miércoles, 19 de julio de 2017

¿Qué pasa con la homosexualidad en el deporte?


 En este blog he hablado muchas veces de cómo el mundo del arte (el popular, específicamente) ha ido dando pasos agigantados hacia la visibilidad y la libertad del colectivo LGBT. Hemos visto cómo pasábamos del secundario mariquita que sólo estaba ahí para hacerte reír, a protagonistas con películas dedicadas íntegramente a ellos, con toda la seriedad y profundidad que hasta entonces sólo los personajes heterosexuales habían merecido. Cada día se publican más novelas protagonizadas por minorías sexuales. En los cómics la temática LGBT es casi ya un subgénero, y hasta en los tebeos superheroicos, uno de los bastiones principales de la masculinidad tradicional, el número de personajes gays y lesbianas que luchan contra el mal ha vivido un boom desde los 2000 hasta ahora. En la música ya se empieza a perder la cuenta de los artistas que salen del armario, y ya no sólo los del mudo del pop más discotequero, un género tradicionalmente abierto a la libertad. Han surgido algunas convenciones de videojuegos en torno a la comunidad LGBT. Tenemos un puñado (puñadito) de políticos, presentadores, actores que han salido del armario. ¡Incluso la policía ha creado una unidad específica contra los delitos de odio y este año tuvimos su primera carroza en el Orgullo de Madid!

Y de repente, volvemos la vista hacia el mundo del deporte. Y entonces pasa una de esas bolas del desierto.

El mundo del arte y el ocio está muy bien y es importantísimo para la sociedad. Pero seamos sinceros: a la hora de cohesionar, paralizar y marcar el ritmo de un país, es el deporte el que corta el bacalao. Los calles y los cines se vacían cuando hay un partido importante. Los presidentes, tan reticentes a acudir a según que actos, están ahí como un clavo en la tribuna VIP de los encuentros importantes. Los deportistas de élite protagonizan anuncios de seguros, yogures y lo que se tercie pese a las limitadas dotes actorales de muchos. Todos recordamos aquella riada roja que cubrió toda España cuando la Selección gano el Mundial. ¿Alguien ha visto una manifestación remotamente igual de masiva para protestar por la degradación de las condiciones laborales? ¿El día que alguien invente una cura contra el cáncer veremos por la tele a hordas de gente llorando y subiéndose a estatuas? No, está claro que el deporte, en particualar el fútbol en el caso de España, está en el corazón de la sociedad, y marca su vida de una manera determinante.

Por pura estadística, sabemos que tiene que haber un buen número de deportistas LGBT por ahí metidos. Si hablamos de fútbol masculino, el rey del mambo, ¿de verdad me vas a decir que en cinco divisiones, cada una de ellas con decenas de equipos, cada uno de ellos con decenas de jugadores, ninguno es gay? Si sacamos la lupa y miramos más de cerca, alguna cosa nos encontraremos.

Víctor Rodríguez

Por ejemplo, hace unas semanas, El Intermedio entrevistó a la policía lesbiana Elena Sánchez y al waterpolista gay Víctor Rodríguez. Ambos hablaban de la necesidad de visibilidad en sus colectivos. Hasta hace no mucho tuvimos a un árbitro abiertamente gay. La experiencia del waterpolista no es mala, y según explica le han juzgado por su capacidad como deportista, como tiene que ser. No puede lamentablememe decir lo mismo Jesús Tomillero, ex árbitro que tuvo que dejar la profesión por las situaciones que tuvo que vivir, en particular cuando un hincha de dedicó un insulto homofóbico y los demás asistentes en las gradas... se rieron. Así está el nivel. 

En una nota un un poco más positiva, en 2015 el Rayo Vallecano lanzó una segunda equipación en la que la tradicional franja roja era sustituida por un arcoíris. Los colores representaban cada uno de ellos una causa social, y la franja toda en su conjunto, la lucha por la igualdad de las minorías sexuales. Una bonita idea que además tuvo una cierta resonancia social. A nivel personal recientemente estuve en una fiesta popular de este barrio, y entre la multitud pude ver a más de uno, a día de hoy, dos años después, vistiéndola.

Todo muy bien, pero nos sigue faltando un futbolista gay. Todos los deportistas que quieran seguir la senda de Víctor Rodríguez son más que bienvenidos, pero como ya he dicho, el verdadero nido de avispas lo tenemos en el mundo del fútbol. Sabemos que no será fácil. En Francia hubo un equipo entero conformado por hombres homosexuales, el Paris Foot Gay, que luchaba por la visibilización del colectivo en este mundo tan hostil. Sin embargo, en 2015 se vieron obligados a colgar las botas en vista de la falta de apoyos oficiales, y según sus palabras, la vergüenza de algunos a la hora de tratar el tema.


Poniéndonos en un plan sociológico, las razones por las que la figura del "futbolista gay" sigue siendo inédita son obvias. El deporte, y el fútbol en particular, es el coto privado de la masculinidad más tradicional. Todos los valores tradicionalmente masculinos (la fuerza, la resistencia, la agresividad, la actividad física) encuentran en el fútbol su máxima expresión. Es una guerra (normalmente) sin sangre, y en una guerra no se ve con buenos ojos cualquier síntoma de presunta debilidad. Y ya sabemos que en el corazón de la sociedad sigue viva y coleando esa ecuación que dice básicamente:

 homosexualidad = feminidad = debilidad = inferioridad

Si los homosexuales son femeninos, si la gente con pluma es débil, si la feminidad es señal de todo lo que es rechazable, está claro que un homosexual no tiene lugar en el campo de batalla del terreno de juego.

Martina Navratilova, una auténtica pionera, salió del armario nada menos que en 1981

Estoy convencido de que antes o después, un chico dará el primer paso. Aunque los imbéciles homófobos de turno no lo sabrán apreciar, se tratará de una persona provista de una valentía temenda, pues no será menos la que necesitará para enfrentarse a un estadio cantando y gritando idioteces. Escucharemos incontables comentarios imbéciles, que le juzgarán positiva o negativamente en función de su sexualidad ("pues para ser gay juega bien", "claro, siendo gay no podía jugar muy bien", y todas esas variantes que tanto nos suenan del mundo de del deporte femenino). En fin, será un camino escarpado, y sólo nos queda esperar que con su valor cambie el mundo e inspire a muchas otras personas de dentro y fuera del mundo deportivo.

Para acabar, sólo quiero añadir un enlace al blog La perspectiva Lázaro, de mi compi bloguera Paula Lázaro, que en su última entrada habla precisamente del machismo imperante en el mundo del deporte en un excelente artículo que recomiendo mucho leer para abrir más los ojos sobre este tema.

martes, 27 de junio de 2017

Wonder Woman (2017): hay muchas maneras de cambiar el mundo


 El recorrido que Wonder Woman, la película y el personaje, han trazado hasta llegar a la gran pantalla, ha sido largo y tortuoso. Y es que sobre los hombros de la amazona descansaban un montón de expectativas, posibilidades y responsabilidades. Esto no era solo una película: esto era una apuesta al doble o nada, de cuyo resultado artístico y comercial dependía una importante posibilidad de evolucionar para la cultura y por ello para la sociedad. Tal vez parezca que exagero, pero estoy convencido de ello, y me explico.

La última peli protagonizada por una superheroína de cómic fue Elektra, en 2005. Aquella peli, un spin-off de Daredevil protagonizado por Jennifer Garner, se pegó un importante batacazo comercial y crítico. Corrían malos tiempos para el cine de acción protagonizado por mujeres: Catwoman, Ultraviolet y Aeon Flux, aunque contaban también con actrices de primer nivel, tuveron también resultados flojísimos en la taquilla y en la crítica, y al final el subgénero entró en un largo período de criogenización, sólo interrumpido en parte por la saga de Resident Evil, que al menos a nivel comercial triunfaba, y sobre todo Los Juegos del Hambre, que esta vez sí, sumaba unas críticas bastante postivas a su buen rendimiento en taquilla.

Tengo que reconocer que tengo una cierta debilidad por todas las pelis que menciono ahí arriba (particularmente por Elektra, de la que quizá algún día hablaré), pero aunque les vea sus cualidades positivas, no puedo negar que eran flojas, y en muchos aspectos se notaba la poca fe que los estudios responsables tuvieron en ellas, más allá de poner a una actriz famosa de cabeza de cartel. Directores que en varios casos no se tomaban muy en serio a su personaje, guiones descompensados, falta casi total de respeto a las fuentes de esos personajes.. El fracaso era casi obligatorio.
 
En Wonder Woman, casi se puede palpar, el estudio puso toda la carne en el asador. Empezando con una directora potente (Patty Jenkins, autora de la inolvidable Monster), siguiendo por una protagonista que no era muy famosa (ni tan curvilínea como algunos pensaban que debía ser) pero sí perfecta para encarnar a la amazona, luego por un guión bien dosificado (aunque un tanto largo, la cruz cinematográfica de nuestro tiempo), y acabando por una maquinaria promocional a la altura.

Y el resultado es digno del nombre de la protagonista.




Patty Jekins y Gal Gadot se alejan por completo del sendero del cinismo, las caras serias y los tonos grisáceo-azulados de sus predecesoras, y componen a una superheroína que si por algo destaca es por su bondad, su optimismo, su calor humano, su, en el mejor sentido del término, inocencia. Wonder Woman se mete de cabeza en la Primera Guerra Mundial no porque la obligue a ello un árido sentido del deber, sino porque desea ayudar a la gente, detener la guerra y salvar todas las vidas que pueda.

La película está llena de momentos memorables, destacando esa icónica secuencia en la que Diana se cansa de seguir todo el rato las indicaciones de Steve, se coloca por primera vez su diadema, se quita la capa y sale a campo abierto a cambiar por sí sola el curso de la batalla. Viéndola avanzar por el campo, devolviendo las balas con sus brazaletes y defendiéndose de la artillería con su escudo, entendemos de golpe todo lo que Diana Prince representa, tanto dentro como fuera de la película.

La directora tuvo que luchar para que esta escena no fuese cortada del montaje. De repente se entiende mejor por qué el universo cinematográfico DC iba como iba... 
Las cualidades de Wonder Woman como persona y superheroína nunca dejan de estar presentes a lo largo de la película: tanto la valentía y la fuerza, como su compasión, optimismo y bondad. Y es que desde el principio el personaje fue creado con una idea en mente: representar cómo determinadas cualidades tradicionalmente femeninas y que se percibían como asociadas con la debilidad, podían ser en realidad aquello que la hacía más fuerte y heroica. La directora ha tenido esto en mente durante todo el proceso de creación de la película y podemos verlo incluso en detalles como su forma de luchar: aunque Diana porta una espada, la mayor parte del tiempo se enfrenta a sus enemigos de forma no letal, con puñetazos y patadas, golpes de escudo y con el Lazo de la Verdad. No lucha para matar, sino para conseguir la paz. El contraste con los rascacielos demolidos por Superman en Man Of Steel es abismal...

Para redondear la peli, tenemos unos cuantos secundarios entrañables (destacando a la divertida Etta Candy; y aprovecho el paréntesis para lamentar que no tenga un papel mucho, mucho mayor en la peli), y hasta el obligado personaje masculino que da pie a la subtrama romántica, está escrito e interpretado con acierto, y tiene su propio peso en la trama sin necesidad de eclipsarle o anularle para que la protagonista brille, como tantas veces ocurre en pelis de este estilo cuando se invierten los roles y él es el héroe y ella "la novia".

Otra escena icónica. Esta además dio pie a un hashtag, #WWGotYourBack en el que mujeres y niñas guardan espadas en sus vestidos. Si esto no es un ejemplo de empoderamiento a través de de la cultura que baje dios y lo vea.

Decía al principio que la peli cargaba con un gran peso a sus espaldas, mayor que el que cargan otras pelis de expectativas comerciales similares: Wonder Woman tenía que demostrar que una película de superhéroes protagonizada por una chica y dirigida por una mujer podía triunfar en taquilla. Casi me da vergüenza tener que teclear la frase anterior, pero es que esta ridícula idea estaba de verdad implantada en las mentes de los productores ejecutivos de Hollywood (para muestra, un botón: cuando rodó esta peli, Patty Jenkins no firmó un contrato que la atase a una secuela, como ocurre habitualmente con este tipo de películas, lo que muestra que los productores, pesea todo, no las tenían todas consigo). Wonder Woman ha pulverizado este prejuicio, y sólo nos queda esperar que el ejemplo cale, y la idea quede desterrada ya para siempre.

Este artículo va dedicado a Pedro y Marina. Ojalá hubiésemos podido estar juntos para verla. 

sábado, 10 de junio de 2017

El friendzoning, o por qué las chicas (supuestamente) deben "corresponder"



Si hay un barómetro sociológico infalible y al alcance de casi todos, son los memes que nos llegan a través del WhatsApp. Muchas veces he sabido si en mi ciudad natal hay una ola de calor, o si ha ocurrido cualquier acontecimiento curioso, por la remesa de memes que me han llegado respecto a ese asunto antes que por las noticias. Y luego están otros chistes que no hacen referencia a sucesos tan específicos o recientes, sino a cosas más generales, como tendencias, conceptos que se ponen de moda... Desde hace unos añitos, tenemos el caso que me ocupa hoy: ese concepto denominado friendzoning.

En realidad, aunque la palabra sea más o menos nueva (y esté en inglés, of course), el concepto al que alude el friendzoning es algo más viejo que el hambre: que la persona que te guste te diga que sólo quiere ser tu amigo. Y aquí yo pongo "la persona", pero la realidad, si vamos a ser francos, es que en los chistes que me llegan, y que se pueden ver en una simple búsqueda en Google, el punto de vista siempre es de un chico al que le gusta una chica (preferentemente buenorra nivel 100), y esta, la muy zorra, solo le ve como un amigo. Puntos extra si el chico tiene acné o pinta de friki de Star Wars, por ejemplo.
 
Mi problema con el friendzoning es que le veo un buen puñado de implicaciones estúpidas y machistas; específicamente androcentristas, si vamos a concretar. Algunos se toman esa frase de que el hombre es la medida de todas las cosas un poco al pie de la letra, ya sabéis.

Para empezar, está esa noción implícita de que si eres amable con una chica, esta te debe algo. Ya sabes: si la escuchas cuando tiene problemas (con ese chico al que no le hace friendzoning, por ejemplo), si la invitas a algo, si la ayudas con lo que sea... Lo mínimo es que se enrolle contigo, ¿no? Pues resulta que no. ¿Hay alguna norma por la cual las chicas deben ofrecer sexo a los chicos que las tratan bien y yo no me había enterado? La realidad es que una chica, o cualquier persona con la que te muestres atento, no te debe nada.  Nadie está moralmente obligado a acostarse o salir con nadie, por muy bien que te hayas portado con esa persona ni muchas copas a las que les hayas invitado.

La muy cabrona se negó a corresponderle. Muy fuerte.

Por otro lado, está el tema del androcentrismo del que hablaba antes. En estas situaciones que plantean los memes, parece insinuarse que este fenómeno se da particularmente entre las mujeres respecto a los hombres; vamos, que son ellas las que principalmente hacen friendzoning a los hombres. Sin embargo, lamentablemente lo de que a Fulanito/a, esa persona por la que suspiras, no le atraigas nada de nada, es una experiencia prácticamente universal. Y tampoco es exclusiva de personas heterosexuales, déjame añadir. Esta concepción de que son sobre todo las chicas las que se lo hacen a los chicos trae consigo su pequeño cargamento de implicaciones machistas, como que las chicas son manipuladoras y desagradecidas con los hombres, y que los hombres están dispuestos a tirarse a la primera que les diga sí. Aunque luego, tiene gracia, en estos chistes ella siempre es prácticamente una diosa y él un tipo normal; vamos, que nunca me encuentro con chistes en los que el chico esté tratando de ligar con una chica normal y corriente. ¿Por qué se enrabietan tanto estos chicos de los memes de que esas buenorras no les correspondan a ellos, con un físico más normal, cuando ellos mismos sólo la están eligiendo a ella por su físico?

Muchos memes resaltan además el hecho de que el chico en cuestión sea dulce, cariñoso, amable, escuche a la chica o le haya hecho un gran favor... Y ella pese a todo le dice que sólo le ve como un amigo. La implicación es que a ti, que eres super majo y buen tío, te rechaza la muy cabrona (y seguro que luego querrá liarse con un chungo). Pero, ¿se puede hablar de verdadera amabilidad o simpatía cuando esas actitudes no son más que tácticas para conseguir a una persona? ¿Es verdaderamente tan buen tío alguien a quien le aburren tus problemas pero sólo finge que te escucha y le importas porque quiere acostarse contigo? Desde alguien así muy buen partido no parece.


La atracción es algo incontrolable y completamente libre, chicos. A veces, a base de ser amable y estar siempre ahí para esa persona que tanto te gusta, es posible que la acabes conquistando. Pero también es perfectamente posible que no consigas nada, porque esto no es un videojuego donde sumar puntos, y nadie tiene la culpa de no corresponderte como tú querrías. Búscate a una persona con la que conectes de verdad, una persona a la que le interesen las mismas cosas que a ti, y no trates de fingir falsas e interesadas amistades cuando lo único que desees con alguien sea tirártelo/a.

Y si lo haces y esa persona te dice la famosa frase de que sólo quiere ser tu amigo/a, déjate de hablar de friendzoning y demás excusas y entiende que el resto de las personas del mundo tienen sus propios deseos y motivaciones y no están ahí para cumplir los tuyos. 

¿Y si te dijera que el friendzoning es una gilipollez, porque las chicas no son tragaperras a las que les metes amabilidad hasta que te toca el sexo?

lunes, 15 de mayo de 2017

2017: Un pequeño paso del subtexto al texto

 Recientemente vi Alien: Covenant, la nueva entrega de la franquicia de terror espacial. Justo cuando estaba a punto de empezar, ya sentado en la butaca, me enteré de que al parecer entre los miembros de la tripulación había una pareja gay. ¿En serio? Si así era, me sorprendía que el dato había pasado bastante desapercibido, a diferencia de otra peli reciente aspirante a blockbuster de la que hablaré en un momento.

A sabiendas de esto, me dediqué a escudriñar a cada secundario de la peli, en busca de alguna pista (porque evidentemente no iba a ser ninguno de los principales, o el tema habría tenido mucho más bombo). A media peli ya empecé a pensar que estábamos ante un nuevo "caso Dumbledore", en el que nos enteramos de que tal personaje es gay porque el creador de la peli, libro o etcétera lo anuncia en una entrevista, pero en la obra en sí no hay ninguna referencia explícita. Es un fenómeno mucho más frecuente de lo que uno podría creer, y tiene una explicación muy simple: por un lado el creador entrega a sus seguidores LGBT una migajita con la que saciar su sed de verse representados; por otro, conjuramos el peligro de que nos prohíban publicar la obra en Malasia o Alabama.

El caso es que finalmente, a media peli, viene la esperada señal: cuando cierto personaje muere, otro de los tripulantes, con el cual le hemos visto mantener una única conversación previamente, exclama "¡amor mío!". Fin del contenido gay de la peli.

"Teníamos otra escena más, pero el Xenomorfo dijo que le estábamos eclipsando"
Hoy, mientras escribía esto, me enteré de que existía este clip promocional que sirve de prólogo, y que sólo se puede ver en YouTube, en el que todos los tripulantes tienen una cena distendida, y la pareja en cuestión echan un pulso, se muestran más cariñosos y hasta se dan dos besos rápidos... Una pena que la escena haya quedado como clip promocional (y no sólo por el contenido gay, sino porque no le habrían venido mal a la peli más escenas de desarrollo de personajes).

El caso es que me vino a la mente ese otro caso reciente y similar del que hablaba al principio: la peli de los Power Rangers (la cual, dicho sea de paso, disfruté mucho, más que esta de Alien). Según había leído ya en la prensa, Trini, la Yellow Ranger, iba a revelarse como lesbiana. La noticia en este caso sí saltó a los medios, porque tratándose de una peli dirigida a un público más bien infantil, incluir estos contenidos "adultos" (porque la propia existencia de la homosexualidad, para mucha gente, es un tema "delicado" al que los niños no deben ser expuestos demasiado pronto) resultó más polémico, y así, en Rusia le pusieron una calificación de "Para mayores de 18 años". Sin duda Power Rangers debe de ser la peli más blanda e inocente del mundo en compartir esta calificación con cosas como la saga Saw... Aunque tiene una competidora, y de este mismo año: la versión en imagen real de La Bella y la Bestia, a la cual le pasó exactamente lo mismo por su "contenido" gay.

El "contenido gay" de ambas, al igual que en Alien, es de menos de un minuto de duración: como te despistes, entre sorbo del refresco y puñado de palomitas te lo pierdes. La Yellow Ranger tuerce el gesto cuando el Black Ranger le pregunta si sus problemas con chicos son en realidad problemas con chicas. LeFou mira a Gastón con más admiración de la cuenta, y en medio de un baile acaba emparejado, durante un fotograma y medio, con otro hombre. Si en algún país han decido cortar estas escenas o la de Alien por este contenido "controvertido", me imagino los sudores que habrán pasado los censores para mantener la continuidad sin estas largas y detalladas subtramas, tan íntimamente entretejidas con el resto del argumento de sus respectivas pelis que... en fin, me dejo de ironías.

"No, Gastón, lo dice de broma, es solo que me gusta tu tupé"
Con todo esto, parece que 2017 es el año en que hemos subido al siguiente y pequeño escaloncito: del subtexto de antaño hemos pasado al texto. Ya no se trata solo de dos personajes que se miran mucho, o de insinuaciones más o menos de broma con las cuales el espectador podía pensar lo que quisiera. Eso sí: es un texto pequeñito, sin trascendencia en la trama y apenas notorio. Pero no quiero ser desagradecido, porque la intención es buena y al menos ninguno de los directores implicados ha rehuído el tema en sus entrevistas, aún cuando estos pequeños experimentos, como comentaba más arriba, han provocado reacciones negativas en determinados sitios y seguramente dañado la vida comercial de estas pelis...

Las películas que aspiran a blockbusters, como estas tres que menciono, tienen campañas de marketing que son casi estrategias militares, en las que se invierte muchísimo en publicidad, con la esperanza de que tengan un gran rendimiento económico que siga bombeando sangre a la industria. Por ello, están medidas al milímetro para gustar; blanqueadas y descafeinadas hasta quedar del todo desprovistas de cualquier elemento transgresor que pueda ahuyentar a parte del público. Es por eso que incluso pequeños pasos como estos me parecen dignos de respeto, y sólo espero que las grandes productoras sigan este camino, aunque pierdan posibilidades en determinadas taquillas. Y es que sólo arriesgando se puede cambiar el mundo...

viernes, 5 de mayo de 2017

Nominación a los Premios 20blogs


La de hoy va a ser una entrada especial y breve, en la que por una vez no voy a hablar de los temas habituales del blog. Y es que anoche fue la gala de entrega de premios 20blogs, y mi blog estaba nominado... Finalmente no gané (felicidades a http://www.fotopets.es/ por su premio y su hermoso blog), pero desde luego esta fue una experiencia intensa y completamente nueva en mi vida, y sólo el hecho de haber sido nominado es una gran ilusión. Visitando los blogs de los demás nominados y ganadores, se puede ver que el nivel tanto de diseño como de contenidos es en general altísimo, por no hablar del inmenso grado de popularidad que alcanzan muchos de ellos.

En fin, como digo esta va a ser una entrada corta, así que toda esta experiencia, sólo voy a resaltar que, en el tema que atañe a mi blog, me pareció bonito comprobar cómo en las categorías de videojuegos y motor, mundos tradicionalmente acaparados por los hombres, nada menos que dos de las tres candidaturas en ambos casos eran protagonizadas por mujeres. Se trata de Rincón Olímpico, Cosas de Chicas Gamers, Todas Gamers (¡felicidades!) y La perspectiva Lázaro, sobre psicología y deporte, el cual me ha sorprendido especialmente y además logra algo inaudito en mí y es que me interese sobre el deporte. De resto, las demás categorías estaban repletas de blogs escritos por mujeres, y aunque no he hecho el cálculo, a bote pronto diría que eran mayoría. El mundo, aunque a veces no lo parezca, se mueve. Ojalá en un años esta situación se traslade a la esfera política y ya no sea necesario el apropiado comentario de Mónica Oltra recogido por Arsenio Escolar, el director el diario, cuando subió al escenario a recoger su premio de la categoría grupal "Polític@ conectad@s": "¡cuánto hombre!".

¡Felicidades a todos los demás nominados y ganadores!

jueves, 27 de abril de 2017

El privilegio de ser una tabula rasa


Recientemente, una entrevista con Cristina Cifuentes en el suplemento de moda SModa generó una gran polémica, pues según se resaltaba, afirmó que "el feminismo ya no era necesario" y que "a veces se hacía la rubia" (es decir, la tonta, aclaraba ella misma) cuando trataba con hombres para conseguir cosas.

He de decir que pretendía coger esa entrevista como punto de partida de esta entrada, para explicar por qué motivos el feminismo sigue siendo necesario, aunque para mucha gente ya pueda parecer superfluo y hasta amenazador. Pero no me gusta nada esa tendencia actual de saltar a la yugular de la gente en cuanto aparece en los medios una cita pronunciada por el famoso de turno, sin tomarse la molestia de conocer sus palabras en su contexto y asegurarse de que dicen eso que parecen decir. Creo que ninguno de nosotros saldría bien parado si grabasen todo lo que decimos las 24 horas del día, y después cogieran esas palabras y las pusieran en negrita en la portada de una revista. Así que busqué la entrevista de marras, y la leí. La puedes leer aquí.

Y bueno, hay que decir Cifuentes matiza mucho esos comentarios que hace, y resulta que a grandes rasgos dice lo que yo venía a decir en este artículo: que el problema ya no es tanto la ley (hablamos de España, por supuesto), sino la sociedad. Desde la primera página de la Constitución queda declarado que no se puede discriminar, entre otras cosas, por razón de sexo, y obviamente eso incluye salarios, derechos, etc. Pero cuando vamos al plano de la realidad, esa igualdad en muchas ocasiones brilla por su ausencia, y ella concretamente menciona el tema de los micromachismos... Respecto al comentario de "hacerse la rubia", lamentablemente el contexto no cambia nada, y es una lástima que alguien que se define como feminista (y estoy de acuerdo en que lo es), se aproveche del dañino cliché que la belleza y la inteligencia, en las mujeres, van en proporción inversa. Así que lo dejamos en que la entrevista es una de cal y otra de arena.

En lo referente al machismo, un problema básico del que, en mi opinión, surgen muchos otros, es que la sociedad sigue considerando al hombre como la opción por defecto, la "persona media", la tabula rasa. Y este es el mayor privilegio que te otorga básicamente el haber nacido como hombre. Si eres escritor nunca dirán de tu libro que es "literatura masculina". Si tienes una banda de música y todos son hombres, nunca te preguntarán si tu banda tiene una sensibilidad masculina. Si actúas en un festival de música donde todas las bandas están compuestas por hombres, nunca nadie preguntará si la selección fue deliberada. Si eres director de cine nunca te preguntarán si lo puedes compaginar con el cuidado de los hijos, si eres astronauta nunca te preguntarán por el cuidado de tu pelo, si eres guionista nunca pondrán en duda si puedes crear personajes de sexo femenino creíbles, si haces una serie y todos los personajes son hombres nadie te preguntará si pretendes hacer un retrato del hombre actual, si juegas a videojuegos nadie pensará que juegas bien "por ser hombre" ni que juegas mal "a pesar de ser hombre", sino que tu forma de jugar se achacará a ser la persona que eres y no a tu sexo masculino. ¿Ves un patrón? Los hombres tenemos el privilegio de que, hagamos lo que hagamos, nunca nos van a colgar el apellido de "masculino": seremos escritores, futbolistas "normales" y punto.

Por otra parte, hay una cierta tendencia a "glamurizar" a las mujeres que ejercen una determinada profesión, y a considerar su belleza física como un factor más a la hora valorar su desempeño. ¿Alguna vez te has parado a pensar por qué en algunos hospitales las enfermeras llevan faldita? En una profesión donde a menudo hay que correr, agacharse y otras cosas, y en definitiva lo que cuenta es que el uniforme sea funcional (como es el caso en el caso del uniforme masculino, que es sobrio y práctico, como manda la lógica), resulta ridícula y significativa esta decisión que hace que la mujer ejerza su trabajo, pero sin dejar de lado el factor florero.

Y aquí entroncamos directamente con reportajes como este de mujeres políticas en revistas de moda, con fotos de la fémina en cuestión luciendo modelitos. Me resulta inimaginable pensar en Rajoy, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias en este contexto, posando en jardines y balcones mientras miran lánguidamente al infinito. De nuevo, la misma Cifuentes pone esto de relieve en la entrevista (en la cual se empieza hablando de moda, aunque luego van a más allá), lamentando cómo "cuando un hombre va a un acto, la noticia es lo que dice. Cuando va una política, a veces, se destaca más lo que lleva puesto." El que haga esta puntualización es otro punto a su favor, pero la realidad es que una y otra vez vemos estos reportajes y estas entrevistas en donde por algún lado se tienen que colar comentarios sobre el estilo de vestir de la famosa de turno y su belleza, aunque su oficio no tenga nada que ver con ese tema. Las mujeres políticas no se libran, desde luego. Y paro ya con los enlaces externos.

En definitiva, obviando su frase lapidaria sobre las rubias, Cristina Cifuentes no sale tan mal parada de la entrevista como nos habían hecho creer, pero el formato de la entrevista, esos pies de foto explicando el modelito, la existencia misma de entrevistas como esta, son un síntoma más de que no, no hemos llegado al final del machismo, aunque se hayan dado pasos de gigante. En ello estamos.

sábado, 15 de abril de 2017

Dragon Ball, los roles de género y el "efecto mamá"


 
Recientemente, impulsado quizá por el cariño a los personajes y quizá por esta corriente de nostalgia que invade a nuestra sociedad desde hace unos años y que hace por momentos que la cartelera de los cines y las pantallas de nuestras televisiones (u ordenadores o tablets) parezcan salidas de los 90 y hasta de los 80, me puse a ver Dragon Ball Super, la nueva temporada de la mítica saga de manga y anime.

No se le pueden pedir peras al olmo: Dragon Ball siempre ha sido eso que llamamos un placer culpable. Aún así, en sus mejores momentos, Akira Toriyama demostraba una imaginación desbordante, un gran sentido del humor, un don para la progresión narrativa (¡esa primera batalla de Goku contra Vegeta! ¡Ese clímax de Son Gohan con un brazo roto borrando a Célula de la faz de la tierra!), y una capacidad difícil de definir para crear personajes icónicos. Prueba de ello es cómo, en su momento, de niño, me interesé por la serie mucho antes de poder verla, sólo con ver el merchandising que llegaba a mi ciudad en forma de tazos, gomas de borrar y demás. O cómo la serie ha seguido de forma casi permanente en antena, siendo referente de ya varias generaciones.

Sin embargo, incluso mi yo adolescente fanático no podía evitar notar ciertas cosas. Como que los dos únicos personajes abiertamente homosexuales que aparecían en la saga eran, uno malvado (aunque muy fuerte para su época, eso sí), y muchos años después, un secundario cómico. Este, por el lado positivo, era "bueno", pero de cierta manera su caso era aún peor porque su "comicidad" radicaba en el mismo hecho de ser mariquita y gustarle Trunks. No, Toriyama no era de ideas muy avanzadas en este sentido... Yo, que en aquella época necesitaba de referentes en los que poder reflejarme, me conformaba con hacer la vista gorda y elaborar mi teoría secreta (¡aún no desmentida!) de que Ten Shin Han, que sí era un personaje digno, también era gay. Al fin y al cabo nunca muestra ningún interés por ninguna chica y siempre está junto a Chaozu (Kaos en la versión española).

No, Toriyama no era muy sutil
Y respecto a las chicas las cosas no eran mucho mejores. En Dragon Ball las chicas caen en unos arquetipos muy específicos: la tontita frívola (la madre de Bulma; Ran Fan, aquella "guerrera" del torneo de artes marciales), la irascible irracional (Bulma, Chichi), o incluso ambas a la vez (Lunch). Por supuesto ninguna peleaba bien.

El soplo de aire fresco vino con las dos sagas siguientes, que nos trajeron a Nº 18 y a Videl. La primera era, por primera vez en toda la trama, una guerrera fuerte y con un rol determinante en la historia. Además tenía un argumento interesante y con matices: era una humana convertida en androide y programada para matar a Goku. Pero su programación no pudo ser completada, y eso hacía que, aunque efectivamente quería matar a Goku y eso la convertía en antagonista, por otro lado era una buena persona y conservaba en gran medida su humanidad, con lo cual en realidad no tenía malas intenciones. Por otro lado no caía en ninguna de las categorías que mencionaba antes, y era apacible y segura de sí misma. Videl, por su parte, era una muchacha independiente, alegre, segura de sí misma, inteligente y con fuerte carácter. No es de extrañar que Gohan acabara enamorado de ella.  Fue una lástima que, a medida que avanzaba la saga final de Dragon Ball, su rol se vio mermado porque, al igual que les ocurría a todos los personajes sin sangre saiyajin, era incapaz de luchar a esos niveles. Por cierto, a lo largo de esta saga, Nº 18, ya emparejada con Krilín e integrada al 100% en el bando de los buenos, desarrolló una obsesión materialista y no movió un dedo en las batallas contra los enemigos que pretendían destruir la tierra. Ejem.

Y llegamos por fin a Dragon Ball Super, la saga actual. El rol de ambos personajes queda muy bien definido en la imagen que sirve de cabecera a la serie y que abre esta entrada: ahora Nº 18 y Videl son, sobre todo, madres.

En el caso de Nº 18, es como si los guionistas (ahora ya no se le puede echar toda la culpa a Toriyama) hubiesen tenido un brote de amnesia y hubiesen olvidado que esta chica tenía una fuerza superior a la de un Super Saiyajin de nivel 1. No se ha implicado en ninguna pelea, y se limita a llevar en brazos o de la mano a Marron, su hija. En un determinado momento, su marido, sale volando para ir a luchar contra la amenaza del momento, exclamando que deben proteger el mundo en el que vive su hija. Nº 18 se queda asombrada por la valentía de su marido, viendo como este parte volando hacia la pelea. Todo eso estaría muy bien si no fuera porque Nº 18 es bastante más fuerte que él y lo lógico sería que fuera ella a pelear. La implicación es que ella es la mamá, y por tanto su rol es quedarse en casita con su bebé...

Y con Videl la cosa es incluso peor. En su caso, más que por un parto parece que haya pasado por una lobotomía. En realidad ya desde el inicio de la saga tiene un comportamiento anormal, todo el tiempo con una delicada sonrisita en su cara y apenas hablando. Durante el capítulo dedicado a su cumpleaños, apenas sale unos minutos y dice dos o tres frases (le regalan un agua con propiedades cosméticas, "que es algo que a Bulma le gusta"). Posteriormente "juega" un papel importante cuando necesitan al bebé que se está gestando en su interior para completar al grupo de saiyajins necesarios para transformar a Goku. Esto de que que Videl sea "necesaria" como mero recipiente humano de otro saiyajin ya tenía unas implicaciones un poco cosificadoras, a todas estas. Por supuesto, cuando acaba el proceso, se desmaya, como buena damisela dulcita y flojucha que es ahora. Ni rastro de la Videl adolescente que se peleaba con matones que la doblaban en peso y talla. Y el resto de la saga, ahí está, llevando a Pan en sus brazos, con su nueva personalidad consistente en limitarse a sonreír y quedarse un poco al margen de todo. Y servirle a Gohan tacitas de té.


 Me temo que en el caso de ambos personajes los guionistas están simplemente reproduciendo, quizás incluso de manera inconsciente, algo muy presente en la sociedad japonesa, dónde frecuentemente las chicas realizan unos estudios universitarios e incluso trabajan durante un tiempo, hasta que se casan y entonces esa progresión profesional se detiene ipso facto, pasando a quedarse en casita limpiando, cocinando y cuidando de los nenes, mientras el hombre se pasa el día ausente peleando contra seres malvados el mundo laboral. Sí, va a resultar que Dragon Ball es una metáfora bastante próxima a la realidad de la sociedad japonesa en lo que se refiere a roles de género. A menudo las obras de fantasía son un espacio ideal en el que mostrar ideas subversivas sobre la sociedad, porque los límies los pone la imaginación. Es una lástima que esta no es una de esas ocasiones...

Pero no todo va a ser malo, y para acabar la entrada me gustaría hablar de esas maneras en las que esta nueva saga está también mostrando un lado mucho más progresista. La primera de quien hay que hablar es de Bulma. Y es que Bulma es el descubrimiento (o redescubrimiento, más bien) de la saga. A diferencia de Nº 18 y de Videl, Bulma tiene importancia en la trama y su rol no se limita al de "mamá de Trunks". Desde el principio de este manga Bulma siempre fue un personaje muy divertido, porque ponía el punto de vista "cotidiano" a las cosas que ocurrían en este manga, y si bien era buena en el sentido más vago del término, no llegaba al grado de virtud de Goku, siendo un tanto mezquina y egoísta en cuanto a su propia supervivencia, dos rasgos que la hacían muy cercana. Además de un genio de la tecnología, Bulma es una mujer intrépida, y en esta saga, aunque no pelee como los saiyajins, tiene un peso importante en las tramas. Una ovación para Bulma y para los guionistas que han sabido verla como algo más que una cuidadora de niños.

El otro gesto de progreso de Dragon Ball Super es aún más sorprendente conociendo los antecedentes de Toriyama. Se trata de Whis, el vigilante de Beerus. El de Whis es un caso particular, porque es un personaje sin precedentes en Dragon Ball. Whis es alegre, tranquilo, educado, amante de la comida... Y además tiene muchísima pluma y es uno de los personajes más poderosos del universo. Al igual que en el caso de mi teoría personal respecto a Ten Shin Han, no hay ninguna confirmación oficial respecto a la sexualidad de Whis, si es que la tiene, pero queda clarísimo por su voz, gestos actitudes (se sonroja cuando ve accidentalmente a Beerus) y forma de hablar que el concepto de su personaje es el de un hombre muy afeminado. Y lo bueno es que esto no le resta ni un ápice de poder ni de aplomo, y absolutamente ningún personaje le falta al respeto a causa de este afeminamiento. Whis posee un aura de respetabilidad y autoridad a su alrededor que nadie cuestiona. Toriyama lo creó con la intención de que fuera un hombre guapo, y le tiene aprecio al personaje, así que no se puede negar que en esto sí que ha avanzado. Y a todas estas aún no he nombrado a su hermana Vados, poseedora de una fuerza y carácter similar (si bien algo más serio). 


Para terminar el artículo, me pregunto qué derroteros seguirá la historia respecto a Pan, la hija de Son Gohan y Videl. Se trata de la primera mujer con sangre saiyajin de la saga, un factor que juega mucho en su favor en esta serie. Ya hemos podido ver en algún capítulo que pese a ser sólo un bebé posee una gran fuerza, y en las últimas páginas del manga, así como en la saga apócrifa de GT, ha demostrado haber heredado las dotes para la lucha y la personalidad de su madre (pre-parto, claro). Ojalá nos vuelvan a sorprender.