lunes, 4 de diciembre de 2017

"Unisex", o lo masculino como versión por defecto


 Ayer me sucedió una pequeña anécdota que ilustró de forma muy gráfica la manera en que los hombres a menudo disfrutamos de un a menudo invisible privilegio por el mismo hecho de ser hombres. Estábamos visitando la exposición Harry Potter: The Exhibition, y como es tradición, una vez terminada la exposición, venía la tienda de regalos. Una de las cosas que más me llamó la atención fue una camiseta roja con el cartel de "Se busca" de Bellatrix Lestrange. Sin embargo, las camisetas eran todas pequeñas, y me acerqué a una de las dependientas para preguntarle si no tenían tallas más grandes.

La chica me respondió que de aquella camiseta sólo existían modelos de mujer. Añadió, con mirada perspicaz, que de hecho esto le había sorprendido, porque normalmente en los puestos de merchandising de conciertos y demás, sólo había modelos para hombres, y no una versión para cada sexo. Y mucho menos únicamente versión femenina. Ignorante de mí, le dije que quizás la versión masculina en estos casos era unisex, y me respondió que a veces ella no tenía más remedio y las compraba, pero que a las chicas esas camisetas no les quedaban bien. Y entonces recordé lo que me pasó este año, cuando en Halloween, para un disfraz, utilicé una chaqueta amarilla de mujer, y al ponérmela pude comprobar que el corte era diferente al de una chaqueta de hombre, y no se me ajustaba bien. En esta exposición, la gran mayoría de las camisetas que se vendían eran "unisex", es decir, de hombre, y por lo tanto, todas las chicas que asistían tenían que conformarse con una camiseta que les iba a quedar como un saco de papas. O quedarse sin camiseta. Así a ojo, yo diría que la mayoría de asistentes a la exposición eran chicas, dicho sea de paso.

Captura de pantalla del resultado de Google imágenes al buscar "camiseta unisex".

Así que yo me quedé sin camiseta, y durante estos diez minutos, viví en primera persona una situación extraña para mí y que sin embargo, como me hizo ver la dependienta, las chicas experimentan una y otra vez, cada vez que acuden a conciertos y otros actos. Por una vez, no tuve el privilegio automático de ser hombre. Es una pequeña pero significativa muestra de cómo el mundo está planificado con el hombre en mente como "sexo por defecto", y las chicas son tratadas como una variante, un caso excepcional. Hasta el punto de que algo considerado unisex, es en realidad la versión masculina simple y monda.

La anécdota, ya que estamos en ello, tiene aún otra capa más. ¿Por qué de este modelo de camiseta en específico sólo había modelo para mujeres? La respuesta más obvia es que el personaje que aparecía representado era Bellatrix Lestrange, una mujer. Evidentemente, el pensamiento de los creadores de merchandising fue que, si el personaje que aparecía era una chica, la camiseta en cuestión sólo querrían llevarla las chicas. En una exposición dedicada a una serie protagonizada por un chico, donde las miles de visitantes de sexo femenino sin duda en el pasado habrán comprado cientos de camisetas (de hombre) con la cara de Harry, y no les habrá pasado nada. Porque, de nuevo, se da por sentado que una chica puede sentirse representada por un chico sin problemas, pero pedir que un chico se ponga una camiseta con un personaje femenino... En fin, no me extraña nada que cuando el periódico El País hizo una encuesta para ver qué famosos servían de referente para los jóvenes de entre 16 y 19 años, las chicas tuvieran referentes de ambos sexos, pero los chicos sólo tuvieran a hombres. La cultura no es ni inocente ni inocua, y sus consecuencias a la vista están.

martes, 28 de noviembre de 2017

La revolución sexual: OT 2017 como reflejo de una generación



 Anoche la gala de Operación Triunfo fue como una explosión de visibilidad y normalización LGBT. Marina, una de las concursantes nominadas a la expulsión, recibió la visita de su madre y de su novio, Bastian, un chico transexual. Este ya se había dado a conocer unas semanas antes, desde que se le pudo ver en un video que envió a Marina durante uno de los programas de El Chat que se emiten tras la gala, y había sido objeto de varias críticas en las redes sociales (a las que respondió con gran aplomo y  elegancia). Durante su breve reencuentro, Marina y Bastian intercambiaron varios besos apasionados, y la cámara lo recogió todo fielmente, sin el menor amago de camuflar nada. Para más inri, el novio de Marina aprovechó la oportunidad para dar más visibilidad aún al colectivo trans con su ropa, y eligió una camiseta revindicativa así como unos tirantes con la bandera del arco iris.

Podéis contactar con él para consegir una en su perfil de Twitter


¿Fue una pura sucesión de casualidades o se alinearon los astros? Porque lo cierto es que toda la gala fue como una pequeña celebración del Orgullo Gay desde su mismo principio, cuando los concursantes intenterpretaron a coro La revolución sexual, la icónica y eufórica canción de La Casa Azul sobre la libertad sexual y el abrirse a la posibilidad de ser feliz, que sin duda es todo un himno gay. Poco después venía este inolvidable momento del reencuentro de Marina y su novio, y un poco más adelante, Agoney interpretaba Rise Like a Phoenix, aquella eurovisiva canción que hablaba de superación personal y que interpretaba la drag queen Conchita Wurst. Curiosamente, esta misma semana TVE había sufrido críticas por un corte en la emisión que se producía, de manera sospechosa, mientras Los Javis, los profesores de interpretación, daban una charla sobre la libertad sexual, al hilo de la canción con la que iban a abrir la gala. Noemí Galera y otros miembros del programa juraron que había sido una mera casualidad, y lo cierto es que hay que creerles, porque el video se pudo ver después recopilado en YouTube; y después de una gala como la de ayer, no sé si debemos agradecérselo a  TVE o a Gestmusic, pero el caso es que este OT no es el mismo que el de 2001.



Y es que el germen de lo que pasó ayer ya estaba en el mismo casting del programa. Los chicos seleccionados este año conforman una pequeña muestra sociológica que siento que representan lo mejor de la generación millennial. En la academia conviven personas de orientaciones variadas, y exceptuando algún roce típico de la convivencia, la tónica general es de armonía, risas y apoyo mutuo. Esta es la primera generación que ha nacido con un montón de referentes LGBT positivos en los medios, con unas leyes cada vez más encaminadas hacia la igualdad, y rodeados de una sociedad que cada vez más valora la diversidad y el respeto a las minorías como uno de sus valores básicos. Y todo esto se nota... Esta es la generación en la que ya no es sorprendente que en un grupo de amigos haya personas de todas las orientaciones sexuales, sin ser imprescindible la tradicional segregación; la generación donde la YouTuber más popular, Dulceida, está casada con una chica. Pero digo que representan lo mejor, porque si bien  todo lo anterior es cierto, es verdad también que en esta generación se está viviendo un lamentable e incongruente repunte de las actitudes machistas. ¿Son posibles ambas cosas a la vez? Por la razón que sea, parece que sí. El resultado del casting de OT 2017 nos ha traído a un grupo de gente muy diverso y valioso, no sólo en términos de capacidades artísticas sino también de calidad humana. Por su parte, la directora Noemí Galera y el resto del equipo queda también claro que tienen toda la intención de seguir apostando por este camino, y ya si otra semana pudiéramos ver algo aún más infrecuente,como una balada de amor cantada a dueto por dos concursantes del mismo sexo, sería para tirar fuegos artificiales. Estoy ansioso por ver las reacciones ante lo ocurrido ayer, y sólo nos queda esperar que el programa nos siga regalando más y más momentos así.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Los inmigrantes LGBT y la invisibilidad

Foto: See-ming Lee

Recientemente, mi amigo George Freeman me pidió que tradujera para la organización Pride Equality International (PEI) el documento que escribió acerca de la situación de los inmigrantes, solicitantes de asilo y refugiados africanos LGBT. El documento, Unveiling the unspoken lens of reality ("Desvelando la lente oculta de la realidad", en su versión traducida), se presentó por fin este sábado 18 de noviembre, y su traducción me supuso abrir los ojos a una realidad que desconocía casi por completo. George es una activista LGBT proveniente de Sierra Leona, y sus experiencias de ser amenazado de muerte en su país, así como su difícil recorrido por España hasta llegar a este momento son un ejemplo claro de las dificultades que atraviesa un africano, que incluyen vivencias que un habitante del primer mundo quizás nunca vivirá. 

A menudo, cuando se habla de temas LGBT, se utiliza el termino invisibilizar. Invisibilizar consiste en tratar de que la existencia de las personas LGBT pase inadvertida. Seguro que alguna vez has oído a alguien diciendo que él o ella respeta mucho a los homosexuales, pero que por qué tienen que ir haciendo aspavientos, manifestándose, besándose en público, etcérera. Este comentario tan frecuente y tan aparentemente inocuo es potencialmente igual o más dañino que cualquier barbaridad salida de la boca de cualquier político ultraderechista. Primero porque en realidad la persona que lo hace sí siente un palpable grado de homofobia, aunque no sea consciente de ello (porque jamás le diría a un heterosexual que no muestre afecto en público a su novia, por ejemplo), y segundo porque es gracias a la visibilidad que el colectivo LGBT ha logrado lo que ha logrado... en algunos sitios. Las leyes contra la discriminación por homofobia, el matrimonio y muchas otras cosas no han caído del cielo ni se han conseguido a base de estar calladito en un rincón; han sido el fruto del esfuerzo de mucha gente.

Pero a lo que iba: mientras leía el texto me daba cuenta de que, si hay un colectivo "invisible" dentro del gran grupo LGBT, ése es el de los inmigrantes. Y es que cuando pensamos en los inmigrantes, se nos vienen a la mente un montón de cosas (la integración, la vivienda, el empleo, las guerras), pero nunca el hecho de que estas personas pueden estar huyendo de sus países por un motivo distinto que el hambre o la guerra: su sexualidad.

Si algo queda claro tras leer el texto, es que los inmigrantes LGBT afrontan una soledad particularmente atroz cuando llegan a sus países de destino. Si alguna vez has viajado fuera de tu país durante un período más o menos largo, seguro que habrás notado que fuera de casa los compatriotas tienden a juntarse. Pero, ¿qué ocurre cuando esas personas son tus enemigos? ¿Cuando los que en tu país de origen deseaban darte una paliza o matarte, aquí en España siguen queriendo hacerlo? Puede que en España haya unas leyes que supuestamente amparan a la minorías sexuales, pero como queda claro leyendo el texto, la ley no protege igual a un nativo que a un inmigrante, y cualquier contacto con la policía puede suponer tu deportación a ese país del que huiste porque te querían matar. Un detalle que me impactó especialmente es la experiencia que varios relataban cuando, en la Oficina de Asilo y Refugio (OAR), se encontraban con que el intérprete que les traducía para los funcionarios era a menudo alguien de su país, con lo que no podían revelar que la razón para huir de sus países era su orientación sexual, ya que se exponían a sufrir represalias. Y cuando podían hablar directamente con los funcionarios, digamos que algunos no eran lo que se dice muy empáticos.

Si los inmigrantes a secas a menudo viven en una burbuja virtual que los separa del país en el que han recalado, respirando su aire, pisando sus calles y comiendo su comida, pero no formando parte de la sociedad verdaderamente y viviendo sus vidas a espaldas de esta, los inmigrantes LGBT viven a su vez en una burbuja aún más pequeña y claustrofóbica, una donde cabe aún menos aire.

El informe también revela que muchos de los inmigrantes, pese a vivir en una gran ciudad como Barcelona, desconocen los locales de ambiente que existen en esta, y si los conocen, de nuevo una barrera virtual les impide acceder a ellos: cuesta dinero. El ambiente, un supuesto entorno libre de ataduras donde puedes ser quien de verdad eres, se revela así como un lugar no tan abierto como parecía, y al que algunas personas no tienen el privilegio de poder acceder si no tienen un mínimo estatus económico.

Por supuesto, el racismo "básico" al que se enfrenta cualquier persona extranjera de otra raza es un factor de exclusión más, que actúa en sinergia con todo lo anterior. Y cuando hablo de racismo no sólo me refiero a los actos más llamativos y violentos, sino también a esas otras actitudes menos evidentes de las que todos podemos ser culpables en ocasiones. Una experiencia que varios de los entrevistados en el documento compartían y que me impactó especialmente fue cómo a menudo les costaba encontrar a alguien para que les indicara cómo llegar a un sitio, ya que mucha gente, al ver que eran negros, asumían que venían a pedirles dinero y les interrumpían casi antes de que empezaran a hablar. Seguramente, si hacemos memoria, muchos lo hemos hecho alguna vez. Y, de manera significativa, que nos tomen por mendigos no nos ha ocurrido nunca.

La tarea de cambiar la situación de estas personas es enorme, por su dificultad intrínseca, y por la situación política y social de España. Tengo la sensación de que debido a la crisis económica, de la que en teoría hemos salido ya pero cuyas consecuencias se siguen haciendo sentir en las vidas de la mayor parte de los españoles, es un momento complejo para pedir una mayor empatía hacia las personas que vienen de fuera. Pero lo primero que se necesita para empatizar con alguien es conocer su situación, y por eso espero que con su informe, George Freeman y Pride Equality International consigan acercar esta realidad a muchas más personas, e iniciar así el gran cambio que se necesita.

Vale muchísimo la pena leer el documento, así que para todas las personas interesadas, dejo aquí el email de George Freeman en Pride Equality, donde podéis solicitarle una copia:

info@prideequality.org

Asimismo recomiendo visitar su página web, si eres inmigrante LGBT en España o conoces a alguien
en esta situación que pueda necesitar ayuda: http://prideequality.org/


miércoles, 18 de octubre de 2017

Harvey Weinstein y las consecuencias de dudar por sistema de las víctimas




La entrada de hoy es algo así como un complemento actualizado de la anterior, porque el momento lo pide, y el paralelismo entre ambas situaciones es evidente.

Y es que estos días el mundo ha descubierto que Harvey Weistein, cofundador de la productora Miramax, llevaba décadas utilizando su posición de poder para intimidar, abusar y tratar de conseguir favores sexuales de decenas de mujeres del mundo del espectáculo. Ha sido como quitar la anilla de una botella de refresco agitada: después de la primera oleada de acusaciones de la que se hacían eco The New York Times y The New Yorker, otras muchas mujeres han empezado a dar su testimonio, y ahora descubrimos que muchísimas actrices que todos conocemos habían pasado por trances parecidos con Weinstein. Desde luego, su comportamiento era algo a todas luces recurrente. ¿Y cómo es que nos venimos todos a enterar ahora? Pues ahí está el quid de la cuestión, y de eso quiero hablar en la entrada de hoy.

En realidad ya había habido unas cuantas insinuaciones, por no decir acusaciones, desde hacía años. Están recopiladas en esta entrada de la Wikipedia, y la verdad resulta impactante ver que esto, en el mundillo de Hollywood, era en realidad un secreto a voces. Gwyneth Paltrow dejó el texto entre líneas muy claro ("Weisntein te coaccionará para que hagas alguna cosa"), la malvada Courtney Love lo dijo más claro todavía ("Si Weinstein os invita a una fiesta privada en el Four Seasons, no vayáis"), y más recientemente, en 2013 el humorista y guionista Seth McFarlane hizo una broma de significado bastante evidente en una entrega de premios ("Felicidades, vosotras cinco ya no tendréis que fingir que os atrae Harvey Weinstein"). Al parecer fue su pequeña venganza en nombre de una amiga suya. La broma además tiene su miga, porque incluso si la entendemos como una ironía sobre el cliché del productor que abusa de sus inferiores, queda claro que como sociedad tenemos asumido que estas cosas pasan. Pero no fue hasta ahora, en 2017, que la verdad se ha destapado completamente, y Weinstein empieza a pagar por el daño que ha hecho. Años y años de abusos, y no pasaba nada. ¿Qué ocurría?

Ocurrían dos cosas: que Harvey Weinstein era un hombre poderoso, el tiburón de la piscina, básicamente, y que en nuestra sociedad, cuando una mujer acusa a un hombre de abusos o maltrato, casi la primera reacción es dudar de su palabra. Nos escandalizamos cuando escuchamos que en tal cultura el testimonio de un hombre vale por el de dos mujeres, pero ¿sabéis qué? En Occidente, aunque no esté escrito en ninguna ley, de facto hacemos eso mismo. A menos que, como en el caso de Weinstein, haya varias o incluso muchas acusaciones, lo primero que hacemos es dudar de esa mujer, y la tachamos de cazarecompensas o desequilibrada. Ya una vez vemos que son varias las que acusan, y que sus testimonios básicamente concuerdan, es cuando decimos, ah, pues mira, parece que el río en este caso agua lleva...¿Alguien recuerda el caso de Kesha, cuando acusó al productor Dr. Luke de abusar de ella? La historia sin duda se repite.

Sin embargo, seguiremos escuchando la típica defensa de que muchas mujeres denuncian sólo para conseguir dinero y beneficios, como si esta situación fuese la más típica, y no la excepción. ¿Y todavía nos extraña que el escándalo de Weinstein haya tardado tanto tiempo en saltar a los medios? Ante el panorama de que si una mujer denuncia la van a acusar de mentirosa e interesada, y también muy posiblemente que le hagan el vacío profesional y personal, o traten de silenciarla, no es nada raro que al final las víctimas traten simplemente de escapar de la situación en silencio y por su cuenta.

Como en el caso de Zebenzuí González, lo que ha ocurrido es un síntoma más de una tendencia social fuertemente arraigada. En esta ocasión, Harvey Weinstein ya está señalado y fuera de Miramax y con suerte ninguna mujer más deberá sufrir ningún abuso ni coacción por su parte. Pero la pregunta es, ¿estamos aprendiendo algo de este caso, o vamos a seguir igual?

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Qué opina la sociedad de Zebenzuí González?


Si quieres saber lo que piensa alguien de algo, fíjate en lo que hace y no en lo que dice. Respecto a Zebenzuí González, el concejal del PSOE de La Laguna que pedía sexo a chicas a cambio de ayudar a ascender en sus carreras políticas, si ves la tele y lees los periódicos, el mensaje oficial que queda claro es de repulsa: lo que hacía es inmoral, esto es una muestra más del machismo que impera en nuestra sociedad, etc. Y estoy de acuerdo, claro. Pero, ¿son estas opiniones tan correctas y razonables las que reflejan el sentir de toda la población?

La sociedad es algo así como un gran edificio de oficinas. Diferentes empleados de diferentes departamentos cooperan y se cruzan diariamente; se dan los buenos días y se preguntan por su salud, la familia o las vacaciones. La gente suele procurar no entrar en discusiones muy serias, y la mayoría moderan sus opiniones para no crear excesivos conflictos.

Hasta que entran en el baño y cierran la puerta.



La puerta del baño lo soporta todo, y es por eso que en ella está la verdad. Ahí están los símbolos nazis, los teléfonos con proposiciones que no se harían al cruzarse por el pasillo, los mensajes políticos sin medias tintas, los insultos xenófobos y homófobos. En el baño la gente se quita la máscara.

Los chistes en general y los memes en particular son el "baño" virtual de la sociedad. En ellos, y no en las columnas de opinión y en las declaraciones públicas, es donde vas a ver lo que de verdad siente la gente. ¿Y qué nos dicen los memes de la opinión pública sobre Zebenzuí González? Pues básicamente es un "choca esos cinco, machote" virtual. Es posible (?) que los actos de Zebenzuí sean un caso aislado, y la mayoría de mujeres que trabajan en política hayan llegado hasta ahí gracias sus méritos profesionales, pero aún siendo así, lo preocupante del caso es que, aunque oficialmente se le esté castigando, en secreto les estamos dando una palmada en la espalda y mostrándole nuestra admiración por haberse logrado tirar a todas las tías que ha podido gracias a su posición jerárquica. Lo ocurrido es lamentable, pero es la reacción que estamos demostrando a través de nuestros chistes lo que me parece más preocupante y más significativo por lo que revela del machismo sistemático enraizado en nuestra cultura.


 En esta ocasión, un despiste del concejal ha permitido que se descubriera el pastel, pero en muchas otras ocasiones en las que no ha sido posible demostrar los hechos, se da un fenómeno, y es que si una chica denuncia, de inmediato se duda de su palabra y muchos automáticamente asumen que la chica en cuestión pretende hundir al empresario, director de cine, productor musical, etc. y que son todo mentiras malintencionadas. Sólo cuando ocurre algo como lo de este caso, o cuando empiezan a atreverse a hablar más y más víctimas, se empieza a dar credibilidad a la acusación, lo cual refleja con bastante claridad la desigualdad existente a la hora de denunciar los abusos.

jueves, 31 de agosto de 2017

La importancia de la representación


Este mes la revista CINEMANÍA publicó un especial desglosando las que consideraban las 100 mejores series de los últimos años. El artículo no sólo abarcaba estos últimos quince años, esos que aproximadamente se tienen en consideración cuando se habla de la "época dorada de las series", sino que iba unas cuantas décadas atrás, incluso con alguna de los 50, como I Love Lucy. Repasando la lista, me volvieron a la memoria varias que tenía enterradas en lo más recóndito de mi mente; esas series que pese a su calidad no han dejado tanta ipronta en la cultura y en las que jamás volverías a pensar de no ser por reportajes como este. Y junto con estos recuerdos, me vinieron también emociones asociadas a épocas pasadas, concretamente a mi infancia y adolescencia en los 80 y 90. En como en aquellas épocas, de manera más bien poco consciente, buscaba en vano algo muy importante para todos: sentirme representado.

Y digo en vano porque en aquellos años, la presencia LGTB en la ficción que consumíamos era muy reducida, y cuando la había, no ocupaba un papel muy digno, y se limitaba a amiguitos gays sin apenas trama propia, a transexuales cómicas, a potenciales lesbianas no confirmadas, a... no, los bisexuales directamente diría que eran inexistentes en la pequeña y la gran pantalla, prácticamente igual que ahora.

En Melrose Place todos practicaban mucho la dieta del cucurucho... Excepto Matt.

Si eres heterosexual, es muy posible que jamás te hayas planteado el tema del que hablo, y quizás pienses que no hay para tanto, que para qué necesitamos meter con calzador a algún personaje no heterosexual en todas las series, o incluso por qué son neesarias series cuyos protagonistas principales sean todos gays o lesbianas. Para entender de lo que hablo es necesario un pequeño ejercicio de empatía. Cuando el mundo constantemente te ha ofrecido o te ofrece narrativas en las que personajes que viven las mismas o parecidas vivencias que tú, esa necesidad de la que hablo no la habrás sentido nunca, porque desde siempre te ha sido saciada, y precisamente por haber sido saciada tan completamente ni siquiera sabrás que existe. Las historias de amor heterosexual son respresentadas en todas sus miles de detalles y versiones, y tanto si te has sentido como la animadora, el capitán del equipo, el friki, la marginada (tanto si acaba siendo guapa como si acaba quemando el instituto con su telekinesia), el aventurero, la graciosa, el intelectual, la tímida... has podido verte reflejado en una de las miles de series y películas que se han hecho sobre ti.

Sin embargo, mi yo de los 80 y sobre todo los 90, cuando la sexualidad comenzaba a burbujear inquietantemente por su cuerpo, buscaba en vano algún personaje gay con el que identificarse. Uno que me hiciera saber que era normal, que no me pasaba nada raro y que podría aspirar a tener una vida sentimental y sexual igual que el resto de mis compis de clase. Lo que no se ve no existe, y no hay nada más angustioso para un adolescente que sentirse raro y sin referentes. Recuerdo observar con lupa a determinados personajes en los que ponía esperanzas, y cómo casi siempre esos deseos se veían chafados cuando finalmente los guionistas se sacaban de la manga una novia para ellos, o bien quedaban en un frustrante limbo sentimental. Para los que leáis cómics de superhéroes, recuerdo de manera especialmente vívida una subtrama en los 90 de Estrella Rota, de X-Force, donde el guionista Jeph Loeb comenzó a insinuar de manera bastante obvia que el superhéroe era gay y estaba enamorado de Ríctor, un compañero ausente del grupo en aquella época. Y recuerdo cómo al final el cómic pasó a manos de otro equipo creativo, y la subtrama, para gran decepción mía, quedó abortada... hasta un puñado de años después, donde por fin el guionista Peter David pudo recuperarla y rematarla como merecía. Pero para entonces yo ya no era adolescente, y el momento donde más habría necesitado ese beso de los dos superhéroes ya había pasado (aún así, fue una alegría y un pequeño milagro).


En la lista de mejores series de CINEMANÍA que mencionaba al principio, si hacemos un repaso cronológico, es fácil comprobar que con el paso de los años el número de personajes LGBT ha ido aumentando, y hasta sale reseñada la icónica Queer As Folk. Así que la cosa sin duda ha ido yendo a mejor, y los adolescentes y niños de hoy en día afortunadamente pueden mirar hacia sus teles, ordenadores, tablets o móviles, y ver cómo estos les devuelven la mirada con algún personaje con el que sentirse identificados y validados. Ahora la ficción también es un espejo para ellos. No todas las realidades están igual de representadas, y me pregunto cómo se sentirán los niños transexuales, porque así, a bote pronto, sólo recuerdo a secundarios sórdidos en series de crímenes, secundarios cómicos, secundarios a secas... Sí, hay un puñado de pelis de renombre sobre transexuales, como La chica danesa o Dallas Buyers Club, y está la serie Transparent, pero están protagonizadas por hombres cisgénero, y no sé tú, pero yo me sentiría un poco estafado, aunque las intenciones sean buenas. Y es que hablar de un colectivo, pero sin contar con su presencia en la historia, es quedarse a medias, ¿no?

miércoles, 9 de agosto de 2017

Sansa Stark y la fuerza interior


Ya sabemos que en esta serie uno no puede encariñarse con nadie. Que me lo digan a mí, que nunca podré perdonarle a George R.R. Martin y/o a los guionistas lo que le hicieron a Oberyn Martell y a Shireen... pero qué le vamos a hacer: Sansa es mi personaje favorito, y me gustaría verla llegar sana y salva al último capítulo de esta sangrienta saga. Miedo me da lo que pueda pasar con ella en la actual temporada de Juego de Tronos. Y es que me temo que a nivel temático, su arco como personaje básicamente se completó al final de la temporada pasada.

En una serie tan llena de personajes femeninos fuertes y carismáticas, Sansa no suele ser muy popular entre el público. A primera vista es difícil quedarse con ella, estando una Daenerys que libera esclavos y cabalga dragones, una Arya que siendo aún una niña ha despachado ya a varios enemigos, o Brienne que, en fin, qué puedo decir de la maravillosa Brienne (insertar aquí emoticonos de ojos en forma de corazón). ¿Que ha hecho Sansa?, se preguntarán muchos. ¿Rebotar de las garras de un psicópata a otro cual pelota de tenis? ¿Ser obligada a casarse? ¿Ser violada? ¿Coser bien?

"La mía dura mucho más que la del Primark"

En la actualidad, tenemos a un montón de personajes femeninos fuertes en las obras de ficción que consumimos, y en este mismo blog he hablado de ellas varias veces. Guerreras capaces de enfrentarse al mal de tú a tú, que son el centro de sus series y películas y jamás ejercen el papel de damisela en apuros que tantas veces le ha tocado a Sansa. Me parece genial que esto sea así, y ese tipo de personajes me suelen encantar. Sin embargo, esta "fuerza" en ocasiones puede ser un tanto monocorde, y a veces estas mujeres acaban reducidas a un cierto arquetipo. Parece que la única forma de ser fuerte es dar patadas voladoras, blandir espadas y pegar tiros. Si lo miramos así, Sansa es sin duda muy débil.

Sin embargo, existen otras maneras menos vistosas y más íntimas de ser fuerte, y siento que es ahí donde Sansa brilla. Donde los hermanos Stark eran genios de la lucha, como Jon, Robb o Arya, o han ido adquiriendo capacidades sobrenaturales, como Bran, y han sido ayudados en diferentes momentos por numerosos aliados y amigos, Sansa se ha visto completamente desamparada (con la excepción notable del Perro), rodeada de verdaderos monstruos y desde luego sin ninguna capacidad de combate. ¿Qué le ha permitido llegar viva hasta la temporada siete? Su resiliencia. En una situación que habría llevado al suicidio a más de uno, Sansa se ha encogido y replegado en su interior como una espora; se ha dedicado a ver, callar y aprender de los múltiples psicópatas que la han rodeado. Durante años ha caminado por una fina cuerda floja, y su capacidad para resistir el sufrimiento psicológico sin derrumbarse y no hablar más de lo necesario la han llevado a donde está hoy.

"Sí, tú ríete, que ya verás luego"
 
Y es que todo ese tiempo en compañía de monstruos no lo ha pasado en balde, y así, cuando llega el momento de entrar en guerra con Ramsay Bolton, es la astucia y el conocimiento de Sansa las que salvan el día. Cuando Jon, que en ese sentido es muy Stark, en su noble inocencia trata de salvar a Rickon, no se da cuenta de que que está cayendo de lleno en la trampa de Ramsay, que explota cruelmente esa nobleza. Pero Sansa ha tenido tiempo de conocerle muy bien, y anticipándose a su manipulación, hace caer a su vez a Ramsay en una trampa aún mayor. Y es con la muerte de Ramsay y su ascenso a co-líder junto a Jon, como Sansa, que ya no es una florecilla asustada sino una mujer astuta y capaz, completa su arco argumental como personaje, lo que me hace temer por su futuro como decía al principio de la entrada.

A lo largo de todas las situaciones espantosas que ha vivido y pese a su contacto con monstruos, Sansa ha demostrado su forma de ser fuerte de otra manera: conservando su bondad y decencia como persona. Habría sido muy fácil que se convirtiera en una nueva Cersei: inhumana, y carcomida por el rencor y el deseo de venganza. Pero Sansa, aunque ahora sea capaz de soltarle los perros hambrientos a Ramsay, sigue siendo compasiva y buena persona, y sin duda creo que sería una excelente reina de Poniente: una con más autocontrol que la bienintencionada pero colérica Daenerys, y con menos inocencia que el bueno de Jon.