, 10 de septiembre de 2013

Crepúsculo, 3ª parte: Jacob

"No tienes que cambiar por mí, Bella. Ni decirle adiós a nadie". (Jacob, siendo más claro que el agua).

"¡Eres una hipócrita! ¿Qué pasa, no soy el tipo de monstruo adecuado para ti?" (Jacob, enfrentándose a la dificultad insalvable de ser incapaz de resplandecer bajo el sol).

"Let's face it: I'm hotter than you". (Jacob a Edward, anotándose un punto con un juego de palabras un tanto intraducible en español...)

"¿Pero es que no tiene camisetas?" (Edward acerca de Jacob, leyendo los pensamientos de todo el público no adolescente).


Y paro ya con las citas. Ay, Jacob. Con Jacob las cosas, por un momento, tuvieron la posibilidad de ser muy distintas. El joven hombre lobo era uno de los personajes más simpáticos de la saga y uno de los mejor caracterizados: era un chico normal, abierto y afable, con intereses y hobbies (¿qué le interesa exactamente a Edward? ¿Aparte de poner caras de angustia y perseguir obsesivamente a Bella?), buena persona y con un cierto sentido del humor. Sí, Jacob es en algunos momentos capaz incluso de hacer reír a Bella. Eso desde luego no está al alcance de cualquiera. Por otra parte, Jacob, de manera muy significativa, es el candidato favorito de Charlie, el padre de Bella, seguramente el personaje con la cabeza mejor amueblada de toda la saga. (Me viene a la mente la escena en la que Renée, la madre, inmadura y descerebrada, completamete de acuerdo con que su hija se case con 18 años; y Charlie, siempre cuerdo y razonable, visitan la super casa de los Cullen, y observan un cuadro compuesto de cientos de sombreros de graduación. Renée: "¡Qué creativo!". Charlie: "O extraño"). 

El pobre Jacob se ve obligado a hacer para Bella un papel duro y desagradecido muy presente en el mundo real: el de muleta emocional. No hace falta leerse los cuatro libros ni ver todas las pelis para ver venir desde el principio que el elegido finalmente será Edward. Pero claro, la historia no podía ser despachada tan rápido, así que una de las múltiples formas de alargarla un tanto innecesariamente (entre giros de guión con poco sentido, amenazas que vuelven una y otra vez, secundarios que finalmente no aportan demasiado a la trama principal...) era introducir un falso triángulo amoroso. Falso porque desde el principio estaba claro que el tercer vértice sobraba. Así que desde muy pronto se hace evidente que el bueno de Jake está ahí para apoyar a Bella, para cogerla cuando cae (literalmente), para darle calor y para quitarse la camisa todas las veces que haga falta y más.

Sin embargo, la autora no podía soportar que uno de los personajes más queridos acabase compuesto y sin novia, así que se sacó de la manga un horroroso giro de guión cuando inventó el concepto de (redoble de tambor) la imprimación.

Y aquí las cosas sí se torcieron de verdad.

Entre sus poderes está el ser inmune a los resfriados
La imprimación es básicamente algo inquietantemente similar a la pedofilia. Resulta que en esta historia, los hombres lobo poseen una especie de capacidad mística por la que, nada más ver a la persona adecuada, se "impriman" de ella, y la convierten en su futura novia (vale la pena resaltar que en la historia sólo se da el caso de hombres imprimándose de mujeres; y la única mujer-lobo de la historia, Leah, la cual es tratada además de como una indeseable, como una extraña excepción, nunca se imprima de nadie, lo cual da pie a más reflexiones sobre los roles de género en esta saga...). Cuando una persona se imprima de otra, es algo así como que la señala con su amor verdadero y definitivo, y a partir de ese momento no puede estar con nadie más. Por otra parte, la mujer "objeto" de la imprimación (nunca mejor dicho), se ve prácticamente obligada a ser la futura novia del hombre lobo en cuestión. Es perfectamente posible, y así ocurre en la saga, que dicha mujer sea aún un bebé. Un bebé. Cuando esto es así, el hombre lobo vivirá siempre cerca de ella, actuado como una especie de figura paterna, dándole todos los cuidados necesarios, ganándose su confianza y convirtiéndose en una figura de referencia hasta que el bebé vaya creciendo, y llegada la edad de consentimiento, pueda oficialmente iniciar una relación de pareja con su hombre lobo designado. Llegado este punto, la chica imprimada, después de haber recibido tanto amor y dedicación, irremisiblemente corresponderá a los sentimientos del hombre lobo.

Los problemas con este concepto son evidentemente dos: por un lado, que prácticamente se anula el libre albedrio de la persona imprimada, y por otro, los evidentes paralelismos con la pedofilia.Sin duda Stepehenie Meyer concebía esto como algo profundamente románico y hermoso, y como la forma ideal de atar todos los cabos sueltos ("¡Jacob pasa a formar parte de la familia de Bella, y todos tan contentos!"). Mucho más sencillo y sin tantas implicaciones habría sido que Jacob y Leah se enamoraran, puesto que tenían bastante en común y estaban en igualdad de condiciones, pero en fin...

El hecho de que la imprimación pueda tener lugar sobre mujeres que aún son niñas o directamente recién nacidas, y el posterior desarrollo de la reación entre el imprimador y la imprimada, hace que tenga un enorme paralelismo con el concepto del grooming, que se define como “todo tipo de acciones deliberadas de una persona adulta para ganarse la confianza de un menor a través de Internet con el fin de obtener concesiones de índole sexual”, sólo eliminando lo referente a internet, que en definitiva no es más que el medio empleado.

Como ya digo, evidentemente las intenciones de Stephenie Meyer no irían por ahí, pero es increíble que nadie de su entorno se diese cuenta del subtexto de todo este tema de la imprimación y le aconsejasen eliminarlo o alterarlo profundamente durante la edición del borrador original. Bastaría, de hecho, con dos pequeños cambios: que sólo pudiese ocurrir entre dos personas que han alcanzado un cierto grado de madurez psicológica y sexual, y que fuese un proceso mutuo, y no algo en lo que la chica no tuviera ningún poder de decisión.

Así que nada, volviendo a Jacob Black, no queda más remedio de retirarle su medalla de candidato ideal en vista de todo esto. Seguro que si Charlie se hubiera enterado de toda esta historia él tambien habría cambiado de idea...

viernes, 6 de septiembre de 2013

Crepúsculo, 2ª parte: Bella

"Así es como voy a recordarte. Mejillas sonrosadas, dos pies izquierdos." (Jacob durante la boda de Bella, antes de ser convertida en vampiro y convertirse definitivamente en una Mary Sue).


"Nunca me he sentido normal. Porque no soy normal. Ni lo quiero ser." (Bella, resumiendo el por qué de su desprecio por el 99% de los humanos que la rodean). 

A la hora de analizar a Bella me vienen a la mente dos enfoques distintos: desde el punto de vista literario y desde el punto de vista de los roles de género. Desde ambos hay mucho que decir sobre la "heroína" de la historia.

¿Y por qué las comillas? Porque Bella es protagonista de la historia casi como una pelota de tenis es protagonista de un partido de tenis. Los jugadores le dan raquetazos, todo el mundo está con la vista puesta principalmente en ella, y es donde caiga lo que decide el juego. ¿Pero ella hace algo? ¿Es ella la que determina el resultado final?

Bella es una especie de imán en torno al cual todo gira y todo sucede, pero rara vez tiene ella alguna clase de capacidad de acción sobre los sucesos que le ocurren. Y cuando la tiene, es muy reveladora la clase de acción que toma: hace el papel de cebo o de mártir, ambos dos roles más bien pasivos. ¿Que su madre tiene un nuevo novio y desea tiempo a solas con él? Bella agarra su equipaje y se sacrifica largándose a Forks, ese pueblo que odia, para vivir con el santo de su padre (Charlie, el padre más dedicado y preocupado del mundo, con la hija más desagradecida), con quien tiene una comunicación muy poco fluida, por decirlo suavemente. El realismo y la necesidad de esta decisión es cuestionable (¿de verdad necesitaba su madre que su hija, ya adolescente, se mudara a otra punta del país para disfrutar de su independencia?), pero lo vamos a pasar por alto porque si no, nos quedamos sin historia.

Cuando las amenazas vampíricas comienzan a surgir (y todas siempre van dirigidas a ella, de una manera o de otra: es increíble el poder gravitacional de esta muchacha supuestamente vulgar y corriente), Bella a menudo hace el papel de cebo para que los fortachones que la rodean, Edward y Jake principalmente, pero también todas sus respectivas familias y clanes, la salven y destruyan al agresor de turno. Tiene gracia como gente de todo tipo está constantemente arriesgando su vida por Bella, una chica a la que muchos acaban de conocer o con la que no tienen ninguna relación directa.


"¿¡Quién, yo, una Mary Sue!?"


Los poderes magnéticos de Bella se manifiestan también en el instituto de secundaria de Forks, un centro de estudios mágico donde todos los alumnos varones quieren salir con Bella y todas las chicas (excepto una, que está celosa de ella y es descrita como una persona mezquina) desean ser sus amigas desde el instante en que cruza la entrada. Bella sin embargo no se muestra muy agradecida por este cálido recibimiento que muchos desearían en su primer día en un colegio o trabajo nuevo, y trata a sus compañeros con un cierto desdén, poniendo la mente en blanco cuando hablan de sus cuchicheos sin importancia, utilizándoles cuando necesita algo que la distraiga o lanzándoles pequeñas indirectas que "no está segura de que capten". La única excepción es Angela, un personaje fascinante en el sentido de que es de los escasísimos humanos que son descritos en términos positivos (por supuesto, una de las principales formas en que se manifiesta su bondad es en lo amable y respetuosa que es con Bella). Mención aparte merce Jessica, que aunque es descrita como una tonta envidiosa y descerebrada, tiene una de las escenas en mi opinión más memorables de la saga cuando da su divertido y emocionante discurso final de graduación, en el que habla de la importancia de cometer muchos errores cuando se es joven, para luego poder aprender de ellos y saber escoger con más sabiduría. Por supuesto Bella no escucha una sola palabra. (Aunque en la película Kristen Stewart sonríe abiertamente y aplaude con ganas a su compañera de reparto, saliéndose por un momento del personaje). No puedo evitar pensar que esta escena fue incluida a propósito por la guionista y el director con el fin de ofrecer un contrapunto a las decisiones tan determinantes que toma Bella en la saga, abandonándolo todo y escogiendo un camino irreversible con sólo 18 años...

Las dos decisiones centrales en la vida de Bella son, por un lado, con quién se quedará, si con el pálido y potencial maltratador psicópata Edward (ya tratado en el artículo anterior, y del que se me pasó comentar una escena en el borrador de novela nunca terminado Midnight Sun, narrada desde su punto de vista y en la que se plantea asesinar a toda la clase, entrando en bastantes detalles sobre la estrategia para hacerlo), o con el hombre-lobo Jacob; y por otro lado, si renunciará a su humanidad y se hará vampira. La respuesta a la primera pregunta es bastante obvia desde el principio, y la segunda lamentablenente también queda decidida muy pronto en la saga, así que lo que nos queda es un largo recorrido de idas y venidas para retrasar el momento en que la parejita se dé el sí y por fin sean felices y coman perdices. Como en los culebrones, vamos.

Si ya era difícil tenerle simpatía a la Bella humana...
Sin embargo es una lástima, ya que como explicaré en la
 siguiente entrada, Jacob por varios motivos sería  el candidato mejor de los dos (excepto por un espectacular factor negativo que hace su aparición en la tercera parte de la saga), como él mismo y algún otro personaje se encargan de subrayar, y respecto a lo segundo, habría estado bien explorar la posibilidad de que fuera Edward el que pudiera renunciar a su vampirismo, y por tanto a su estilo de vida y a su familia, y no que automáticamente fuera Bella la única que debe renunciar a todo por su relación

Y en definitiva, esa decisión, basada de nuevo en el sacrificio, es casi la única importante que Bella toma activamente a lo largo de las cuatro partes de la saga: renunciar a su humanidad, a su familia, a sus amigos humanos (bueno, aquí no pierde mucho: la única que le importaba un poco era Angela), a su ciudad, y, en palabras de Edward, a su alma. Renunciar a todo por su matrimonio. La capacidad de sacrificio de Bella es tal, que en cuanto queda embarazada de Edward y el feto semi-vampiro pone en peligro su vida, está inmediatamente dispuesta a morir por él, dando lugar a uno de los elementos más polémicos y espinosos de la parte final de la saga: la discusión sobre el aborto. Pero en ese jardín no vamos a entrar, que nos desviamos del tema...

Las consecuencias de "perder el alma" (?) al convertirse en vampiro, a diferencia de otras historias de ficción que sí han explorado este concepto, no son en absoluto examinadas, y siendo la saga superficial que es, el vampirismo es presentado como el premio gordo de la lotería: la posibilidad de sentir el mundo con más intensidad, super fuerza, inmortalidad, poderes especiales... Con lo cual no queda muy claro por qué Edward ponía tantas pegas.

En definitiva si algo define a Bella es, por un lado, su rol evidente de arquetipo femenino en el que el público pueda insertarse ("Sí, chica normal y corriente que estás leyendo el libro o estás sentada en el cine: tú también podrías conocer a varios buenorros que se pelearían por ti, y que entenderían lo especial que eres en el fondo"), y por otro su papel como quintaesencia de la mujer como agente pasivo que se deja llevar y toma decisiones en función de los hombres que la rodean. Eso, y una arrogante que trata con desdén a todo el que no supere su elevado listón de belleza física y estatus económico.

lunes, 19 de agosto de 2013

Crepúsculo, 1ª parte: Edward

Imagínate a un chico así: guapo hasta decir basta, de una belleza tal que perturba a la gente a su alrededor y en ocasiones les hace cumplir sus deseos de forma ligeramente inconsciente. Este chico saca notas excelentes en el instituto, lleva ropa cara, conduce un coche caro y sólo se mezcla con un grupo de gente de una belleza y estatus económico similares a los suyos.

Y resulta que tú, una persona e principio normal y corriente, poco a poco y por causas escolares, empiezas a trabar relación con él. El chico te trata con desprecio y antipatía, y esto en parte te molesta, pero al mismo tiempo, siendo tan increíblemente guapo, te es imposible dejar de pensar en él, y estás constantemente fijándote en qué hacer o deja de hacer, y cada vez que te habla, no puedes evitar perderte en su mirada y sentirte como si te hipnotizararan...

La relación, a trancas y barrancas, se va estrechando, y el chico empieza a advertirte que no te conviene nada aproximarte a él. Tú ya has ido notando que tiene días raros, en los que está de un humor más distante y verbalmente agresivo, y otros en que es más simpático.

En un momento dado, el chico salva tu vida, pero pese a todo sigue tratándote con un cierto desprecio. Sin embargo, esta circunstancia da pie a una dinámica típica en tu relación con él: el chico está todo el rato "salvándote" de cosas, y cuando no hay ningún peligro aparente, siempre aparece a tu alrededor de buenas a primeras y estés donde estés, como si te hubiera estado siguiendo, dispuesto a llevarte en coche, a cogerte en volandas para dejarte en la enfermería, a acompañarte a cualquier sitio, a salvarte de otros peligros... A veces te sientes tratada como una niña pequeña, porque si tratas de negarte, directamente te agarra de la ropa y te arrastra con su fuerza superior a donde le parezca que debes estar, pero es tan guapo y caballeroso que al mismo tiempo no puedes evitar sentirte en una nube de felicidad.

La atracción mutua se hace cada vez más obvia, y por fin empezáis a salir. Y cuando lo hacéis, el muchacho te revela que llevaba tiempo fijándose en ti, y que en realidad por las noches se colaba en tu cuarto y te observaba mientras dormías. Te presenta a su familia, todos igual de guapos y millonarios que él.

Con el paso del tiempo tú paralelamente has ido desarrollando nuevas amistades, con otros chicos de la clase que te parecen poco atractivos, de escasa profundidad y poco interesantes y con los que principalmente quedas para matar el rato o por conveniencia, pero también con un muchacho que es encantador contigo, que siempre te hace reír y que, evidentemente, está colado por ti. Eso a nuestro amigo de belleza apolínea no le gusta un pelo, y trata por todos los medios de evitar que quedes con él, diciéndote que él y su familia son peligrosos (aunque para entonces, él mismo ya te ha revelado que él y su propia familia son mucho más peligrosos), y haciendo cosas como manipular el motor de tu coche para que no puedas ir a verlo.

What if encajas perfectamente en el perfil de maltratador en potencia?


Pero tu relación con el guaperas es a prueba de bomba, y tras muchos peligros, pasas por el altar con él; eso sí, después de haber renunciado como condición imperativa a volver a ver a tu familia y amigos de clase, a tu ciudad y a todo lo que conocías, además de a otras cosas más etéreas.

Quizás, leyendo este breve relato, has pensado que el chico en cuestión en realidad da bastante miedo, y si has leído algo sobre este tema o lo has vivido en tus propias carnes, habrás notado que encaja muy bien en la descripción de las señales de alarma en que hay que fijarse a la hora de establecer una relación con un posible maltratador: inestabilidad emocional, personalidad controladora, marcados celos, tendencia a aislarte de tu círculo familiar y social...

¿Y si ahora te dijera que este chico es el ídolo de numerosas chicas en todo el mundo? ¿Que le perciben como el chico ideal? ¿Que defienden sus acciones diciendo que todo lo hace por su profundo amor a la chica de la historia?

 Pues sí, ese chico se llama Edward Cullen, y es el protagonista del best-seller romántico Crepúsculo. Y miles de chicas desearían a un novio como él.

"¿¡Cómo que se ha acabado la gomina!?"

La saga de novelas (y sus adaptaciones a película correspondientes) es una auténtica mina de subtexto sobre las relaciones amorosas, la moralidad, las diferencias de sexos, los roles de género y otros temas de este tipo. Con el estreno el pasado año de la última de las películas que adaptaban los libros, es muy posible que el furor por la saga comience a evaporarse, y todo esto quede como un recuerdo un tanto vergonzoso para mucha gente.

Así que con esta mini-saga de tres artículos dedicados a analizar a cada uno de los tres protagonistas de la historia, pretendo aportar mi gotita de tinta virtual al torrente de palabras que se han escrito sobre los contenidos culturales presentes en estos libros. Así pues, una vez despachado Edward, nos quedan Bella y Jacob. A por ellos.

viernes, 2 de agosto de 2013

La bicicleta verde (Wadja) (2012)

Dirección y guión: Haifaa Al Mansour
La frase: "Cuando tenga una bicleta te alcanzaré".

Cuando tienes la maquinaria de Hollywood detrás apoyándote para filmar uno de los candidatos a blockbuster del verano, sólo hay una cosa para tener en cuenta del resultado final: ¿es buena? ¿Entretiene? ¿Está bien hecha? Y no hay más.

Sin embargo, en otras ocasiones el rasero que se emplea para valorar una película no puede ser tan simple. Y este es un ejemplo perfecto. La bicicleta verde, la película, más allá de su calidad cinematográfica, es valiosa por el mero hecho de existir. Es un milagro en sí misma.

Es la primera película realizada por una mujer en Arabia Saudí, uno de los países más machistas del mundo.

No hay más que leer el planteamiento de la película para entender con qué clase de sociedad tratamos: se trata de Wadja, una niña alegre, burlona y de fuerte carácter que trata por todos los medios de conseguir una bicicleta, y cómo las figuras de autoridad de su entorno se horrorizan ante la idea y tratan de quitársela de la cabeza. ¿Os imagináis este planteamiento ambientado en Francia, o en Australia? No, porque simplemente no habría película.

Aunque la directora en una entrevista explica que la historia está basada en su propia experiencia de niña, cuando tuvo la suerte de nacer en una familia que le permitió un grado de libertad muy superior al de sus amigas y compañeras (entre otras cosas le compraron la famosa bici), la bicicleta en sí misma funciona como una potente metáfora con varios niveles de lectura. A nivel físico, en la película nadie lo dice en voz alta, pero se insinúa claramente que uno de los grandes miedos que tiene la madre de Wadja es que por culpa de la bici Wadja rasgue su himen, ese tejido que sólo puede ser traspasado por un hipotético marido. Una mujer soltera con el himen roto: uno de los tabúes más terribles en esa sociedad.

Pero la bicicleta evidentemente significa más cosas: significa la posibilidad de retar a Abdullah, el amigo de Wadja, a una carrera, y quizás ganarle. Significa jugar en igualdad de condiciones y tener la posibilidad de ir a sitios, de hacer cosas. Significa la posibilidad de avanzar.

Dentro del cúmulo de milagros que encierra la película, uno de los más importantes es la pequeña actriz Waad Mohammed, que encarna a Wadja con descaro, frescura y atrevimiento. Sí, Wadja es una respondona, una rebelde que constantemente pone a prueba los límites de la norma, en ocasiones es incluso prepotente; pero es que sólo una persona así podría tener el valor de enfrentarse a toda la sociedad y llevar hasta al final un deseo tan polémico. Ya os podéis imaginar que pocos padres estaban dispuestos a llevar a sus hijas a un cásting para un personaje semejante. Como detalle curioso, las zapatillas de lona tipo All Star que lleva Wadja durante la película y que son una más de sus señas de identidad, fueron inspiradas por la propia actriz, que se presentó con ellas al cásting.

Paralelamente a la trama de Wadja, en principio más inocente aunque como digo muy cargada de significado, transcurre la historia de su madre, que trata de recuperar a su marido y padre de la niña, mientras ella carga con el peso de criar sola a una niña así (y queda claro que aunque se muestre severa y trate de frenar sus ansias de libertad, todo lo hace con la intención de no ver a su hija sufrir por convertirse en un paria de una sociedad como la que les rodea). Finalmente sus aspiraciones acaban siendo destruidas, y se resigna a la idea de que, en adelante, van a ser ellas dos solas frente al mundo.

Como decía al principio, una película como esta no se puede medir sólo con el rasero de la calidad cinematográfica. Sí, está bien rodada, sí, tiene unas buenas actuaciones, sí, tiene un guión sólido aunque a ratos pueda hacerse lento. Pero por encima de todo ello existe, ha podido ser filmada y traída al mundo. Esto no es sólo una película: es un peldaño más que hemos superado.  

miércoles, 17 de julio de 2013

Desde ambos lados del arco iris

No hace falta conocer mucho sobre Rusia para saber lo difícil que es la situación allí para las personas LGTB. Recientemente se aprobaba una ley que prohibía cualquier muestra de afecto pública entre dos personas del mismo sexo, o cualquier otro tipo de "propaganda" de sexualidad no heteronormativa; y evidentemente las fiestas del Orgullo Gay, que recientemente se celebraban sin problemas en muchas otras partes del mundo, están totalmente prohibidas.

Pero en medio de las dificultades siempre han surgido grupos de personas dispuestas a enfrentarse al statu quo por lo que consideran correcto, y concretamente me voy a centrar en dos, ambos provenientes del mundo de la música pero completamente opuestos en todo lo demás: las desaparecidas t.A.T.u y el grupo punk Pussy Riot.

Desde su creación, el ya extinto grupo t.A.T.u podría ser considerado una pesadilla a nivel ideológico, ético, social... Eran dos adolescentes rusas que fingían tener una relación lésbica como truco de mercadotecnia. Su mánager, Ivan Shapovalov, admitía que la inspiración para crear la imagen del grupo le vino al darse cuenta de existía un gran mercado potencial para algo así. Se podía sacar mucho dinero exprimiendo el estereotipo morboso de dos chicas guapas, en edad escolar, besándose y posando en posturas insinuantes con sus uniformes y sus minifaldas. Sí, lo de t.A.T.u bordeaba el límite de la ética, y más aún cuando se supo que ni siquiera eran verdaderamente lesbianas, algo que de todas formas ya todo el mundo sospechaba. A todas estas, he de decir también que el grupo hacía una especie de tecno-pop melancólico y ansioso que dejó unos cuantos clásicos, como la inolvidable All The Things She Said (que hacía una curiosa denuncia de la homofobia en su vídeo), Not Gonna Get Us o Dangerous and Moving, así que el éxito del grupo, siendo justos, también tuvo que ver en parte con la música y no sólo con la polémica.

Las chicas, guionizadas por la mano de Shapovalov, protagonizaron varios escándalos, dijeron innumerables barbaridades y dividieron la opinión del sector LGTB (¿eran una representación positiva y valiente del lesbianismo, o sólo una explotación interesada del morbo?).

Pero ya ves, de entre toda esta turbiedad surgió algo valioso: actrices o no, las chicas creían de verdad en la libertad sexual y defendían los derechos de las minorías sexuales. Y así lo demostraron en mayo de 2007, cuando volaron desde Los Ángeles, donde grababan un álbum, hasta Moscú, con el propósito de participar en la manifestación del Orgullo Gay. El acto consistía en entregar un documento firmado al ayuntamiento apoyando los derechos LGTB. Varios activistas y miembros del Parlamento Europeo participaban. Sin embargo, la situación rápidamente degeneró en una batalla campal, en la que opositores de todo tipo, desde skin heads, hasta gente mayor portando cruces (!), se dedicaron a golpear e insultar a todo el que se ponía a tiro, incluidas las chicas del grupo, una de las cuales incluso estuvo a punto de ser atacada con un cuchillo.

Una vez acabada la operación, las chicas manifestaban su horror y su tristeza por todo lo sucedido, y lamentaban que su país, al que tanto amaban, diera ese espectáculo al mundo. Tampoco dejaban de comentar lo hipócrita de manifestarse en nombre de Dios y usar la violencia para ello. No es muy frecuente escuchar a un grupo de pop comercial hablar en profundidad sobre sus opiniones sociales y políticas y mojarse tanto en un tema que les puede afectar bastante (la opinión pública rusa es mayoritariamente homofóbica según las encuestas), y por eso mismo considero especialmente valioso lo que hicieron. Si quieres leer el artículo de prensa y la entrevista con ellas donde se detalla todo lo ocurrido, lo puedes hacer aquí, y desde luego creo que vale la pena. 

Unos años más tarde, en el polo opuesto del espectro musical, nos encontramos a las Pussy Riot, grupo de punk compuesto por varias chicas (la formación es variable) que se enfrentan a la clase política rusa ataviadas con sus icónicas ropas de colores y telas cubriendo sus rostros. Ellas por su parte participaron el cancelado Moscow Pride de 2011. Las Pussy Riot, con sus canciones llenas de guitarras estridentes y su estilo vocal de gritos según la tradición de las riot grrrls (grupos punk femeninos que tienen entre sus señas de identidad las letras "gritadas"), defienden el feminismo, los derechos LGTB y luchan contra las políticas de Vladimir Putin, el cual tristemente ya se ha cobrado venganza y ha enviado a tres de ellas a la cárcel por su actuación reivindicativa cantando una canción en contra de él en una iglesia. Pese a todo, las Pussy no se rinden y recientemente han publicado un nuevo vídeo atacando a las petroleras.

Desde luego, las Pussy Riot tienen poco o nada que ver con t.A.T.u, y seguramente les ofendería verse comparadas. El compromiso político y social de las guerreras de colorines es obviamente infinitamente más profundo, y donde las segundas emplearon el lesbianismo explotándolo como arma de marketing, las primeras se niegan a ser vistas como objetos sexuales y luchan por los derechos LGTB de forma "pura", sin intereses comerciales.

Sin embargo, una mano amiga siempre es bienvenida venga de donde venga, y en esta ocasión es inspirador ver que incluso personas que provienen de mundos tan opuestos pueden, aunque en momentos distintos, arrimar el hombro por una misma causa. La ley rusa ha prohibido la celebración del Orgullo Gay "durante los próximos 100 años", así que la batalla probablemente va a ser larga.

Pero por suerte, siempre habrá quien no dé su brazo a torcer.

miércoles, 26 de junio de 2013

Confía en el rosa. O quizás no...

Pink, it was 
love at first sight...
(Aerosmith, "Pink")

Casi todos los colores tienen connotaciones, pero pocos las tienen tan claras como el rosa. Basta con darse una vuelta por las tiendas de ropa infantil, las jugueterías, o por la misma calle... Es obvio: el rosa es el color de lo femenino. Lo tenemos grabado a fuego en nuestro inconsciente colectivo, y no es raro que así sea, porque ya desde nuestro nacimiento entramos en contacto con este simbolismo: cualquier color es válido para vestir a un bebé (¿excepto el negro?), pero el rosa es exclusivo para las niñas. Nadie en su sano juicio preguntaría si es niño o niña a los orgullosos papás de un bebé vestido de este color.

Por esta misma asociación, el rosa tiene también una marcada connotación de homosexualidad (si consideramos que un hombre gay es afeminado, va de la mano el que también le guste el rosa, ¿no? Pero claro, evidentemente esto no tiene en cuenta el que no todos los homosexuales son afeminados, ni todos los hombres afeminados son necesariamente homosexuales, pero para no desviarnos del tema, vamos a no entrar en este asunto). El mismo título de este blog se llama así debido a esta doble asociación de ideas, así como otras que parten de este color: lo alternativo, los roles de género, los significicados asignados a las cosas por razones históricas y culturales.

Porque no, el rosa no siempre fue un color "de niñas", y de hecho, por asombroso que parezca, esta asociación tiene apenas dos siglos de antigüedad. Si nos remontamos a principios del siglo XIX, resulta que la asociación de colores por sexos era... ¡la contraria! Sí: el color apropiado para los niños era el rosa, y el de las niñas el azul. Y la explicación que se se daba tenía bastante sentido si lo piensas: el rosa es un tono suavizado del rojo, el color de la sangre y la pasión, y por ello se asociaba al sexo masculino, que era el que en esta época iba a las guerras y debía ser fiero y luchador. Pero claro, un niño pequeño no va a ir a la guerra todavía, así que se le asignaba el rosa, la versión suave del rojo.
"Master Nicholls (The Pink Boy)", T. Gainsborough

El azul por otro lado era considerado delicado y dulce, y por tanto apropiado para las niñas. Se da además la circunstancia de que el azul va asociado a uno de los principales arquetipos femeninos que existen: la Virgen María, con su manto azul cubriéndole el pelo. ¿A que visto así tiene sentido?

Como decía, a principios del s. XIX comenzó a establecerse la connotación cultural del rosa que nos ha llegado hasta hoy. No fue inmediato, ya que al parecer durante un tiempo hubo bastante controversia y una parte de las tiendas de ropa preferían atenerse a la división rosa=niñas, azul=niños, y otras a la contraria. Ya sabemos qué facción terminó ganando...

Pero lo interesante de todo esto es que, si lo piensas, incluso algo tan incrustadísimo en nuestra cultura como es el significado del rosa, es una invención. No siempre fue así, y por tanto cualquier significado que se le quiera dar no es intrínseco a él. Sin embargo, si haces una pequeña encuesta a tu alrededor, seguramente mucha gente dará por sentado que esto siempre fue así. Y esto da pie a reflexionar. ¿Cuántas cosas más puede haber que damos por sentadas porque "así son y así han sido siempre"...

... y en realidad son un invento de nuestra sociedad?

miércoles, 19 de junio de 2013

Contraviolencias: 28 miradas de artistas

From the field, de Hung Liu (China)
¿Puede el arte transformar el mundo? Quizás no inmediatamente. Quizás no de manera obvia. Pero el arte, en todas sus formas, interactúa con la sociedad constantemente: ella lo transforma a él, y él a ella. 

Estos días tiene lugar en Madrid, en la Fundación Canal y hasta el 21 de julio una exposición que vale la pena ir a ver si se tiene la oportunidad, titulada Contraviolencias: 28 miradas de artistas. En ella, diferentes artistas han creado una obra usando todo tipo de formatos (cuadros, telas, videos, ropa, escultura…), expresando de formas más o menos indirectas un aspecto de la violencia dirigida contra las mujeres. Las obras se han distribuido en cinco apartados: individuo, familia, comunidad, cultura y política; y ya esta separación en sí misma da pie a reflexionar sobre las formas que puede adoptar la violencia contra las mujeres según los diferentes ámbitos en los que tiene lugar: puede ser más abstracta, puede ser física, puede ser verbal, puede ser social.

Las obras se enmarcan dentro del cajón de sastre del “arte moderno”; es decir, que en un primer vistazo parecen simplemente cosas raras sin pies ni cabeza. A muchas personas les produce rechazo este tipo de arte por esa razón: a menudo no es bonito, la manufactura puede ser quizás rudimentaria, y es perfectamente posible que el resultado final no demuestre de forma patente si el autor de verdad tiene talento o no (“Pero si mi sobrino de siete años sabe dibujar mejor!”, es la frase que se suele escuchar). Evidentemente, nada que ver con un óleo de un campo de flores, un bodegón o el retrato de un antiguo  miembro de la realeza, donde la belleza estética y el significado de lo que se representa suelen ser explícitas.

En cambio, suele ocurrir con el arte moderno que es al leer los textos cuando uno empieza a entender de manera más racional lo que hasta ese momento quizás sólo ha percibido de manera más intuitiva y neblinosa. Y es que aquí leer es una parte fundamental de todo: si te decides a visitarla, vale la pena dedicarle el rato suficiente a empaparse todos los textos, empezando por el mismo folleto de la exposición, que no tiene ningún desperdicio y sirve perfectamente tanto de presentación como de resumen de todas sus ideas. En él mismo se plantea la duda que comentaba al principio: en definitiva, ¿sirve de algo el arte?

Para responder, me voy a remitir a la explicación de uno de los cuadros, “From the field” (Desde el campo), de Hung Liu, en el que se observa a una muchacha que parece cargar con algo muy pesado a sus espaldas. Durante la Revolución Cultural China se vetó el arte abstracto, y la Escuela de Profesores “obligó a impartir el arte desde la perspectiva del realismo socialista”. Es decir: retratos halagadores del líder de turno, estampas bucólicas e idealizadas de honrados trabajadores del campo haciendo encantados su trabajo y demás propaganda por el estilo. Cualquier tipo de abstracción estaba vetada, porque los líderes sabían algo: cuando le das a la gente la posibilidad de soñar con una realidad diferente, estás sembrando el deseo de luchar por ella.